Los Burgmüller fueron una familia de
músicos alemanes cuyos miembros más conocidos fueron Johann
August Franz (Magldeburgo, 1766;; Düsserldorf, 1824) y sus hijos
Friedrich
Johann Franz (Regensburg, 1806; Beulieu, París, 1874) y August
Joseph (Düsserldof, 1810; Aquisgrán, 1836).
La carrera de los dos August, padre e
hijo, son relativamente conocidas a causa
de su participación en las actividades institucionales de Düsserldorf,
la de Friedrich, instalado en París desde 1832 como "fabricant
de petite musique" (Fétis), está por estudiar incluso
en lo que se refiere a sus ballets como La Péri (París,
1843) con coreografía de Jean Caralli, que sigue en repertorio,
y Lady Henriette, ou La Servante de Greenwich (París, 1844)
en colaboración con Deldevez y Flotow (quien luego reelaboró
la idea en su ópera Martha) y con coreografía de Joseph
Mazilier. Sin duda alguna, la música de danza más conocida
de Friedrich Burgmüller es el paso a dos de los campesinos para la
producción original de Giselle (París, 1841).
El olvido de la figura de F. Burgmüller
por los historiadores no se limita a la bibliografía alemana, carece
de entrada propia en Die Musik in Geschichte un Gegenwart, The
New Grove Dictionary no lo menciona y el Dizionario della musica
e dei musicisti le dedica sólo media docena de líneas.
La Histoire de la musique de Roland-Manuel y la monografía
La
musique en france à l’époque romantique (1830-1870)
ni
mencionan su nombre al igual que la de Jim Samson The late romantic
Era. From the mid-19th century to World War I. Lo cual contrasta
vivamente con las frecuentes referencias a F. Burgmüller en la prensa
musical parisina del II Imperio, y no sólo en la francesa pues,
en una cata al azar, hemos encontrado referencias a sus dos grandes ballets
en The Musical Examiner en los años 1843 y 1844.
En nuestros días Friedrich Burgmüller
es recordado como compositor de bonitas baladas de las cuales La fille
de l’exilé ha permanecido en el repertorio de los cantantes.
Y, principalmente como compositor de piezas características para
piano y de estudios para este instrumento. Los deliciosos 25 estudios
sencillos y progresivos Op. 100 son unas piezas imprescindibles en
la formación de los jóvenes pianistas, no sólo por
sus aciertos didácticos en el aspecto técnico sino también
por sus virtudes en la educación del gusto musical. Existen numerosas
ediciones de la Op. 100, a menudo manipuladas por revisores poco escrupulosos.
Nuestra preferencia se inclina por la edición de G. Schirmer o,
en su caso, la de la Associated Board of the Royal Schools of Music, preferiblemente
a la de la Peters.
El padre del piano
En un lugar destacado de la Abadía de
Westminster hay una lápida cuya leyenda pone "El padre del piano".
No se nos ocurre una definición mejor de la figura de Muzio Clementi
(Roma, 23-I-1752; Evesham, Worcestershire, 10-III-1832), compositor, pianista,
editor, constructor de pianos, profesor y comerciante musical. Clementi
es el creador de la moderna técnica pianística sintetizada
en su Introduction of the Art of Playing on the Piano-forte Op.
43 (Londres, 1801),[ver nota] rápidamente
traducida a todos los idiomas [ver nota]
y modelo de la práctica totalidad de los tratados de piano de la
primera mitad del siglo XIX; en su madurez escribió el Gradus
ad Parnassum, or the Art of Playing on the Piano Forte. Exemplified in
a Series of Exercices in the Strict and in the Free Style Op. 44 (Londres
1817-26), [ver nota] monumental racionalización
de la técnica pianística y fuente primordial del virtuosismo
romántico, homenajeada por Beethoven en sus Variaciones Diabelli
(1823) [ver nota].
Por otra parte, las sonatas de piano (1771-1821)
[ver nota] de Clementi fueron el principal
modelo estilístico y formal de las sonatas a solo a lo largo de
casi medio siglo, tal como encontramos en la Fantasía en do mayor
Hob.
XVII, nº 4 (1789) de Joseph Haydn o en las sonatas D. 958-60 (1828)
de Schubert. Y, desde luego, en las obras pianísticas del joven
Beethoven [ver nota] quien mantuvo
durante toda su vida una gran admiración por Clementi, primer editor
del 5ª Concierto para piano y orquesta en mi bemol mayor Op.
