Entrevista
Jahja Ling
Jahja Ling es desde hace catorce años director
residente de la Cleveland Orchestra.
Antes trabajó
durante once años como Director Musical de la Orquesta de Florida
en Tampa Bay, También fue Director Asociado de la Sinfónica
de San Francisco y es el primer Director Musical de la Orquesta Sinfónica
Nacional de Taiwan. Además, ha actuado como director invitado en
las principales orquesta americanas (Boston, Baltimore, Chicago, Dallas,
Detroit, Houston, Los Angeles, New York, Philadelphia, San Francisco o
Washington D.C.). pero además es también un pianista consumado,
obteniendo en 1977 la medalla de bronce del Rubinstein International Master
Competition en israel, y en 1978 la mención de honor del Chaikovsky
International Piano Competition de Moscú.
Usted y el maestro Dohnanyi alternan en la dirección de una
de las orquesta más importantes del mundo. Cuando se encuentra trabajando
con sus músicos, ¿cree que se comportan de distinta manera
según el director? ¿cree que esperan menos de usted?
Yo creo que cada director, evidentemente, tienen unas características
que le son propias pero, aún así, en este caso en especial,
hace 14 años que trabajamos juntos. Dohnanyi y yo tenemos la misma
idea, compartimos el qué pedir a la orquesta y los músicos
esperan lo mismo de ambos. De hecho nosotros trabajamos muy cerca el uno
del otro y creo que obtenemos de los músicos buenos resultados por
ambas partes. Ese espíritu lo captan los intérpretes, y se
muestran igual de entregados con Dohnanyi que conmigo.
Usted ha trabajado junto a Leonard Bernstein además
de con Dohnanyi. ¿Qué le ha aportado cada uno?
Ah, la relación es por completo diferente. Con Bernstein fui
alumno. El en realidad me descubrió cuando yo asistía a unos
cursos en Tanglewood, e influyó decisivamente en el inicio de mi
carrera. En cambio, yo ya estaba trabajando en San Francisco cuando Dohnanyi
se puso en contacto conmigo. El me invitó a trabajar junto a él
en Cleveland, y por tanto nuestra relación se establecía
como colegas.
Para mí, Dohnanyi es el mejor director del mundo, por sus ideas
musicales, por su pensamiento y comprensión, por su forma de dirigir.
Mientras que Bernstein me ha influido desde la perspectiva de maestro-alumno,
Dohnanyi influye en mi forma de trabajo continuamente por esa estrecha
colaboración.
¿Qué cualidades -no musicales- cree usted que
debe tener un buen director de orquesta?
Yo pienso que además de tener un amplio conocimiento musical,
de ser un gran músico, también es muy importante, decisiva,
su personalidad. Debe ser carismático, y debe tener cualidades de
líder y poder transmitir eso a la orquesta. Piense que una orquesta
está compuesta por muchas personalidades diferentes, en la Cleveland,
por ejemplo, casi 100, y que el director debe poder extraer de cada uno
lo mejor.
El director debe conectar con la orquesta para poder transmitirle su
idea acerca de la obra, luego la orquesta es la encargada de transmitirlo
al público.
¿Una buena orquesta es la suma de muy buenos músicos?
Para mí la individualidad es muy importante, deben ser buenos
músicos, sí, pero deben adaptarse, deben ser capaces de adaptarse
al conjunto, a un gran grupo, de tocar escuchándose unos a otros.
Además de ser virtuosos con sus instrumentos deben trabajar juntos,
y formar un grupo. Eso, indudablemente es una de las características
de las que goza la Cleveland. Son buenos músicos pero también
son un buen conjunto. Y esto, a veces no se da...
¿Entonces no estará de acuerdo con el dicho popular
de "No hay malas orquestas sino malos directores"?
Desde luego no puedo estar completamente de acuerdo. Yo he dirigido
orquestas no tan brillantes y... a veces no puede ser. Pero sí creo
que un buen director puede elevar el nivel de la orquesta. Una orquesta
buena puede ser excelente gracias al director.
Las grandes orquestas americanas y los intérpretes en general,
suelen ser de una técnica exquisita, sin embargo, la crítica
a menudo habla de una falta de profundidad, de la profundidad que la que
gozan las europeas. ¿Cree usted que esto es así?
