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La dramática voz de Poulenc

Las Palmas. 27 de enero. Concierto patrocinado por Canresa con la colaboración de la Fundación Puertos de Las Palmas y CITA.

Francis Poulenc: La Voz Humana. Richard Strauss: Till Eulenspiegel, poema sinfónico, Op. 28. Der Rosenkavalier, suit de valses para orquesta, Op. 59. Orquesta Filarmónica de Gran Canaria. Fraçoise Pollet (soprano), Adrian Leaper (director).

    La Voz Humana, tragedia lírica en un acto, es un análisis de cuarenta minutos sobre la soledad humana, sobre la desesperación vital de una mujer ante el desdén de su amante. Un análisis no sólo musical, en el que Poulenc realza con la armonía la tragedia y sentimientos que marca el texto, sino también literario, en el que con economía de medios, a veces incluso recurriendo al absurdo, Cocteau nos detalla con sutileza el carácter psicológico del personaje -además de hacer una crítica al nefasto servicio telefónico galo de aquel entonces-. En La voix humaine, compuesta en 1958 y estrenada en la Opéra-Comique de París el 6 de febrero de 1959, se conjugan las funciones del texto y de la música pues al no tener el oyente el referente de las respuestas, es la música lo que otorga al amante la entidad psicológica através de los ritmos, las melodías y los silencios.

    Fraçoise Pollet cantó, recitó e interpretó teatralmente el texto en una correctísima ejecución. Quizás lo mejor que se pueda decir de una interpretación de esta obra sea que la soprano nos deprimió, pues realmente sentimos con ella la dureza de la soledad, la angustia del abandono, la locura de la protagonista, la exasperación hacia la operadora, .... Excelente recreación de los recitativos, y magnífico control en los registros medios en ese amplio margen que deja Poulenc a la declamación y teatralidad. La versatilidad en la voz de la soprano, que debe enfrentarse a continuos episodios sin acompañamiento nos llevó de la sensualidad a la locura, de la ternura a la desesperación, de la risa al llanto, de la rabia a la ironía.

   Los esfuerzos de la cantante no fueron seguidos en cambio por Leaper, que si bien trabajó la pieza técnicamente con su orquesta, que no falló en ningún momento, no mostró mayor interés que el de acompañar a la voz. Poulenc en la batuta de Leaper no aporta expresión al texto de Cocteau quedando el drama sin comentario, que es lo que el compositor quería que hiciera la orquesta.

    Till Eulenspiegel y la suit de valses sobre Der Rosenkavalier, las obras que pudimos escuchar tras el descanso, volvieron a acusar idéntica sintomatología. La Orquesta Filarmónica de Gran Canaria goza de un excelente nivel técnico, demuestra una gran disciplina y posiblemente fuera capaz de interpretar casi cualquier obra que se propusiera. Por su parte, Adrian Leaper es un director experimentado, igualmente disciplinado, claro en sus gestos y conocedor del potencial de sus músicos. Sin embargo no trasmitieron en conjunto la expresividad de la música. Ni en las aventuras de Till, ni en la suit de valses, sentimos expresar la picardía de uno o la atmósfera vienesa de otro.
 
 

Luisa del Rosario
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