Perfil
Carlos Kleiber,
que estás en los cielos
Tiene 68 y para muchos sigue siendo el enfant
terrible. Los melómanos desean
que se prodigue más por los escenarios, los críticos se apaciguan
ante sus sensibles gestos con la batuta. Muchos le critican su divismo
-no concede entrevistas, cancela actuaciones, no acepta órdenes-
otros le creen el más grande director de orquesta de todos los tiempos.
Y la verdad es que su repertorio no es extenso, sus
pegas, en cambio, para dirigir son enormes. pero su afán perfeccionista
y buen hacer en el trabajo musical hacen que cuando se coloca al frente
de un conjunto este de lo mejor de si mismo.
Carlos Kleiber nació en Berlín
el 3 de julio de 1930, hijo del también director Erich Kleiber.
La persecución nazi hizo que el destino de Kleiber estuviera en
Argentina, país al que llegó tras pasar un período
en Suiza.
Debutó en 1954 dirigiendo en Postdam
tras haber abandonado sus estudios de química, dedicando sus esfuerzos
posteriores a distintas orquestas en Düsseldorf, Zurich (1964-66)
y Stuttgart (1966-68). Ha dirigido en la Musikvereinssaal, en el
Teatro alla Scala, en Bayreuth, el Coven Garden, ... siendo sobre todo
freelancing,
lo que ha permitido a Kleiber gozar de su independencia y huir de la rutina.
Sus grabaciones también son escasas,
y es que trabajar con Kleiber implica que él elige orquesta, solistas
y modo de trabajo. El tiempo no cuenta, solo el resultado final, y Kleiber
busca la perfección.
Hace aproximadamente dos meses el Festival
de Música de Canarias inició las conversaciones encaminadas
a su contratación. Hacía año y medio que Kleiber estaba
fuera de los circuitos musicales, y más de 10 que no pisaba suelo
español desde que dirigió en el Festival de Otoño
de Madrid, el 10 y 11 de octubre de 1987.
En esa ocasión el público pudo
escuchar bajo su batuta la interpretación de la 4 y 7 sinfonías
de Beethoven. Ese mismo programa, posiblemente,
sea el que ofrezca a los espectadores en las islas, también con
una orquesta bávara, los días 7 y 9 de enero (Las Palmas/Sta.
Cruz). Con toda seguridad, ambos recintos estarán completamente
llenos, y los ocupantes de sus asientos rozarán el cielo.
Luisa del Rosario
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