En parte. Es cierto que las orquestas americanas son técnicamente
muy buenas, se trabaja mucho la parte técnica de la música.
Y al mismo tiempo, los Estados Unidos carecen de una tradición musical
tan amplia como la europea. América es un continente relativamente
joven, y es claro que carece de esta tradición de las orquestas
alemanas o francesas, ... Pero, aún así, son los directores
de orquesta los que deben profundizar en la comprensión musical,
en el análisis. Y en nuestro caso, en la Cleveland, lo estamos haciendo
desde hace mucho tiempo.
También es cierto que las orquesta europeas tienen más
tiempo para ensayar. En Cleveland, y en general en el resto de las orquestas
americanas, nos reunimos muy pocas veces al año para trabajar juntos.
se hace un trabajo más individual. de estudio en solitario.
Pero insisto, esa técnica creo que si está acompañada
de comprensión, sobre todo a medida que vamos creando una tradición.
Fíjese en la Sinfonía "La Grande" de Schubert. La
Cleveland ya la ha asumido pues se ha ido pasando en el repertorio de unos
directores a otros, y creo que nuestra orquesta la toca con la misma profundidad
que la orquesta de Berlín o Viena.
¿Quizás por esta falta de tradición se vuelcan
más en el repertorio contemporáneo?
Puede ser que sí... pero también es por un sentido de
la responsabilidad. Para nosotros está claro que es la orquesta
y el director quien debe llevar la cultura musical a los distintos lugares.
Es responsabilidad nuestra, como músicos, mostrar el repertorio
al oyente, no sólo el clásico, romántico, etc... en
el que intentamos también dar lo mejor, sino en nuestro tiempo.
Si no tocamos nosotros las piezas nuevas, las contemporáneas, ¿cómo
se van a conocer estas obras?. Claro que puede que no todas estas piezas
se queden en el repertorio, algunas se tocan una o dos veces y se retiran,
pero de hecho es nuestra responsabilidad, o al menos la asumimos como tal.
Los costos de producción o las cantidades que piden muchas
orquestas e intérpretes están siendo desproporcionadas, sobre
todo si las comparamos con los ingresos que deja la interpretación
en taquilla. ¿Cree que debe subvencionarse un espectáculo
que no es rentable?
La orquestas americanas no tocan por dinero, no se toca en general para
hacer dinero. Pero esto es algo cultural. Nosotros tenemos que darle cultura
al público, no podemos tocar o creer que hacer música clásica
es como tener un equipo de fútbol con el que sí puedes hacer
dinero. Ya sabemos que no es rentable, cierto, pero la música clásica
debe ser enfocada como un concepto totalmente distinto y ajeno a los intereses
económicos. Cleveland, una pequeña ciudad, quería
tener una orquesta importante, una de las mejores del mundo, y eso requiere
un coste. Cleveland lo pagó, sí, y perdemos dinero, pero
entendemos que esto pasa con la música clásica, con la cultura.
¿Y qué opinión le merecen entonces iniciativas
como las de Karajan, o Nigel Kennedy, o tantos otros que incluyendo marketing
hacen de la música un negocio?
Nuestro compromiso es cultural, nosotros tenemos que buscar la calidad
por encima de todo. ¿Que luego pueden hacerse campañas de
marketing para mejorar el rendimiento económico? Si, claro, pero
siempre debemos anteponer la calidad al marketing, la calidad de la música.
Claro, Cleveland también hace marketing, pero eso no debe afectar
para nada a la calidad y a ese compromiso con la cultura. Eso debe ser
lo primero. En el caso de Karajan, por ejemplo, se daban las dos cosas.
Era un gran músico, un gran director, con gran carisma, el podía
aunar las dos facetas, hacer música de calidad y llevar una exitosa
campaña de marketing. pero para mí y la Cleveland lo primero
es la calidad, luego el marketing. Nosotros no podemos presentarnos o hacer
una campaña como si fuéramos Withney Houston...
¿Eso significa que usted pensaría si dirigir a los
tres tenores?
