Publicado en Mundoclasico.com (ISSN 1886-0605) el 28/02/2012

Un rico vendedor ambulante

Por Jorge Binaghi
París, 13/02/2012. Théâtre des Champs-Elysées. Don Pasquale (3 de enero de 1843, Théâtre des Italiens, París), libreto de G. Ruffini y G. Donizetti y música de G. Donizetti. Dirección escénica; Denis Podalydès. Escenografía: Eric Ruf. Vestuario: Christian Lacroix. Intérpretes: Alessandro Corbelli (Don Pasquale), Désirée Rancatore (Norina), Francesco Demuro (Ernesto), Gabriele Viviani (Malatesta), y Richard Tronc (Notario). Orchestre National de France y coro de Radio France (director: Nathalie Steinberg). Dirección de orquesta: Enrique Mazzola

Tras su debut en la escena lírica con su afortunado Fortunio, Podalydès volvió a probar suerte en este mundo. Don Pasquale es muy distinto y fue desacertado meterlo en la periferia romana en una especie de neorrealismo trasnochado y contrario a lo que ese movimiento quería y solía expresar. Y si la empresa ‘Illuminazioni’ de Don Pasquale va viento en popa, no se entiende el porqué de ese camión entre marginal y hortera que le da cobijo a trabajo y familia, incluidos tres figurantes de los que dos sobraban.

Marcación de personajes hubo, pero no fue un azar que el mejor fuera, precisamente, el protagonista, porque Corbelli es un fuera de serie que conoce la ópera bien desde dentro (antes ha sido un estupendo Malatesta) y sabe, siguiendo las indicaciones, dar el personaje en lo musical y lo escénico. Pero fue el único caso. Tomemos al excelente, por otra parte, Viviani. Hizo todo lo que le dijeron (un Malatesta ligeramente mefistofélico, pero demasiado ligeramente … e incoherente), pero cantó -con una voz cada vez más bonita y de volumen considerable- igual que cantaría Enrico en Lucia (que probablemente se le daría mejor. Los miles matices de su corta romanza de entrada ‘Bella siccome un angelo’ faltaron).

© 2012 by Vincent Pontet/Wikispectacle

Demuro está dando pasos agigantados en su carrera, pero espero que los reprima un poco y siga con más calma: el repertorio inspira cierta preocupación porque el agudo no acaba de estar del todo seguro aunque seguramente lo posee y hace unos filados excepcionales. El color es bueno, sin ser deslumbrante, y tiene un cierto regusto nasal que no lo favorece. Se trata de un joven simpático y algo cohibido, pero eso a Ernesto no le va mal.

© 2012 by Vincent Pontet/Wikispectacle

Rancatore fue una Norina demasiado gesticulante y monotemática, sus agudos no estuvieron libres de indecisiones (sobre todo al principio), las agilidades no fueron todo lo precisas que sería deseable (como los trinos), pero lo más molesto fueron unos graves feos y abiertos en lo que parece una evolución de la voz, que semeja haber ganado en volumen lo que ha perdido en seguridad -aunque el centro sigue siendo el de una soubrette.

Luego está el caso del comprimario: que yo sepa, hasta ahora se trataba de un tenor característico. Introducir a un barítono vociferante y destimbrado no ayuda. Pero supongo que en eso tiene más que ver la dirección de Mazzola, que más plana no pudo ser desde la primera frase, pero curiosamente se notó más en el final de la obertura que fue un ruido atropellado, o en el fraseo imposible del gran dúo de bajo y barítono en el tercero. En esas condiciones, la orquesta sonó bien, pero poco interpretó. El coro estuvo muy bien musicalmente, aunque -y eso es de la producción- su gran intervención fue teatralmente un sinsentido.