Programa 1
Concierto extraordinario fuera de abono
Kleiber: concierto
extraordinario
Las Palmas. Auditorio Alfredo Kraus. Jueves 7
de enero-99.
Beethoven: Sinfonía n.4 en si bemol mayor
Op. 60.
Sinfonía n.7 en La mayor Op.. 92. Symphonieorchester
des Bayerischen Rundfunks. Carlos Kleiber (dir.)
Las Palmas. 08/01.- Anoche dio comienzo
el 15 Festival de Música de Canarias siendo Las Palmas la sede del
concierto extraordinario, fuera de abono, de Carlos Kleiber. La
audición comenzó a las 20:30. Una sala abarrotada -aunque
con algunas ausencias debido a los problemas de conexiones aéreas
de algunos grupos de aficionados- recibía a una orquesta alemana
que se situó en el escenario de forma poco habitual. El enfrentamiento
entre violines I y violines II con violonchelos y violas en medio era práctica
común en tiempo de Beethoven, pero la colocación de los contrabajos
tras los timbales y vientos resultó una novedad que agradó
al público al paliar los problemas de sonoridad de la sala.
Es en eventos como este cuando el aficionado se pregunta
por qué no puede aplaudir entre movimientos, y es que Kleiber consiguió
mantener la tensión de la sala en todo momento. Cada gesto, matiz,
entrada, fraseo, era marcado por las manos de Kleiber, manos que se ayudaban
también de su cuerpo, en continuo balanceo, subiendo y bajando,
indicando cada pequeño detalle. La satisfacción que sentía
el maestro al dirigir se vio reflejada en su rostro. Una sonrisa plena
acompañaba determinados pasajes musicales haciendo que estos parecieran
aún más poderosos y triunfales.
La orquesta estuvo en todo momento en manos del director.
Es más, el entusiasmo con el que tocaba cada músico fue plenamente
transmitido al público -entre el que se encontraba un nutrido grupo
de japoneses y alemanes-. Los intérpretes se sentían solistas
y tocaron en conjunto perfecto como si lo fueran. Anoche no había
tutti
en el Auditorio Alfredo Kraus.
Gracias al patrocinio especial de la Consejería
de Turismo de Canarias el Festival pudo organizar este concierto extraordinario
que terminaba la primera parte con el mejor Allegro ma non troppo
de la cuarta de Beethoven que jamás hubiésemos oído
y que fue recompensado por el público con cuatro salidas del director
a escena antes del descanso.
Reiniciado el concierto tras los 15 minutos de rigor
la orquesta ataca el primer acorde de la séptima y da comienzo
otra brillante interpretación de Beethoven. Los que afortunadamente
estábamos anoche en el auditorio gozamos de una magnífica
ejecución, en la que cada diálogo de los instrumentos se
escuchaba con nitidez, cada matiz con precisión y cada movimiento
de Kleiber era ejecutado con rigor.
Los bravo del gallinero se contagiaron
al resto de la sala que se puso en pie aplaudiendo al maestro. Y este contestó
el cálido agasajo con una de las típicas propinas de Kleiber:
la Obertura del Murciélago de Strauss.
Al igual que hiciera con las sinfonías
beethovenianas, dirigió la pieza de memoria. 10 minutos de aplausos
acompañaron a Kleiber al camerino. Ni entrevistas, ni ruedas de
prensa, ni siquiera unas breves notas de él o la orquesta en el
programa de mano, su comunicación es sólo musical. El concierto
extraordinario fue, de hecho, un extraordinario concierto.
Luisa del Rosario
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