Creo que el fenómeno de Los tres tenores, Las tres
sopranos, Los tres directores.... es algo que no ocurre más
que una vez en el siglo. El problema de esto es que se volvió muy
comercial -vídeos, discos, ...-, pues no hay otra forma de pagar
a los cantantes esas cifras que piden además al cantar al aire libre,
en grandes espacios, con micrófono, no hay una gran calidad. Al
que verdaderamente le gusta la música clásica prefiere escucharla
en una sala en condiciones, sin ruidos externos, etc. etc. En realidad,
cuando la calidad es cuestionable, no hay una satisfacción máxima...
¿Cómo se enfoca la educación musical desde su
orquesta?
Nosotros tenemos programas de educación musical para niños,
para los más pequeños, hacemos con frecuencia conciertos
especiales para ellos y además de escuchar el concierto les proporcionamos
información sobre las obras y la música en general, y luego
vuelven con sus padres. Creemos que esto es muy necesario. Además
muchos de los músicos de la orquesta trabajan en conservatorios
cercanos, al tiempo que otros se acercan a menudo a los centros para tocar
y enseñar música a los jóvenes. Creemos que así
es como debe afrontarse la educación musical, desde los más
pequeños.
¿Está de acuerdo con la subvención gubernamental
de las orquestas y/o compositores o cree que es más adecuada la
financiación a través de mecanismos privados?
Esa misma pregunta me la hicieron hace muy poco acerca del método
de financiación de la Orquesta Sinfónica Nacional de Taiwán,
de la cual soy el director artístico. Yo creo que lo más
adecuado sería una conjunción de varios factores. por un
lado el sistema europeo de financiación, basado en la ayuda estatal,
por otro el sistema americano la iniciativa privada, que aportaría
también una parte del capital necesario para mantener a una orquesta
sinfónica, y al mismo tiempo la aportación del público,
mediante el pago de sus entradas a los conciertos. Pienso que esto es lo
más adecuado a así lo expliqué a los responsables
de la Orquesta Sinfónica de Taiwan. Un sistema mixto basado en estos
tres sectores sin depender totalmente de ninguno de ellos. Creo que independientemente,
cada sistema, el europeo y el americano tienen sus pros y sus contras.
¿Cree usted que tienen una responsabilidad añadida
por su origen asiático con la Orquesta Nacional de Taiwan, le exigirá
de alguna manera una responsabilidad especial ante el resto del mundo -musicalmente,
claro-?
Bueno, creo que realmente mi descendencia china, y hablar su lengua,
me han abierto las puertas para ser el director musical de esta orquesta,
pero también mi experiencia con la Cleveland, con la Tampa de Florida,
... son fundamentales. Si además de ser un buen director, hablo
su lengua obtengo más rápidamente la confianza, puedo conectar
mejor con los gobernantes o con los responsables de la Orquesta. Pero ante
el resto del mundo no creo que ese origen conlleve una responsabilidad
añadida. La música no tiene razas, sólo somos músicos,
no creo que se me exija más o menos por mi origen.
¿Ha abandonado definitivamente Ling el piano?
El piano es algo muy importante para mí. Bernstein me dijo que
era esencial que un director además de poder pedir a sus músicos
pueda exigirse a sí mismo, que él mismo pueda tocar, y en
realidad los grandes directores siempre han tocado muy bien un instrumento...
Solti, Toscanini, .... Yo de hecho doy algunos conciertos al año
como solista pero cada vez menos. Prefiero dirigir, esa es mi gran pasión.
La Cleveland se encuentra inmersa en un proyecto de recaudación
de fondos para el año 2.000. Su meta es conseguir 30 millones de
dólares para restaurar y ampliar el Several Hall, además
de mejorar la dotación material , etc. ¿Cómo va en
estos momentos la campaña?
¡Oh!, ¡Va extraordinariamente!. Nosotros creemos que vamos
a conseguir finalmente 100 millones de dólares. Al principio nos
habíamos propuesto 30, justo lo que necesitábamos para arreglar
el Several Hall, pero la ciudad de Cleveland se ha volcado con nosotros
y creo que vamos a llegar hasta esa cifra de 100 millones cuando crucemos
el milenio.

Luisa del Rosario
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