| Perú, El Diamonte, Albalonga,
Sergio Leo, voice, charango, kena, sikus, cuatro, Antonio Domenighini,
voz, cuatro, bombo, maracas, chab chas, Enrico Parizzi, violin, Marta Traversi,
violin, Paolo Tognon, bassoon, Stefano Rocco, Baroque guitar, Nicoletta
Sanzin, Baroque harp, Luca Congedo, flauta dulce, Patxi Montero, viola
da gamba, Annìbal E. Cetrangolo, viola da gamba. Dr. A. Cetrangolo,
Opus 111, OPS 3' 265 |
Músicas de conquistadores europeos, músicas - rituales y
no -de los naturales de América, música de los esclavos africanos
llevados allá por la fuerza. Lo propio de Améria sería
el resultado de la fusión secular. Ese producto cultural, esencialmente
de mezcla, es consecuencia de innumerables corrupciones cotidianas de los
materiales musicales iniciales, del enriquecimiento de lo proprio con elementos
del otro. En ese lento devenir, el contacto prosperó obviamente
con mayor facilidad en las prácticas musicales no escritas. Es en
efecto en el campo de la danza donde tiene lugar el encuentro más
fluído. Es alli donde el cuerpo se impone con su libertad, mientras
la Misa en latín, aunque compuesta en México, no escapaba
del control de la lejana pero pesada Trento y mientras el villancico -
guineo - con no poco cálculo y artificio entraba en un exotismo
importado desde Portugal. Por eso encontrar un testigo cartáceo
de aquellas músicas en un momento de su evolución es más
raro que descubrir aquella famosa gota de dinosaurio mantenida en el tiempo
gracias al mosquito encerrado en el ambar. Aquella milagrosa gota musical
existe. El encuentro es testimoniado a traves de estas danzas cantadas
que hace transcribir un obispo vasco en el Perú. En la biblioteca
particular del rey en Madrid se conserva un corpus manuscrito muy curioso.
Don Balthasar Jaime Martínez Compañón
y Bajanda era un religioso navarro de gran cultura que en los años
de las luces fue enviado a América como chantre de la catedral
de Lima. Su pasión por la ciencia y por las artes era tan grande
que un científico como el gaditano José Celestino Bruno Mutis,
discípulo de Linneo, bautizó con su nombre una planta por
él descubierta: la martinezia. Compañón fue
nombrado obispo en la inmensa provincia de Trujillo al norte de Lima y
su curiosidad hizo que un insólito grupo de dibujandes lo acompañasen
en aquellas arduas visitas pastorales por montañas y selvas bastante
nuevas al ojo europeo. El resultado fue un inmenso corpus de dibujos que
representan todo lo que al obispo despertaba curiosidad: planos de ciudades,
objetos de las culturas precolombinas, instrumentos musicales, plantas,
animales... Se trata de nueve volúmenes compilados y expedidos al
rey por Don Balthasar: 1411 tablas, mapas y otras ilustraciones hechas
con tinta negra y coloreados con acuarela. Ese tesoro para la ciencia reunido
en nueve volúmenes fue enviado al rey de España y ahora se
conserva en Madrid. Pues bien, esa excepcional mirada de la naturaleza
y de la cultura de aquellas tierras comprende tambien la transcripción
de diecioho canciones y músicas instrumentales tal como Don Balthasar
las escucho durante los diez años que precedieron a la Revolución
Francesa.
Las músicas del códice fueron
señaladas hace ya muchas décadas por nombres célebres
de la musicología latinoamericana como Carlos Vega e Isabel Aretz.
Entre ellas, los estudiosos identificaron los primeros ejemplos conocidos
de yaraví y triste, y otras musicas vivas en la América
de hoy. Vega subraya la importancia de la tonada El diamante que
señala como un típico triste, aquella danza que conocieron
'los ambientes aristocráticos de América' y que fue
registrado por tantos viajeros que visitaron la zona en el siglo XVIII.
El musicólogo argentino indica que fue precisamente en el ámbito
del baile de salón, refinado y culto que acontece esta unión
de las culturas musicales.
¿Un simple olvido?
