MC Failed to execute CGI : Win32 Error Code = 2
Failed to execute CGI : Win32 Error Code = 2
Failed to execute CGI : Win32 Error Code = 2
Más artículos en esta sección Crítica de Conciertos: Festival de Música de Galicia
Lo que no puede ser, no puede ser. Y además, es imposible
Más artículos de este autorMundo Clásico
11 de julio de 1999. Festival Internacional de Música de Galicia. Iglesia de San Francisco en Santiago de Compostela. Gabrieli Consort & Players. Director: Paul McCreesh. Programa: Missa Salisburgensis atribuída a H. I. F. Biber.
Aforo: 608 localidades. Asistencia: 70%.

     Este debería haber sido uno de los mejores conciertos del Festival, pero también en este caso el lugar marcó negativamente los resultados. Paul McCreesh confesó en la rueda de prensa que a él le hubiera gustado que este concierto se realizara en la Catedral pero no fue posible y la iglesia de San Francisco resultó una alternativa muy inferior. Se supone que las iglesias suelen tener una buena acústica, pero ésta en concreto es célebre -en Santiago y allende las fronteras- por la reverberación. Incluso los coros parroquiales tienen grandes dificultades cuando han de cantar allí. Y para una misa a 64 voces, como era ésta, ya no sé que adjetivo aplicarle: confusa, mareante, informe, y también - ¿por qué no? - inolvidable. Para que se hagan una idea la música continuaba sonando durante tres o cuatro segundos después de que el director cortaba, así que los únicos silencios existentes fueron los finales de cada parte. En realidad, si uno estaba atento al director se notaba que existían más, porque él los marcaba. 

      Aunque también se puede enfocar por el lado positivo. Siempre se habla del "miedo al silencio" como una característica del Barroco, y aquí se notó como pocas veces....... Lástima que otras características del Barroco como son los contrastes dinámicos o tímbricos, y sobre todo los juegos entre solo y tutti, desaparecieran totalmente dentro de la masa sonora informe en que se convirtió la Misa ya desde el principio. 

     Ante esta situación Paul McCreesh hizo lo que pudo: prescindió totalmente del problema de los ecos y la reverberación, y optó por una colocación de las voces y los instrumentos que aprovechara lo mejor posible el espacio relativamente reducido de la iglesia. La misa fue concebida para la catedral de Salzburgo y casi todas las interpretaciones que McCreesh ha hecho de esta obra han sido en espacios mucho más amplios que el de San Francisco, que no deja de ser una iglesia normal del tardobarroco. Eso hizo que los diversos grupos tuvieran que estar muy cercanos o directamente pegados unos a otros. 

     En concreto dividió las 64 voces en ocho grupos de ocho voces: dos coros a 8 v. que estaban pegados; delante de ellos los dos grupos de solistas, también de 8 v. cada uno; delante de cada grupo de coro + solistas se situaba una orquesta, compuesta simplemente por un grupo de ocho cuerdas. Esta colocación ayudaba en los "ripienos" pero perjudicaba en todos los demás casos y la mayoría de las alternancias y juegos entre ambos coros, solistas u orquestas se perdieron. El grupo de cornetas, sacabuches y las dos trompetas solistas se situaban detrás del coro, con lo que se oían poco excepto en los fortissimi. Ya en el fondo de la iglesia, en la galería del coro, se situaban otros dos grupos de trompetas y tambores, que tenían una función que podríamos calificar a veces de ceremonial y otras como si fueran unas grandes losas sonoras que le dieran peso a los tutti orquestales. 

     Realmente fue una pena la deficiente sonoridad de la iglesia, porque el principal atractivo de la misa es justamente su efectismo, su grandiosidad, y junto a ella el intimismo de algunas partes como el Kyrie y el comienzo del Credo. No hay grandes atractivos formales ni melódicos, casi toda la obra se mueve en torno al Do mayor, la tonalidad más fácil para las trompetas, excepto en el Agnus Dei, que tenía un aire casi wagneriano. Sin embargo lo mejor de la misa estuvo en el motete final, Plaudite tympana, que fue todo un muestrario de los recursos de la orquesta, los solistas y el coro. 

     Porque recursos tenían de sobra: unas trompetas barrocas siempre perfectamente afinadas, una técnica vocal en el coro como sólo Inglaterra con sus tradiciones sabe producir, un director y unos solistas que saben dar vida a la música manteniéndose al mismo tiempo dentro de los estilemas barrocos. En fin, que concluyo como empecé: tenía casi todo para ser un gran concierto y no lo fue. 
 

Nota de la dirección

     Mundo Clásico no publicará crítica del concierto celebrado el día 20 en el cementerio de Sa Domingos de Bonaval, en el cual se interpretó el Requiem de Mozart. José Manuel Agra, del gabinete del Conselleiro de Cultura ha negado a Mundo Clásico entradas numeradas para este concierto. En una carta de 1 de julio, Agra nos comunicaba su intención de "limitar al máximo el acceso a la prensa". A pesar de los numerosos obstáculos a nuestra labor, Mundo Clásico seguirá informando sobre el desarrollo del Festival Internacional de Galicia si bien no podemos garantizar la cobertura de todos los actos que se celebren.

     La dirección de Mundo Clásico lamenta escuchar la expresión "limitar al máximo el acceso a la prensa" en boca de quien está en una administración cuya presidencia ostenta Don Manuel Fraga Iribarne, antiguo Ministro de Información, de cuyos desvelos por los límites de la prensa están los españoles ampliamente informados.

Error processing SSI file
Failed to execute CGI : Win32 Error Code = 2

© 1.999 by Vladimir, Santiago