El concierto matinal de la última jornada
del Festival Internacional de Música y Danza de Granada nos traía
un repertorio de límites, música religiosa y profana
de dos compositores cumbres del Renacimiento: William Byrd y Carlo Gesualdo,
príncipe de Venosa. Por su cronología, se podría situar
a estos músicos en el ocaso de la época renacentista, especialmente
en el caso de Gesualdo, cuyo estilo se suele relacionar con el manierismo
en el resto de las artes.
Fue una grata experiencia disfrutar de un repertorio
de tales características, en un marco tan adecuado como el templo
renacentista del Monasterio de San Jerónimo, de la mano de un conjunto
como los Scholars.
Dejando aparte algún que otro accidente
al inicio de una de las piezas de Gesualdo, los cantantes gustaron mucho
gracias a su interpretación, que fue bastante a la inglesa,
con algunos manierismos muy discretos (se suelen escuchar otros
peores) que enriquecían el color de la ejecución.
El fraseo fue a mi modo de ver muy correcto
y apropiado tanto al estilo como a las necesidades musicales y expresivas
básicas, aunque por momentos se resintiera el equilibrio tímbrico
(recordemos que había una sola voz femenina frente a cuatro potentes
señores...).
Asistimos a momentos de gran belleza y buen
gusto como la Misa de Byrd, y disfrutamos en la audición
de obras tan sorprendentes como son los motetes y sobre todo los madrigales
de Gesualdo, donde los Scholars demostraron una gran capacidad en cuanto
a afinación y coordinación se refiere.
Con éste y con otros conciertos a los
que nos hemos referido en anteriores ocasiones, podemos decir sin titubeos
que el Festival Internacional de Música y Danza de Granada ha dejado
el listón bastante alto en el terreno de la música vocal
y de la música antigua. Enhorabuena.
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