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A la muerte de los grandes maestros del fin del barroco, Bach, Händel,
más aún Rameau, en toda Europa se ha creado ya un
nuevo estilo y un cambio de gusto que originará una profunda innovación
en las formas musicales. Un nuevo gusto por la vida, por los placeres cotidianos,
comienza a manifestarse con una poesía y una literatura de corte
galante. Es una época, al mismo tiempo, propicia para la investigación,
la ciencia y el libre discurrir filosófico. Es el reinado de la
Ilustración y de las ideas filosóficas vinculadas a ella.
Si a todo esto le sumamos cierto afán de buscar en la claridad y
severidad del arte clásico las formas de un estilo que permitiese
el abandono de la grandilocuencia del estilo barroco, tenemos ya la base
de lo que será el Clasicismo musical.
A pesar de tener unas características
musicales concretas y bastante definidas y estar enmarcado dentro de una
época que va desde la muerte de los grandes impulsores del Barroco,
Bach y Händel, hasta los comienzos del romanticismo y la llegada del
siglo XIX, es el Clasicismo musical un estilo con bastantes influencias
de compositores anteriores cronológicamente, así como también
será continuado posteriormente por otros músicos que no respondieron
a las primeras llamadas del romanticismo. Tiene, asimismo, varios subestilos
y diferentes tendencias en función del lugar geográfico en
el que se desarrolle.
Estilo galante
A mediados del siglo XVIII se extiende por
toda Europa un espíritu que tiende a simplificar las cosas, a hacer
una música más melódica y más fácil,
simplemente agradable; es el llamado estilo galante, que florece
en los salones, conocido también como "estilo burgués" por
el ascenso que la burguesía, como clase social, tendrá durante
el siglo XVIII. Es también la época del Rococó francés,
elegante, mundano y superficial.
Todas las nuevas tendencias que fueron surgiendo
durante la segunda mitad del XVIII intentaban abandonar la grandilocuencia
barroca para volver a la claridad y severidad del arte clásico.
De aquí el nombre de clasicismo que, como sabemos, se recurre a
esta denominación siempre que se abandona un estilo nuevo y revolucionario
para volver a la esencia del arte griego y romano.
En el Clasicismo la música sufre una
simplificación como consecuencia de la revolución armónica
basada en la utilización de una melodía sencilla acompañada
de una armonía funcional que dará origen a las grandes formas
musicales que se concluyeron en este período. Son estas formas la
sonata, el cuarteto y la sinfonía que hallaran en Joseph Haydn su
gran sistematizador. La época clásica tendrá, por
tanto, el mérito de fijar las formaciones instrumentales modernas
y de resolver una serie de formas que constituirán el arsenal básico
de las revoluciones expresivas de autores posteriores.
Géneros musicales
Dos géneros musicales van a desarrollarse
en este tiempo: la
sonata, entendida como una forma que se aplica
a la composición instrumental, y la sinfonía, que no será
otra cosa que la forma sonata adaptada a la orquesta. El esquema de la
sonata será también aplicado al concierto para instrumentos
solistas con orquesta, adquiriendo una estructura propia.
La sonata será objeto de una importante
evolución gracias a algunos compositores de música para clavecín
y también de obras para pequeños conjuntos instrumentales
como el italiano Doménico Scarlatti,el más grande clavecinista
de su época, que representa la transición entre Barroco y
Clasicismo gracias a sus numerosas sonatas para clave en las que descubrirá
un mundo formal y expresivo muy nuevo y con un gran futuro. Otro autor
importante en este terron será Carl Philipp Enmanuel Bach,
hijo del gran Bach, a quien se considera como uno de los creadores del
estilo "sentimental" en el clave y de la "tormenta y violencia"(Sturm und
Drang) en la orquesta, influyendo decisivamente en la música de
Haydn.
Otros importantes artistas que contribuyeron
al desarrollo de la sonata y de la sinfonía fueron el británico
William Boyce, el italiano Giovanni Sanmartín, otro hijo de Bach,
Johann Christian Bach y Michael Haydn, hermano de Joseph.
La escuela de Mannheim
Si hay una ciudad que aglutina el espíritu
del Clasicismo musical y que, al mismo tiempo, le da forma y sustento,
ésta es la pequeña ciudad alemana Mannheim donde a partir
de 1740 se establece una orquesta reconocida como la mejor de la época
y sobre cuyo modelo y composición se establecerían todas
las orquestas clásicas del período. La época de florecimiento
de esta escuela de Mannheim no duró muchos años pero contribuyó
a fijar las formas clásicas y a explorar y desarrollar los efectos
orquestales que hasta entonces se habían limitado a las oberturas
de las óperas.
Las modificaciones instrumentales dotaron el
lenguaje del Clasicismo de una mejor capacidad para expresar un tipo de
sensibilidad moderna, anunciadora del espíritu romántico.
Si se tienen en cuenta la desaparición del bajo continuo y los cambios
instrumentales mencionados, se tendrá claramente delimitado el panorama
que constituirá la base de la época clásica y que
nos presentará, además del total desarrollo de la sonata
instrumental, la puesta a punto de un sistema amplio de sonoridades instrumentales
con un mayor número de matices al servicio de una mayor capacidad
de expresión.
A partir de aquí puede considerarse
completada ya la orquesta moderna, a pesar de que no se guardan todavía
las proporciones entre instrumentos al existir un predominio considerable
de la cuerda y estar la percusión reducida a la mínima expresión.
Muchos músicos europeos pasaron por
Mannheim y tomaron ejemplo de lo que allí se hacía y, aunque
los músicos que dieron forma y estilo a esta escuela son todos ellos
de segunda fila, tuvieron una influencia decisiva sobre los más
grandes, incluidos Haydn y Mozart. Entre los músicos de la escuela
de Mannheim hay que citar a Johann Stamitz, a su hijo Karl Stamitz,
a Franz Xavier Richter, Christian Cannabich y Karl Ditters
von Dittersdorf.
Pero no sólo la escuela de Mannheim
contribuyó al desarrollo del Clasicismo. Compositores precursores
como Wagenseil (Austria), los Quantz (Prusia) y los italianos
"madrileñizados" Luis Bocherini y Cayetano Brunetti,
que ejercieron en la Corte española al igual que Doménico
Scarlatti, activo primero en la de Lisboa, contribuyeron al asentamiento
del estilo clásico que encontrará su mayor exponente en la
obra de Haydn y Mozart. El pionero del sinfonismo americano fue el brasileño
José
Maurício Nunes García, autor de dos sinfonías
compuestas en 1790 y 1803.
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