Ignacio
Piñeiro nació en la Habana, Cuba, en el año 1888 y
ya en 1906 se le conocía como uno de los músicos más
importantes que andaban alegrando las fiestas de entonces. En 1926 era
contrabajista del Sexteto de Occidente de María Teresa Vera, poco
después creó el Sexteto Nacional al que luego se le sumaría
la trompeta para alcanzar el formato de siete integrantes. En 1929,
el Septeto Nacional de Ignacio Piñeiro viajó a España,
para representar allí a su país en la Exposición de
Sevilla, donde obtuvo la Medalla de Oro y el Diploma de aquel legendario
certamen. A partir de entonces la obra musical de la agrupación
quedó en lo más profundo del acervo cultural americano.
Bienvenido Granda (Cuba, 1915-México, 1983) conocido
en la farándula habanera de la primera mitad del siglo XX con el
sobrenombre de El bigote que canta, alcanzó su fama como
vocalista de la Sonora Matancera, una agrupación por la que pasaron
estrellas como Alberto Beltrán y Celia Cruz. Cultor de todos los
géneros, Granda, dejó una extensa discografía en la
que encontramos piezas increíbles.
El fonograma Bienvenido Granda... con el Septeto Nacional
de Ignacio Piñeiro, del catálogo Kubaney, en su línea
Torre, es un excelente compendio de obras emblemáticas en el repertorio
Sonero que, según aparece en la cubierta del compacto, fueron grabadas
en Cuba durante el año 1936. Contiene también, y como grata
sorpresa para el coleccionista, piezas en las que además aparecen
las voces de Alfredito Valdez, Marcelino Guerra y Cheo Marquetti. Piezas
antológicas en las que Bienvenido une su voz a la de otros grandes.
Tiene además este disco increíble un par de piezas en las
que Granda es acompañado por el Cuarteto Marcano con la inclusión
de la inconfundible trompeta de Lázaro Herrera. Títulos imprescindibles
en el repertorio del Son como Calla campanero, A gozar la conga,
Carta de amor, Bardo, Desvarío y otros más
hasta llegar a catorce, hacen que este disco de colección tenga
un incalculable valor.
Estos son motivos más que suficientes como para
incluir este fonograma en la colección del más exigente aficionado,
es una razón contundente para que todo aquel que se interese por
la música popular de nuestro continente, por conocer las raíces
de lo que hoy llaman Salsa, se acerque a este disco increíble y
lo disfrute, lo estudie en su riqueza rítmica y, por qué
no, también lo baile.
16 Grandes Éxitos del Septeto Nacional
de Ignacio Piñeiro
“El Septeto Nacional murió y nació
muchas veces, por él pasaron muchos músicos y cantantes notables.
Etapas distintas también tuvo bastante. ¿Cómo? ¿El
Septeto sin Ignacio? No, no, nunca” Esta afirmación rotunda la hizo
Lázaro Herrera, único trompetista que tuvo la agrupación
en todas las épocas y a quien la vida le hizo el regalo de la longevidad
[*].
El Septeto Nacional, según apunta Sergio Santana
Archbold, salió a la calle por primera vez el 27 de enero de 1927
y fue disuelto diez años después. En 1940, Miguelito Valdés
volvió a reunir al Septeto para grabar algunos temas y luego, pasarían
20 años de silencio. No es hasta 1954, a instancias del musicólogo
Odilio Urfé, que la agrupación vuelve a la palestra para
entrar en los estudios de grabación y hacer radio y televisión.
16 Grandes Éxitos del Septeto Nacional de Ignacio
Piñeiro, es un fonograma que contiene obras que fueron producidas
durante esta última época y que se nos presentan ahora por
Discos Fuentes, en su Línea Media. En la obra se incluyen
dieciséis piezas imprescindibles para la comprensión del
Son como algo más que un género musical, algo que se convirtió
en un modo de hacer la música y filosofar. Esas dieciséis
obras fueron éxitos indiscutibles desde la primera época
del Septeto Nacional de Ignacio Piñeiro. Piezas como Échale
salsita, Suavecito, Guanajo relleno, Bardo, Esas no son cubanas, La cachimba
de San Juan de Piñeiro; Son de la loma, de Matamoros; Trompeta querida,
de Lázaro Herrera y otros tantos clásicos nos llegan en este
disco increíble en una versión fresca, renovada y con técnicas
de grabación más modernas.
Estas dieciséis piezas clásicas en el repertorio popular
vienen en el cantar de Carlos Embale, un Sonero de voz increíble,
de voz perfectamente afinada, de amplio registro, potente, de un timbre
arrullador y capaz de improvisar los más inusitados malabares rítmicos
con la poesía.
[*] Entrevista concedida a Félix Contreras,
en La música cubana una cuestión personal. Ediciones UNIÓN.
La Habana, Cuba. 1999.
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