| La
magia de Pires
Las Palmas, 12 de enero. Claude Debussy (1862-1918) Suite
para piano. Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791) Sonata nº
11 en La mayor K. 331. Frederic Chopin (1810-1849). Nocturno nº
4-6 opus 15; Nocturnos nº 7 y 8 opus 27; Fantasía en Fa menor
opus 49; Fantasía Impromptu opus 66. Maria João Pires (piano)
Desde José Viana
da Motta (1868-1948), Portugal ha dado sistemáticamente
alguno de los mejores pianistas de cada generación en nuestro siglo,
y anoche tuvimos la suerte de poder escuchar en directo a una intérprete
encardinada en esta tradición: Maria João Pires. Tras la
dilación de su concierto en Tenerife - hubo de sufrir las inclemencias
del tiempo en las islas que ocasionó que su vuelo estuviera en el
aire más tiempo del debido (ver
noticias) - llegó a Las Palmas en mejores condiciones climáticas
pero con muestras evidentes del cansancio sufrido. Y es que para Pires
los viajes y conciertos no son especialmente gratos, máxime cuando
sueña con abandonar las salas de concierto y dedicarse de forma
exclusiva a las grabaciones.
Su complexión menuda, su
timidez -prefire que no se inserte su biografía en los programas-,
contrastan con la fuerza que esta mujer imprime en su interpretación.
La Suite para piano de Debussy, magistralmente interpretada
por la portuguesa, nos mostró una Pires refinada, que gusta deleitar
al público con las sútiles mezclas coloristas propias del
compositor francés con un hábil equilibrio entre la seriedad
interpretativa y el placer por tocar. El mismo nivel de detalle quedó
patente en la obra de Mozart, en la que los veloces adornos motívicos
llegaban al oyente sin atropellos y con completo dominio.
Pires estuvo en su mejor
momento al atacar las obras de Chopin, a la que fue dedicada toda
la segunda parte, que culminó con la inspiradísima Fantasía
Impromptu opus 66. Los contrastes rítmicos, de agógica
y expresivos de Chopin fluyen con naturalidad entre los dedos de Maria
João Pires, no en vano, el repertorio preferido de la pianista es
Schubert, Mozart, Schumann y Chopin.
La reflexión con la que la intérprete
asume la obra de Chopin, y en general cualquier pieza que trabaja, hace
que su visión musical del compositor sea adecuada en cada instante.
Pires lleva al público con brillantez los cambios de carácter
de la composición. Legato sublime, stacatto pronunciado, sutil utilización
del pedal, ... Nada en su interpretación parece fuera de lugar...
quizás sea esa la magia de Pires.
Luisa del Rosario
Discografía:
Chopin: Nocturnes DG 447
096-2GH2
Mozart: Sonatas (seleccion):
DG 427 768-2GH |