Publicado en Mundoclasico.com (ISSN 1886-0605) el 26/10/2001

El público quería más...

Por Oti S. de Castro
Vigo, 20/10/2001. Teatro-Cine Fraga. Ute Lemper en concierto. Bruno Fontaine (piano y dirección), Dan Cooper (contrabajo) y Todd Turkisher (batería). Recital de canciones de Glass, Weill, Hollander, Spoliansky, Kosma, Content, Ebb, Brel, Verger, Waits, Costello, Cave y Eimer. Festival de Música de Vigo Are More (Os Camiños do Amor: Deuses e humanos). Ocupación: 100 %
...y lo quería arrastrado por una diva que pisa fuerte, conocedora de su propia valía y su poder de fascinación que, de esta manera, empuja a sus enfervorecidos seguidores adonde desea sin necesidad de una puesta en escena espectacular. La sobriedad fue la nota predominante del decorado: un fondo negro que no presagiaba lo que se nos venía encima.En el momento en que salió de la penumbra ataviada con abrigo negro de terciopelo, sólo quedaba dejarse llevar por la fuerza de una voz bien timbrada, cuidada y con un sinfín de registros que permitieron escuchar desde el desgarro al más dulce maullido de un gato. Desde ese primer momento, Ute Lemper tomó las riendas haciendo participar a la concurrencia. Entre cada pieza hacía comentarios divertidos en tres idiomas hablados con notabilísima naturalidad y no se puede dejar pasar por alto los recitados y las bromas dirigidas a personas concretas cuando interpretó su I am a vamp de forma magistral.Tras quitarse el abrigo y quedar con un bello pero sencillo vestido de color rojo, preguntó el nombre de la persona a la que se había acercado para obsequiarla con una bellísima improvisación sobre el nombre del sorprendido señor. Fue digna de resaltar la personalísima interpretación de la conocida canción Ne me quitte pas, que se alejaba definitivamente de lo que estamos acostumbrados a escuchar, arrancando los bravos y los gritos del público.Éste salió verdaderamente fascinado por la profesionalidad, personalidad, genialidad y talla artística de esta mujer que, aún esperándose de ella lo mejor, dejó un muy grato sabor de boca, cosa sorprendente en una ciudad que se dice tan poco dada a ciertos eventos.Con un lleno total, se congregaron niños y personas mayores, lo que quiere decir que cuando se hace una buena publicidad y se ofrecen buenos conciertos, las salas se abarrotan. Probablemente habría dado para otra función ya que hubo mucha gente que se quedó con las ganas de ver a Ute Lemper por falta de entradas.Esto elimina la teoría tan extendida de que Vigo no es ciudad abierta a espectáculos culturales. No sólo tiene la capacidad, sino que está sedienta de una buena programación y es obligación de sus autoridades promocionar la cultura y motivar a la ciudadanía con programas de altura.Esperemos que se aprenda esta lección y que todas las fundaciones y organizaciones tomen buena nota. Queremos salir de la mediocridad ya. En Vigo, merecemos respeto y esto es la prueba fehaciente de lo que digo.Si visitan Vigo muchas Ute Lemper en lugar de los bodrios a los que se nos tiene acostumbrados formados por orquestas y operas itinerantes, estoy segura de que se producirá un beneficioso cambio en los hábitos culturales de la ciudad.Por último, debe decirse que la sala Fraga, que tenía una penosa acústica, ha mejorado ostensiblemente con la reforma que ha llevado a cabo su nueva propietaria, Caixa Galicia. Quedan por restaurar las butacas, pero es un problema que se subsanará mas pronto que tarde.