73 "Emperador" y promotor en Londres de la música de Beethoven.
Las Six Sonatinas Op. 36 (Londres, 1797),
las únicas sonatinas para piano compuestas por Clementi [ver
nota] son muy habituales en el repertorio iniciático del piano.
Gozaron de gran predicamento desde su primera edición y eran bien
conocidas por Beethoven quien concluye su Sonata nº 23 en fa menor
Op.
57 "Appassionata" (1805) con una imitación de la elegante conclusión
de la Sonatina en do mayor Op. 36, nº 3 de Clementi. En la
6ª edición (1820) Clementi introdujo importantes modificaciones
para adaptar sus Sonatinas a los nuevos mecanismos del piano. Esta
versión es más apropiada para nuestros pianos que la de 1797
por lo que es la que recomendamos a los estudiantes en la edición
de Maurice Hinson, New York: Hinsaw, 1978; si se desea usar la primera
edición la mejor opción es la edición de Willard A.
Palmer, Van Nuys, CA: Alfred Publishing Co., 1984.
El mejor estudio sobre Clementi es sin duda
alguna el libro de Leon Plantinga: Clementi his life and music,
London, New York, Toronto: Oxford University Press, 1977.
David Hurtado
La afortunada idea de ofrecer a los jóvenes
estudiantes de piano una grabación de las obras que estudian, ha
sido servida por un pianista elegante y solvente como David Hurtado a quien
conocíamos como pianista de cámara en un repertorio contemporáneo.
Hurtado se ha tomado este trabajo muy en serio, consciente del destino
principal de su disco como auxiliar de los estudiantes de piano. Por ello,
cuida al extremo la igualdad y la pulcritud del ataque, la claridad de
fraseo, la cuadratura rítmica y demás aspectos que deben
desarrollar los practicantes. Pero, además, la grabación
está poblada de momentos encantadores como los "Arabescos" o "La
Estiriana" de Burgmüller o en "Allegro moderato" de la 5ª Sonatina.
También en esto, Hurtado imparte una lección a los estudiantes
y una ocasión de goce para quienes amamos el piano.
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| NOTAS
[1] Edición
facsímil a cargo de Sandra P. Rosenblum, New York: Da Capo Press,
1974. [Volver]
[2] 1ª edición
francesa, París, 1802; 1ª edición alemana, Gera, 1805,
1ª edición franco - española, Offenbach am Main, 1809;
1ª edición española, Londres, 1811 [Volver]
[3] Edición
facsímil preparada por Leon Plantinga del Gradus. L’art de jouer
le Pianoforte (Nueva York: Da Capo Press, 1980) a partir de la primera
edición continental del tratado (Leipzig: Breitkopf & Härtel,
1817, 1819 y 1826) [Volver]
[4] Compárense
las variaciones 16 y 17 de Beethoven con los números 17 y 16 del
primer cuaderno del Gradus ad Parnassum [Volver]
[5] en Muzio Clementi:
Complete
Works for Piano Solo, 5 Vol., edición de Nicholas Temperley,
Mew York: Garland Publishing, 1985. Entre las ediciones modernas, recomendamos
la antología en dos volúmenes editada por Sonja Gerlach y
Alan Tyson: Clementi. Klaviersonaten, München, G. Henle Verlag,
1977. [Volver]
[6] La Sonata
nº 4 en mi bemol mayor Op. 7 (1797) de Beethoven tiene numerosas
deudas con Clementi. Compárense, por ejemplo, el inicio del primer
movimiento de la Op. 7 y de la Sonata en mi bemol mayor Op. 12,
nº 4 (1784) de Clementi y el finale de la Op. 7 con el de la Sonata
en si bemol mayor (1788) Op. 24, nº 2 de Clementi. [Volver]
[7] Siguen circulando
ediciones de las Seis Sonatinas Op. 37 y 38, una denominación
errónea de las Six Sonatas for Pianoforte or Harpsichord Op.
4 (1780) para piano con piano o flauta "Ad libitum". Recomendamos la espléndida
edición de Willard A. Palmer, Van Nuys, CA: Alfred Publishing Co.,
1984 [Volver]
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