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Segundo estreno

Concierto patrocinado por Canresa con la colaboración de Audi
Las Palmas, 5 de febrero. Arvo Pärt: Como anhela la Cierva. Salmo 42-43 para soprano y orquesta. (Obra encargo del Festival de Música de Canarias). Chaikovsky: Sinfonía n.5 Op. 64. Copenhagen Philharmonic Orchestra. Patricia Rozario (soprano). Okko Kamu (director).

    El tan ansiado y deseado segundo estreno del Festival de Música llegó anoche. Segunda audición, en realidad, pues se presentó primero en la capital tinerfeña (3 de febrero). Se trata de la última obra del estoniano Arvo Pärt, Como anhela la Cierva, pieza para soprano y orquesta concluida en el pasado octubre y que su autor estructuró en 12 cuadros [ver nota], interpretados sin interrupción, basados en los salmos 42 y 43.

    El peso de la ejecución recae casi por completo en la soprano, que durante 35 minutos debe hacer gala de una técnica vocal refinada no ya por la complejidad de la tesitura, normalmente en el registro medio, sino por la difícil ejecución de la afinación y los largos solos a capella que debe interpretar. Patricia Rozario, soprano hindú e interprete del estreno, nos deleitó con una lectura sublime de la partitura de Pärt. Su voz dulce, de timbre claro y transparente, fue el perfecto instrumento para expresar con nitidez el sentido que ha dado el compositor a su obra, en la que ha utilizado el texto en español.

    Las campanas en la percusión no faltaron en la instrumentación de Como anhela la Cierva, pieza en la que el matiz forte apenas se escucha rozando, por el contrario, en buena parte de ella los pianissimo. La orquestación, a pesar de requerir la presencia de una gran orquesta en la que se incluye arpa, sigue igualmente la línea típica de Pärt. Los instrumentos entran poco a poco, casi nunca todos juntos, y de forma suave salen sustituyéndose unos a otros. La cuerda casi sin líneas melódicas claras, al igual que maderas y metales, salvo pasajes excepcionales que coinciden con el mayor dramatismo del texto (por ejemplo en ¡El es mi Dios Salvador! del último verso del salmo 43. La voz, en cambio, está ricamente tratada llegando a expresarse en neumas y luego melismáticamente, incluyendo partes que nos recuerdan los cantos gregorianos.

    Especialmente emotivos son los solos vocales, acompañados por momentos por la incesante y suave insistencia rítmica de los timbales que poco a poco se pierden. Magistral la interpretación de Rozario, y precisa la visión de la orquesta bajo la batuta de Kamu.

    Si se hubieran agradecido quizás unas notas en el programa de mano que hubieran servido para seguir con mayor profundidad una pieza, que, por otro lado, no ha sido comentada por su autor. No obstante, el público la acogió con interés y Pärt, que se encontraba entre los asistentes, acudió al escenario para recibir la ovación del auditorio.

    Además de él en la sala se encontraba el director del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música español, INAEM, el también compositor Tomas Marco, junto al director del Festival de Música de Canarias, Rafael Nebot. A ambos preguntamos su opinión acerca de la obra de Pärt. Me ha parecido una obra muy en la línea de lo que se podía esperar de Arvo Pärt, un músico conocido por esta línea de la neomística como varios compositores de la desaparecida Unión Soviética, como Schnittke, ..., está muy bien hecha, magníficamente cantada e interpretada. Yo creo que es una obra además que es bastante cercana para el público que le puede llegar bien, y la prueba está en que ha tenido un gran éxito. [Tomas Marco]

    Bueno, es una segunda audición en realidad porque la oí en Tenerife, y me parece una obra bella en principio en donde el tratamiento vocal es impresionante  y en la línea de Arvo Pärt, con un misticismo que algunas personas se les antoja excesivo. Quizás hay alguna ruptura con su línea anterior, se mueve tímidamente en planos distintos a lo que ha movido hasta ahora la obra de Arvo Pärt pero personalmente me parece una obra bella [Rafael Nebot]

    Tras el estreno, pudimos escuchar la Sinfonía n.5 de Chaikovsky, obra en la que la Orquesta Filarmónica de Copenhagen se mueve con soltura y de la que los músicos disfrutan con pasión por el suave equilibrio entre los Adagio y Andantes y los Allegro. El apoteósico final, en un rapidísimo Allegro vivace, demostró la buena forma en la que la orquesta se encuentra y la comodidad de interpretar obras de su repertorio favorito (clásico-romántico). Buen final para un Festival que por los caprichos climatológicos no finalizó ayer pues hoy disfrutaremos del concierto inaugural, que debió suspenderse convirtiéndose en el de clausura de esta 15 edición musical.
 

Luisa del Rosario

(*). Como anhela la Cierva I Como la cierva sedienta en busca de un río; II Día y noche, mis lágrimas son mi aliento; III Recuerdo cuando yo iba con la gente; IV Mi esperanza he puesto en Dios; V Desanimada, pienso en ti; VI Se oye en los barrancos profundos; VII El Señor me envía su amor; VIII Le digo a Dios; IX ¿Dónde está tu Dios?; X El es mi Dios y Salvador; XI Oh Dios, hazme justicia; XII Envía tu Luz y tu Verdad.

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