El conocer la existencia de una nueva grabación
de música española contemporánea es siempre una alegría;
si además el esfuerzo lo sirve una modesta empresa y unos músicos
óptimos, el gusto es mucho mayor.
El Trío Contemporáneo presenta
un repertorio compuesto por obras que ven su primera grabación en
disco, siendo algunas de ellas expresamente compuestas para su estreno
por parte del conjunto.
El panorama es amplio, en tanto que cada composición
presenta unas características propias, que serán mayor o
menormente acertadas, pero que las hacen diferir del resto.
Es la obra del compositor algecireño
José
María Sánchez-Verdú, Im Rauschen des Augenblicks
(En el Rumor del Instante) la más perfecta de todas las que
integran el compacto. Basada en cinco haikús (poemas) japoneses
que dividen la obra y que conforman el ciclo pretendido por su autor. Cada
fragmento representa un momento muy concreto y se asocia musicalmente con
el texto de su respectivo haikú (transcritos en la carpetilla del
disco). El lenguaje de Sánchez-Verdú es el más experimental
con respecto a sus colegas de grabación, recurriendo a abundantes
efectos instrumentales que dan a la obra una enorme abstracción
que queda asociada indisolublemente con los textos propuestos por el músico.
Toda una demostración de principios
de uno de los compositores más prometedores del panorama actual
Muy interesante resulta también, el
Trío
Op.183 de Román Alís. Obra de inspiración
clásica, dividida en tres movimientos y concebida a partir de continuas
reexposiciones que renuevan el material que se va originando. Alís,
fiel a su concepción musical, provoca al oyente una sensación
de inestabilidad ligada a ese continuo devenir de células rítmicas.
Tanto la obra de Verdú como la
de Alís reciben magníficas versiones, muy imaginativas
pero precisas al dictado de la partitura.
Aunque menor, la composición de Gabriel
Fernández Álvez con la que se inicia el disco, La
noche solitaria, está plagada de guiños musicales no
solo a su dedicatario; Román Alís (obsérvense
los sutiles puntos de encuentro entre las obras de cada uno de los autores),
sino también a la tradición stravinskiana de superposición
y continuo fluir de ritmos que configuran las melodías.
Según palabras de Álvez,
su obra pretende dualizar la lucha del bien y del mal y asistir al fin
de la contienda sin más heridas; en clara alusión a la situación
musical a lo largo del siglo XX que ahora acaba.
La lectura del Trío consigue penetrar
en el carácter bienintencionado y luminoso de esta tan modesta como
agradable música.
Espirales de Angel Luis Rodríguez
Márquez y Nocturnal de Josep María Mestres
Quadreny reúnen un curioso mural de ingenuidades y simplicidades
nada desdeñables.
El título de la primera hace referencia
al carácter cíclico de la obra que juega, o más bien,
se pierde entre ritmos y densidades que despistan en su audición
y que la convierten en un correcto ejercicio técnico, pero de discreta
presentación musical.
Todos los escasos aciertos y defectos de la
música de Quadreny los reúne su Nocturnal,
que recurre a los más variados y agotados recursos para su construcción,
formando un discurso vacío en donde casi únicamente podemos
deternernos en la escucha de los variados timbres que presentan los instrumentos.
Especial mención merece el sonido de
la grabación, espléndido en cada una de las obras y acentuando
las capacidades de cada instrumentista que en el resultado logran un sentido
de unidad que ayuda mucho a la comprensión de las obras, o cuanto
menos, en el caso de las dos últimas consiguen que prestemos atención
a la música.
Las lecturas comprometidas, respetuosas con
el compositor y muy planificadas.
En resumen, un disco con un resultado global
altamente positivo y cuyo mayor reclamo resulta ser la interpretación
e inclusión de dos obras novísimas y muy bien realizadas.
Cualquier melómano que sienta una mínima
curiosidad por el que hacer musical actual, debería oír este
disco. |