Entrevista
Carlos Cruz de Castro
Nacido
en Madrid el 23 de diciembre de 1941, hijo de un canario y de una madrileña,
se traslada joven con su familia a Las Palmas de Gran Canaria, donde
pasará su infancia y juventud. De nuevo en Madrid, estudia en el
Conservatorio con Calés Otero y Gerardo Gambau, ampliando posteriormente
sus estudios musicales en Düsseldorf con Milko Kelemen.
Ha participado
en la creación de organismos y festivales relacionados con la música
-Festival Hispano Mexicano (1973), Asociación de Compositores Españoles
(1976)- trabajando desde 1990 en Radio Nacional de España Radio-2
Clásica, de la que actualmente es Jefe de Producciones.
Cruz de Castro
acaba de componer su primera sinfonía, Sinfonía n.1 "Canarias",
por encargo del 15 festival de Música de Canarias, y actualmente
se encuentra trabajando en una ópera, también por encargo,
para el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música
de España.
¿Qué opinión le merecen
los encargos y en particular este del festival de Música de Canarias?
Los encargos son muy interesantes. En este
caso es un encargo muy interesante porque además de estrenar, se
graba un disco (para el sello Col legno) y se realiza una separata
con un estudio musicológico. Es un encargo que está muy arropado
y favorece mucho al compositor.
... y usted respondió a este con una sinfonía. La primera
Al hacerme el encargo me dijeron que hiciera
una obra de unos 30 minutos para orquesta. El ponerle el titulo de sinfonía,
a pesar de haber hecho muchas obras para orquesta y no haberlo utilizado
antes, fue porque quería escribir con la estructura de una sinfonía.
Ya antes había pensado abordar la forma pero nunca lo había
realizado. No obstante al comienzo no sabía como plantearla, si
en tres o cuatro movimientos. Quería usar la Folía, y si
la colocaba en el segundo movimiento, vi que la mejor opción era
escribir una obra de 3 para que se equilibrara mejor.
El deseo de utiliza la Folía está
justificado por mi estrecha vinculación con Canarias y por que es
una de las danzas por las que siento especial predilección.
¿Pensó en algún momento en los gustos del público?
¿Busca usted la satisfacción artística en la respuesta
del oyente?
Eso es una cosa que aunque se diga que se puede
uno comunicar con el público, el principio de toda la relación
del autor con su obra es, fundamentalmente, egoísta. Que después
de eso se establece con ello una comunicación con el público...eso
es posterior. Es decir, yo prefiero que mis obras gusten al público
a que no le guste. Lo que pasa es que en la historia, los contemporáneos,
a aquellos que se han arriesgado en algo, siempre han querido ir un poquito
más allá en cada obra, es decir no crear sobre lo trillado.
Lo atractivo de la creación es arriesgarse un poco más, con
cada obra se adquiere una experiencia y de cada obra uno adquiere experiencias
que le sugieren algo para emplear en la obra posterior. Uno nunca se queda
contento. Si no, uno no compondría más. Siempre te quedas
con algo de "esto lo podría haber hecho así" o "esto lo podía
haber agrandado un poco más...." Pero como uno no puede estar arreglando
la obra toda la vida, aunque conozco casos...
Con todo, no siempre que una obra es del gusto
del público la obra es buena, la prueba está en la música
de consumo que se hace para que guste. Utilizando la frase tópica,
uno compone por necesidad, yo compongo independientemente de que me hagan
encargos. Lo primero es la motivación individual. Lo que sucede
es que cuando adquiere un status en el ambiente profesional de la música
la peticiones surgen, bien encargos pagados bien compromisos de gente que
te pide una obra (pianistas, violinistas..) en definitiva tu estas haciendo
la obra que siempre hubieras querido hacer.
Por otro lado, la satisfacción artística
sucede en el momento en que uno está creando, en esos momentos en
los que estas en un callejon sin salida, tiene 20.000 dudas, ... En ese
ejercicio diario de la creatividad. Componer es una forma de vida.
¿Qué le diría al oyente que no acostumbra a
escuchar música contemporánea? ¿Se necesita una base
para afrontar la música del siglo XX?
En la música en general,
yo soy partidario de que el público se deje guiar por lo que suena...
porque normalmente se oye, cuando se oye normalmente, haciendo comparaciones,
por ejemplo si a uno le gusta el clasicismo y aquello no nos suena a los
modos del clasicismo... No se puede plantear oir una música del
siglo XX con oido del siglo XIX. Cuando los profesionales hacen comparaciones
están comparando una estética con otra de forma diferente,
no valorativamente. Lo que no se puede hacer es valorar, es decir, teniendo
como referencia la música anterior.
