La inminente apertura del 48º Festival
Internacional de Música y Danza de Granada ya se huele en las calles
de la ciudad de la Alhambra. Los paneles publicitarios del mobiliario urbano
están invadidos por los carteles del Festival, y la iluminación
decorativa que adornaba las calles del centro en las fiestas del Corpus
permanece aún colocada para dar luz a las diecisiete noches (18
de junio a 4 de julio) en las que la música conquistará Granada.
Son días de retoques, de últimos detalles y de nervios y
mucho trabajo...
Alfredo Aracil, director del Festival
de Granada, nos presentaba hace ya unos meses un programa que aún
está dando que pensar a muchos aficionados. La temática de
este Festival consiste en los límites, los extremos, aprovechando
la coyuntura de la frontera entre el segundo y el tercer milenio. En este
momento límite podremos escuchar obras que han supuesto verdaderos
puntos extremos de la historia de la música, ya sea por su importancia
en la creación musical, o por sus dimensiones, o por la espectacularidad
de la puesta en escena, o simplemente por ser rebuscadas curiosidades...
Aunque es mucha la gente que, como todos los
años, piensa que el Festival ya no tiene "platos fuertes"
como antiguamente, no debemos olvidar, por ejemplo, la Sinfonía
de los Mil de Mahler, los funerales de Chopin en su aniversario
(con el Requiem de Mozart) o Lorin Maazel con la Sinfónica
de la Radio Bávara, todo ellos en el Palacio de Carlos V; o la curiosa
reducción para cuarteto del Don Giovanni, con la Gran
Fuga op.131 de Beethoven, en el Patio de los Arrayanes... U otros homenajes
y recuerdos, como los programas dedicados a Guerrero con Musica
Reservata y Peter Phillips en San Jerónimo, o el anticipo
del "año Bach" con El clave bien temperado en el Auditorio
Manuel de Falla... O los fresquitos ballets en el Generalife, o la música
electroacústica en el Parque de las Ciencias, o los sabrosos trasnoches
flamencos, o los acogedores cafés-concierto en el Hotel Palace...
U otros muchos espectáculos, grandes o pequeños, pero que
siempre dejan gratos recuerdos.
Realmente los límites no han
estado sólo en la programación. Se han vivido situaciones
límite en los primeros días de taquilla, ya que la venta
de localidades ha sido este año sorprendentemente rápida,
de modo que ahora mismo está vendido un 85% aproximadamente del
total de entradas. Y se han traspasado los límites espaciales
tradicionales, llevando los espectáculos a nuevos escenarios, incluso
fuera de la capital granadina.
El Festival arranca en la noche del viernes
18, a las 22:00 horas, en el Palacio de Carlos V (Alhambra), con la Orchestra
e Coro del Teatro La Fenice, dirigidos por Isaac Karabtchevsky, interpretando
el salmo In ecclesiis de Gabrieli (versión de Maderna), dos
pasajes de Parsifal de Wagner, y las Quattro pezzi sacri
de Verdi: todo un programa de límites. Este primer fin de
semana se completará con música antigua (Guerrero, Verdelot),
ballet (la Compañía Metros con Fontera. El jardín
de los gritos), flamenco, Stimmung de Stockhausen, canciones
de Turina, la Cuarta sinfonía de Ives y la Quinta
de Beethoven.
Cuando el próximo 4 de julio se escuche por
última vez la fanfarria que anuncia el inicio de los conciertos,
volveremos a preguntarnos cómo será el siguiente Festival...
Será ya para el 2000, y tal vez se continúe hablando de extremos
y de límites... Lo que sí podemos decir ya, según
lo vamos confirmando cada año, es que el Festival Internacional
de Música y Danza de Granada es como una gran caja de música...
y de sorpresas.
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