Publicado en Mundoclasico.com (ISSN 1886-0605) el 11/07/2002

Foto-matón

Por Xoán M. Carreira
Santiago de Compostela, 05/07/2002. Teatro Principal. El secreto de Susana, ópera de Ermanno Wolf-Ferrari. Ana Rodrigo, 'Susana'; José Julián Frontal, 'Conde Gil'. Víctor Carretero, actor. Patricia Barton, directora musical. Alessandra Panzavolta, directora de escena. IV Festival Internacional de Galicia
Il segretto di Susanna o Susanna Geheimnis es la cuarta ópera estrenada por el veneciano Ermanno Wolf-Ferrari (1876-1948), hijo de un pintor bávaro y brillante alumno de la Accademia di Belle Arti de Roma quien en 1892, instalado en Munich para ampliar sus estudios artísticos, decidió matricularse en la Akademie der Tonkunst para estudiar composición con Jhosep Rheiberger (1892-95).Regresó a Venecia decidido a triunfar como compositor de óperas. La Cenerentola, su tercera obra compuesta y primera estrenada, con la cual, apadrinado por Arrigo Boito y Giulio Ricordi debutó en La Fenice en 1900 fue un gran fracaso, pero Wolf-Ferrari, en vez de desanimarse hizo una versión alemana que obtuvo tal éxito en su estreno en Bremen en 1902 que al año siguiente fue nombrado director del Liceo Musicale de Venecia (1903-9). En otoño de 1903 estrenó en Munich Le donne curiose, una ópera inspirada en una comedia de Goldoni al igual que I quatro rusteghi, su segundo éxito muniqués.El tercero sería Susanna Geheimnis, estrenado en el Hoftheater el 4 de diciembre de 1909, el título que, en versión italiana, le proporcionó fama universal y sigue siendo su ópera más representada por más que, según los especialistas en la obra de Wolf-Ferrari, esté por debajo de la media de calidad de este refinado compositor que amaba el teatro de Goldoni, Lope de Vega, Molière y Shakespeare.No conozco lo suficiente la obra de Wolf-Ferrari para poder opinar si Il segreto di Susanna es o no una obra representativa del estilo de su autor. De lo que no me cabe la menor duda es acerca de que es una obra maestra desde cualquier perspectiva que se la mire: vocal, instrumental, dramática, retórica, etc. En el momento de su estreno, Il segreto di Susanna significó un chorro de aire fresco en el sobrecargado ambiente cultural de la Belle èpoque no tanto por la evocación de la commedia dell'arte o por la drástica reducción de la plantilla orquestal, como a menudo se escribe, cuanto por el acierto de ofrecer un espectáculo que caricaturiza sin piedad el mito de Lilith y no pocos de los iconos simbolistas, incluyendo el uso del tema del Preludio a la siesta de un fauno como representación del humo de los cigarrillos. En una consulta bibliográfica de urgencia me ha llamado la atención no encontrar referencias a las deudas de Wolf-Ferrari con las comedias de Oscar Wilde en general y con su cuento La esfinge sin secreto en particular.La producción que se ofreció en el diminuto Teatro Principal parecía más idónea para un ciclo didáctico que para un Festival Internacional. Teatralmente faltó morbo y sutilidad. José Julián Frontal, como acostumbra, hizo su trabajo de actor-cantante con competencia y Ana Rodrigo, también como acostumbra, se movió como le mandaron y cantó como buenamente pudo. Víctor Carretero distribuyó sal gruesa con profusión, sin llegar a definir su papel de criado mudo ni como un rol de mimo, ni de actor realista. Pero la estrella de la representación fue Patricia Barton, responsable de la producción, quien concertó desde el piano el sexteto instrumental y los cantantes. Es un placer escuchar músicas de su talento.El protagonismo recayó sobre unos fotógrafos que se empeñaron en impedir con sus ruidos que el público pudiese atender al espectáculo. Transcurridos quince minutos, un espectador les advirtió de que estaban molestando: sólo consiguió ser insultado. En esta ocasión, la organización no hizo intervenir a los ya famosos cuerpos represivos de la organización del Festival. Y los empleados del Teatro no podían hacerlo pues habían sido advertidos de que el Festival se ocuparía de todos los detalles.