Noche
de lieder
Las Palmas. Auditorio Alfredo
Kraus. 09 de enero-99. Lieder de F. Schubert sobre
textos de Seidl: Sehnsucht (D.
879), Bei Dir allein (D.866/2),
Der
Wanderer an den Mond (D. 870),
Das
Zügenglöcklein (D. 871),
Die
Taubenpost (D. 965A- incluído en la serie Schwanengesang
como D. 957/14). Lieder de Schubert sobre textos de Rellstab: Schwanengesang
(D.957/1-7): 1. Liebesbottschaft, 2. Kriegers Ahnung, 3.
Frühlingssehnsucht,
4. Ständchen, , 5. Aufenthalt, 6. In der Ferne,
7. Abschied; Herbs (D. 945).
Lieder
de Schubert sobre textos de Heine: Schwanengesang
(D.957/8-13): 8. Der Atlas, 9. Ihr Bild, 10. Das Fischermädchen,
11. Die Stadt, 12. Am Meer, 13. Der Doppelgänger
. Matthias Goerne (barítono). Alfred Brendel (piano).
Antiguo discípulo de Dietrich Fischer-Diskau
y posteriormente de
Elizabeth Schwarzkopf, a sus 30 años
Matthias
Goerne es un consumado cantante de lieder, algo que demostró
en la noche del sábado. El barítono alemán
posee una voz robusta, enérgica y de gran sonoridad, que domina
tanto en los
piano como en los forte, pasando de un matiz
a otro con suavidad exquisita. A través de los 19 lieder
de Schubert sobre texto de Johann Gabriel Seidl (1804-1875), Ludwig
Rellstab (1799-1869) y Heinrich Heine (1797-1856), todos ellos
coetáneos de Schubert y preocupados por los clásicos temas
de la época: el amor y la muerte, pudimos comprobar la gran calidad
de su voz aplicada al dramatismo en el que es capaz de combinar el esplendor
con la gravedad con brillante naturalidad.
La calidad de los textos de Heine es superior a los
de Seidl y Rellstab, y es precisamente sobre sus poemas, además
de los de Goethe, en los que se aprecia con mayor claridad una música
más cercana aún a la letra en las piezas de Schubert.
Esta misma sincronía se dió también entre ambos intérpretes.
Brendel, al piano, realizó un trabajo adecuado a la voz y expresividad
del barítono en todo momento, remarcando cada expresión vocal
con igual dulzura o dramatismo que Goerne. El fruto de esta colaboración
es una absoluta sinergia que convierte su interpretación en una
recreación.
La enorme sala sinfónica del auditorio quizás
no sea la adecuada para este tipo de recitales. La sala de cámara
del mismo, parece a priori, más idónea tanto para el carácter
del recital como para albergar al selecto, pero no muy numeroso público
que pudo disfrutar de una grata velada vocal.
El programa de mano presentaba los textos originales
y la cuidada traducción al español de Angel F. Mayo.
Luisa del Rosario
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