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El sábado 19 de junio, y a partir de las 12 de la mañana,
un nutrido grupo de aficionados, críticos y profesionales de la
lírica se reunieron en la Sala de Cámara del Teatro de la
Ópera de A Coruña para asistir a un coloquio con algunos
de los intérpretes que había participado en la representación
de la noche anterior de Così fan tutte en el citado teatro,
espectáculo programado dentro del Festival Mozart. A los inicialmente
anunciados María Bayo, Víctor Pablo Pérez
y Raúl Giménez se sumó, apenas iniciado el
coloquio, el barítono Pietro Spagnoli, quien se encontraba
entre los oyentes y al que acertada y cortésmente invitó
Antonio
Moral, director del Festival Mozart, a subir al estrado que ocupaban
sus compañeros de reparto.
Abrió el coloquio Juan Ángel
Vela del Campo, moderador del mismo y crítico musical de El
País, recordando la memoria de Antonio Fernández Cid,
gallego y crítico titular de Abc, desde cuyas páginas
orientó el gusto musical de varias generaciones de la burguesía
musical madrileña y de gran parte de la española. Nos habló
Vela del Campo de la predilección de Fernández Cid por Così,
por encima de la que sentía por Las bodas de Fígaro y
por Don Giovanni. Y ante las dudas que le exponía Vela del
Campo sobre esta elección, Fernández Cid le aseguraba que,
con la edad y la madurez, uno se decanta inevitablemente, y cada vez más,
hacia Così fan tutte.
Víctor Pablo Pérez resaltó
las dificultades de la interpretación musical de esta ópera
de Mozart, insistiendo en sus aspectos concertantes. Dijo ser consciente
de la gran diferencia entre una ópera en versión de concierto
y la misma ópera representada en escena y dirigida desde el foso,
y no ocultó su escasa experiencia teatral. Habló de la necesidad
de adecuar el tiempo escénico y el de la música, insistió
en la necesidad de ayudar a respirar al cantante al que se acompaña
y destacó la existencia de muchos detalles de la partitura de Mozart
en los que la orquesta debe resaltar lo que está ocurriendo en la
escena; para que se logren estos prodigiosos efectos musicales hay que
contar con una gran orquesta, lo que no sucede, dijo expresa y claramente,
en los teatros de ópera de otras ciudades más grandes y de
mayor actividad musical que A Coruña, en referencia, entendida por
todos los presentes, al Teatro Real y, posiblemente, al Liceo de Barcelona.
Su crítica hacia la política orquestal de los llamados grandes
teatros de ópera españoles fue dura y basada en una realidad
indiscutible. Al hilo de esta intervención, el moderador Vela del
Campo apostilló que hoy por hoy, el estándar de calidad en
la lírica española viene de la periferia, y en particular,
y por lo visto hasta ahora, de A Coruña.
Víctor Pablo tiene, en mi opinión,
madera de gran concertador lírico. Ahora es necesario que acumule
experiencias favorables y que pueda dirigir en los fosos de los teatros
que saben lo que es montar e interpretar seriamente el repertorio operístico,
para que sus cualidades musicales y dramáticas puedan desarrollarse
y madurar. A este respecto, confieso que recibí con cierto sentimiento
de ambigüedad la noticia de que la temporada próxima debuta
en el Teatro Real, pues como madrileño deseo que pasen por el foso
de nuestro coliseo lírico maestros como Víctor Pablo, capaces
de contribuir a la formación de esa orquesta lírica absolutamente
necesaria para el futuro -- y, por supuesto, el presente -- de dicho teatro,
y por otro, no creo que esta próxima experiencia madrileña
del director afincado en A Coruña vaya a enriquecer su formación
lírica.
María Bayo, quien se confesó
muy cansada tras la función y un cierto trasnoche posterior motivado
por una recepción ofrecida por los organizadores a los músicos,
cantantes, miembros del coro, personal técnico de escena y prensa
acreditada --recepción en la que fue patente el magnífico
ambiente que reina en el Teatro de la Ópera coruñés,
donde la alegría y el buen humor parecen patrimonio compartido por
todos, desde la cantante más diva al técnico de escena más
novato --, y Raúl Giménez nos hablaron sobre el estilo vocal
en Mozart, si bien de una manera muy general. Ambos estuvieron de acuerdo
en la singularidad del estilo mozartiano y en la difícil simplicidad
de su música. Motivado por una pregunta sobre las dificultades respectivas
de los distintos papeles, Pietro Spagnoli resaltó la parigual importancia
y dificultad de todos y cada uno de los papeles de los cuatro amantes.
Tanto Spagnoli como Giménez nos dieron su versión sobre el
juego del cambio de parejas, resaltando este último la necesidad
de que cada uno de los varones, pese a su disfraz, debe conservar intactos
los rasgos de su personalidad, lo que es posible expresarlo mediante el
canto y la música escrita para cada uno de ellos.
Finalmente se discutió sobre la puesta
en escena, dándome la impresión de que Pietro Spagnoli se
sentía más identificado con ella que sus otros dos compañeros,
María Bayo y Raúl Giménez, lo que no fue óbice
para que tanto una como el otro nos confesasen que se habían divertido
mucho durante los ensayos, más de una vez interrumpidos debido a
la risa que les producían las divertidas situaciones escénicas
y el buen ambiente en el que, al parecer, transcurrieron los trabajos de
preparación y ensayo de las funciones. Fue una lástima que
no estuviera presente Giovanni Furlanetto, con quien me hubiese gustado
conversar sobre el "Don Alfonso" de esta producción, a quien el
regista Jonathan Miller, con gran acierto a mi entender, nos lo presenta
como un racionalista ilustrado, escéptico a la vez que muy tolerante
con las debilidades y contradicciones de los sentimientos humanos y no
como un cínico dispuesto a jugar con ellos por el mero placer de
la diversión.
Una nota fuera de contexto, pero que tiene
su importancia para la comprensión del texto del libreto. Los espectadores
tienen a su disposición una magnífica traducción dicho
libreto, sin anglicismos ni barbarismos aparentes, lo que me hace pensar
que estamos ante uno de esos extraños casos en que se vierte del
italiano al español sin pasar por el inglés. La edición
del Consorcio para la Promoción de la Música del Concello
de A Coruña es funcional, de fácil manejo y lectura, e incluye
los datos sobre los estrenos absoluto, español y coruñes,
este último, precisamente, con la representación objeto de
este coloquio cuyo comentario termino llegado a este punto.
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