Pienso al público de lo que llamamos
'música antigua', al fiel melómano que con tanta participación,
competencia y devoción sigue el trabajo de los profesionales - músicos,
musicólogos. ¿Será consciente, me pregunto a menudo,
de cuántos inmuerables caprichos del destino (para hablar con veloces
eufemismos) depende que su negocio de discos de confianza le proponga,
en la visita semanal, ciertas novedades en vez de tales otras? ¿Sabrá
del tortuoso camino que une a aquel texto musical hasta ayer olvidado en
un archivo mal cuidado con la luminosa portada de un CD?¿Tendrá
idea del porcentaje concedido a la cualidad en la elección de investigar
tal cosa en cambio de tal otra, por parte del musicólogo, de publicar
esto en cambio de esto otro por parte del editor, de ejecutar esto y no
aquello por parte del músico, de promover esto en cambio de esto
de parte del funcionario o del manager musical?
Me pregunto todo esto sobre todo hoy porque
estoy convencido que solamente respuestas equivocadas (para continuar con
los eufemismos) a esas preguntas han podido retrasar hasta hoy la difusión
pública de estas músicas que considero primarias en cualquier
discusión relativa al problema de la fusión musical entre
Europa y América y de cuya belleza he dicho en otro lado, espero,
con otro medios que no son las palabras.
Fácil es entender por qué objetos
como estas danzas, verdadero eslabón de la historia musical de América
no hayan interesado jamás a los populismos de nuestro continente
tan sensibles a la creación de un 'ser nacional': estas músicas
no son mito, existen y son historia. Poco importan a los amantes de lo
inventado.
La cosa es en cambio más sorprendente
- me refiero a aquel olvido - dentro del ambiente tan especializado de
la música colonial latinoamericana siempre tan atento a mostrar
aquellas huellas de la fusión, que son las que llaman más
la atención - por lo menos a quien se acerca por primera vez a nuestras
cosas: desde la época lejana de nuestros primeros LP, en los años
70 que solamente los más escrupulosos de los críticos musicales
recuerdan, se nos pregunta si el barroco latinoamericano suena diferente
del europeo? Como si solamente con esa diferencia se pudiese justicar una
operación tan caprichosa como la de grabar música mexicana
del Siglo XVII-
La necesidad (y ya va el tercero) llevó
no pocas veces a algún profesional a responder a esto con calculada
condescendencia americanizando la interpretación de cuanta
música indefensa llegó (y por qué vías!…) a
su atril desde los archivos de Américas. En realidad aquellas exotizaciones
no son otra cosa, creo, que una falta de confianza en una música
que asi como es, en el fondo aburre a quien la presenta. Un poco como el
maître,
que no del todo seguro de la bondad de sus chuletas, cuando las lleva a
las mesas, hace agregar salsas y condimentos. De una herejía similar
mi lugar natal me autoriza la condena.
El fenómeno no es nuevo - a la exotización
me refiero - y sobre esto he escrito hace mucho refiriéndome a Gaspar
Fernández que cuando entona himnos con texto nahuatl 'comete'
con dolo errores de primitivismo (quintas y octavas paralelas y otros más)
que obviamente suenan con fascinación exótica solamente a
los europeos que inventaron el órganum.
En aquel contexto de demanda y oferta de chinoiserie
es, decía aún más curioso que estas musicas efectivamente
diferentes hayan sido dejadas de lado hasta hoy. Los ritmos y los giros
melódicos verdaderamente escritos,… los textos, algunos de los cuales
en lenguas ya extinguidas cuando las músicas se transcribieron,
tienen una fuerza tan presente aún en la America de hoy que imponen
más bien una lectura contenida y austera para respetar aquel perfume
frágil y simple: no la toques mas que así es la rosa
dice el poeta. A estas excelentes chuletas no hace falta agregar nada.
Recientemente con Albalonga que es la rama
ejecutiva del IMLA, hemos grabado estas canciones instrumentándolas,
ya que lo que se conserva es solamente la linea del bajo y el canto, despues
de un estudio historico sobre las fuentes sonoras que Compañón
pudo haber escuchado. Fueron usados los instrumentos europeos y americanos
que se encontraban en la zona de Trujillo en aquellos momentos. Soy consciente
de que la buena fe no es suficiente en estas cosas. Espero que nuestro
trabajo no traicione la importancia histórica y artística
de esto que hoy mostramos.
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