Ahora por ejemplo, ya estamos
en 1999, y tenemos todo un siglo detrás donde en la música
se han sucedido figuras como Strauss, Bartok, Stravinsky, Hindemith, Schönberg,
... es decir, es un siglo riquísimo de música y se han producido
cambios estéticos de los más lógico, es decir, no
ha habido una ruptura en absoluto como la gente se suele creer.
Por ejemplo en Chopin ya
estaban los doce sonidos (dodecafonismo), basado claro en una estructuta
armónica sobre 5, 6, 7 u 8 notas. La última obra de Falla
parece de Schönberg, Mahler también ,... hay semejanzas. No
hay ruptura. Si se siguen paulatinamente los cambios estéticos se
ven lógicos.
Ahora, una cosa es eso y
otra es que admitir que toda la música que se hace sea buena. Hoy
no se puede hacer música barroca. Una cosa es utilizar la estética
barroca (neobarroco, neoclasicismo...) una concepción con cierta
estetica pero plenamente del siglo XX. Una cosa es que la estetica de hoy
sea ésta y otra cosa es que toda la obra que se produce ahora es
buena, Eso no sucede ni ahora ni nunca. Hay obras de grandes compositores
que han fallado, por ejemplo la La Batalla de Wellington
de Beethoven.
¿Se debe dejar llevar uno por los críticos entonces?
No, es la historia la que decide. Lo de los críticos es un criterio.
Si la obra dura media hora es un criterio de una persona en media hora.
Es la historia la que se encarga sobre todo porque en el mundo de la crítica
la mayoría de la gente no sabe música... no son capaces de
discernir. El crítico es como un oyente más, con todos los
respetos a los oyentes, pero tambien con todos sus handicaps, los
críticos también tienen sus ideas de como debe ir la música
en un momento dado. A veces la crítica en vez de ser una especie
de introducción al oyente, de ayudar al oyente, se convierte un
poco en dirigir lo que un compositor debe hacer. Si una obra se enjuicia
y se dice que la obra falla, se deben tener conocimientos musicales como
para poder decir dónde falla o dónde acierta... pero la mayoria
de los críticos se han arrimado a la crítica en parte por
el gran boom del compacto y de la difusion de la música gracias
al CD. ... Muchos críticos lo son simplemente de oido, se
han dedicado a esto como podría ser a otra cosa. La misión
del crítico es muy dificil. Es difícil despojarse de lo que
a uno le gustaría oir.
Su Sinfonía n.1, ¿dónde la enmarcaría
dentro de su catálogo? ¿Sigue la línea de sus trabajos
anteriores?
Es una obra continuadora
de mi estilo que más o menos puede ser definido como concretismo.
Yo me baso en un solo elemento y elimino el resto. Por ejemplo en el pulso
de corchea a una medida equis, pues en esa obra no utilizo otra figuración
que no sea la corchea, recuerdo por ejemplo Proceso (1972), necesitaba
un instrumento que no requiriese respirar y utilice solo la cuerda
(proceso es para 42 instrumentos de cuerda). eso significa que no agotas
todos los procedimientos en una obra, sino que como un pintor, por ejemplo
eliges una textura un modo y objeto de pintar como la paleta y el rojo
y azul por ejemplo.
Esta primera sinfonía
sí tiene que ver con el concretismo. He utilizado la articulación
como base, una en el primero y otra en el segundo tema. En el tercer tiempo
con trémolo, con el pulso de semicorcheas se continúa la
línea.
De todas formas, yo he hecho
mucha música aleatoria -como Ajedrez (1969), por ejemplo-,
teatro musical, ... he hecho incursiones en muchos estilos. Tengo obras
muy extremas, muy conceptuales, obras aleatorias muy abiertas y en otras
muy controlada. Todo ello me ha llevado a lo que estoy haciendo ahora,
y no hace mucho volví a utilizar un motivo aleatorio, en un quinteto
con guitarra que se está grabando ahora en Madrid.
__¿Qué está preparando ahora Cruz de Castro
además de en La sombra del Inquisidor, su primera ópera?
La concentración ahora
está en la siguiente obra, una obra para piano que se estrenara
en el Ciclo de Cámara y Polifonía del Auditorio de
Madrid y en otra obra, para un cuarteto, (violin, cello, piano y percusión),
que es un encargo realizado a 4 compositores (Tomás Marco, Zulema
de la Cruz, Leo Brouwer y yo) para estrenar
con instrumentos eléctricos de Yamaha en Santander.
Luisa del Rosario
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