Felipe Boero nació en Buenos Aires,
Argentina, el 1º de mayo de 1884. Cursó el magisterio en la
Escuela Normal de Profesores Mariano Acosta, cuya Aula Magna lleva
hoy su nombre. El maestro argentino Pablo Beruti lo inició en el
arte de la composición musical. En 1912, habiendo ganado por concurso
el "Gran Premio Europa" (instituido por el Ministerio de Justicia e Instrucción
Pública), se trasladó a Francia, completando sus estudios
en el Conservatorio de París, bajo la dirección de Paul Vidal,
discípulo de Massenet. De regreso a su país, fundó
con otros artistas la Sociedad Nacional de Música, cuyo fin principal
era hacer conocer las obras de los compositores argentinos.
En 1918, en el Teatro Colón de
Buenos Aires, se estrenó su primera ópera: "Tucumán",
sobre un poema de Leopoldo Díaz. Fue la primera ópera argentina
cantada en castellano por artistas argentinos. A ésta le siguieron:
"Ariadna y Dyonisos" (1920), "Raquela" (1923), "Las bacantes" (1925), "El
Matrero" (1929), "Siripo" (1937), y "Zincalí" (1954). "El Matrero",
ópera de ambiente gaucho sobre un poema de Yamandú Rodríguez,
fue un éxito clamoroso que marcó un hito en los anales del
arte lírico argentino, habiéndose representado más
de cien veces. "Siripo", sobre un poema de Labardén, es una vívida
evocación de la conquista americana. "Zincalí", sobre libro
de Arturo Capdevilla, se basa en una leyenda gitana de contenido universal.
La producción musical de Boero no se
limitó a la ópera, sino que enriqueció el acervo musical
argentino en los más diversos géneros, alcanzando popularidad
al nutrirse tanto de raíces folklóricas como universales.
Compuso numerosas piezas para piano, y para canto y piano, 20 coros a capella,
muchas canciones escolares para niños, las suites "Evocaciones"
y "Visiones rápidas", un álbum de "Canciones y danzas argentinas",
el oratorio "Jesús caminando sobre las aguas", una Misa estrenada
en 1997, la música para escena (aún inédita) de "El
inglés de los güesos" de Benito Lynch, etc. En el campo sinfónico,
obras como "Madrugada en la Pampa", "Motivos del llano" y "Danzas argentinas",
son magníficas descripciones musicales del espectáculo sencillo
y profundo de la llanura, que fue para él fuente inagotable de inspiración
personal.
Boero ha sido considerado el principal "maestro"
en el desarrollo de la música argentina. Componer y enseñar
fueron sus más grandes vocaciones. Su vasta labor docente comenzó
a los 17 años, cuando era maestro en una escuelita frente al Mercado
de Abasto, con alumnos de 6º grado mayores que él, a quienes
llegaba a través de la música. Desde entonces, muchas promociones
de estudiantes argentinos lo conocieron y recordaron con devoción.
Convencido de que el lenguaje de la música es el canal más
apropiado para expresar el alma del pueblo, trabajó intensamente
para hacer del canto coral una costumbre social, creando los coros de las
escuelas para adultos de Buenos Aires, y llegando en una ocasión
a dirigir él mismo una masa coral de 2100 voces.
Felipe Boero falleció en Buenos Aires,
el 9 de agosto de 1958, pasando a la historia del arte como uno de los
más grandes compositores de América. Su música ha
sido descrita como "de un sencillo y grato sabor emotivo, de un lirismo
que rebosa sinceridad", y comparada con "el aroma de la tierra recién
mojada por la lluvia". De todos modos, fue un hombre que dedicó
su vida a enriquecer el espíritu humano.
[Rosa D'Alessio de
Valverde
es nieta política
del compositor
Felipe Boero.]
|