
La figura de Jean Philippe Rameau siempre ha interesado al Festival Via Stellae, y buena prueba de ello son los conciertos que John Eliot Gardiner y Marc Minkowski han dedicado total o parcialmente en anteriores ediciones a la música del compositor francés. La visita de Les Arts Florissants y William Christie al Via Stellae con el que es, además, uno de sus compositores de cabecera, era sin duda uno de los puntos álgidos del certamen. A la garantía de calidad que casi siempre ofrece el conjunto francés, hay que añadir además el atractivo de un programa ciertamente infrecuente, que incluía, por primera vez, obras completas -antes solo se habían escuchado suites de ballets de sus óperas-: el último y el primer
actes de ballet del músico; dos obras nunca antes escuchadas en Galicia. Un espectáculo que llegó a Galicia antes de verse este mismo verano en los festivales de Aix-en-Provence -aquí escenificado con una propuesta de la coreógrafa Trisha Brown y Beaune.
Siendo dos obras que están a medio camino entre la ópera y el ballet -y que están sin duda más cerca de éste último-, lo cierto es que las versiones en concierto, aún siendo de alto nivel como las aquí escuchadas, quedan un poco desdibujadas: córrase un tupido velo sobre los intentos de los cantantes de bailar las danzas con coreografías de extrema sencillez pero sin demasiada fortuna. Sin pedir una versión escénica, lo cierto es que invitar a un grupo de ballet, o simplemente a un par de parejas de bailarines -tal y como hizo Gardiner algunos años atrás con excelentes resultados- habría añadido muchos puntos extra al espectáculo.
Tampoco es ningún secreto que, tratándose de
actes de ballet, es la orquesta la que tiene el mayor protagonismo, y en este sentido, la cosa funcionó a las mil maravillas: Les Arts Florissants, impecables de afinación, sonaron con el
charme y la elegancia propios de este repertorio, destacando la brillantez de maderas y cuerdas; Christie dirigió además con orden, gran sentido de la flexibilidad, y cuidando la variedad y los contrastes entre planos sonoros, decantándose por versiones extremadamente galantes y elegantes -a veces tal vez demasiado-, esencialmente lentas y reposadas, que ayudan a poner de relieve la finura de la música; cierto es, sin embargo, que un poco más de atrevimiento con los
tempi en las danzas más desenfadadas -como se vio aquí mismo y con este mismo repertorio en otras ocasiones- no hubiera estado de más.
Del apartado vocal, bastante secundario en relación a la importancia de la orquesta aunque omnipresente, hay que destacar por sobre todas las cosas al coro del conjunto, de un volumen, afinación y empaste perfectos, especialmente en lo referente a las sopranos. En el apartado de solistas, el que más descolló fue el
haute contre Ed Lyon, que ascendió de un personaje episódico en
Anacreon hasta el rol titular de
Pygmalion, donde cantó con intención, gusto -excelentes las medias voces- y sin fallos en la infernal tesitura aguda que se le exige. Fue el único de entre los solistas que fue recibido con una ovación cuando salieron a saludar individualmente, y lo cierto es que se la ganó a pulso.
El resto del equipo de solistas fue más discreto, pues aunque cantaron con suma corrección, son voces bastante anodinas, casi todas carentes de una especial distinción tímbrica entre ellas; así, entre las tres sopranos -Sophie Karthäuser, Virginie Thomas y Emmanuelle de Negri- resulta a veces complicado distinguir solo de oído cuál es cuál cuando cantan juntas. Con todo, fue sin duda De Negri la que mostró el instrumento con más y mejores posibilidades en las partes solistas. Otro tanto debe decirse del bajo -aceptamos pulpo como animal de compañía- Alain Buet, en el papel titular de Anacreon: cantó con implicación e intención, pero encuadrarlo en una cuerda concreta -y particularmente en la de bajo- es tarea ardua y difícil.
Hay que destacar que, con todas las reservas que se le puedan poner a este programa, la totalidad del público ovacionó con furia durante casi diez minutos, obligando a bisar el coro final de
Anacreon y decretando un triunfo incontestable para un espectáculo que, para quien suscribe, tuvo gran calidad, aunque podría haberse redondeado en algunos aspectos.
Este artículo fue publicado el 30/07/2010
Actualizando...
Comentarios:
Xoan M Carreira 01/08/2010 13:04:12
Hugo Álvarez se refiere a la producción de "Pygmali0n" de Rameau estrenada en el Grand Théâtre de Provence el pasado 16 de julio con régie, escenografía y coreografía de Trisha Brown, bailada por la Trisha Brown Dance Company. Esa producción contó con la dirección musical de William Christie al frente de Les Arts Florissants y, al igual que en el Festival Via Stellae, cantaron Sophie Karthäuser y Emmanuelle de Negri.
Muchas gracias por su advertencia sobre el lapsus acerca de Trisha Brown que ya hemos corregido. Al igual que usted, nos contamos entre sus admiradores y nos alegramos de su excelente estado de salud y creatividad :-D
La Verdad 31/07/2010 15:59:35
"al parecer escenificado con una propuesta de la coreógrafa Trisha Brown, recientemente fallecida"
Esta todavia en vida!!! Quiere decir talvez Pina Bausch....