Publicado en Mundoclasico.com (ISSN 1886-0605) el 22/03/2011

Juventud comprometida

Por Paco Yáñez
Santiago de Compostela, 15/03/2011. Paraninfo de la Universidad de Santiago de Compostela. Ensemble IXOR. Morton Feldman: The Viola in my Life III. Pierre Jodlowski: Série blanche. Karlheinz Stockhausen: Wassermann; Fische; Stier; Zwillinge. Giacinto Scelsi: Tre Pezzi; Suites I & IV. Kaija Saariaho: Mirrors. Miriama Young: Snapdragon. Jean Claude Risset: Voilements. Ocupación 10%
No es frecuente entre nuestras reseñas la presencia de un concierto interpretado por tan jóvenes músicos como al que hoy nos referimos, enmarcado en el XIII Ciclo de Novos Intérpretes de la Asociación Galega da Lírica Teresa Berganza. Coordinado por José Víctor Carou, director del festival Via Stellae, este ciclo reúne a jóvenes gallegos mayoritariamente en proceso de formación que en algunos casos tienen su bautismo concertístico en estas citas ya muy afianzadas en la programación musical de la capital gallega.

De entre sus programas para este año, me ha llamado la atención el presentado por el Ensemble IXOR, formado por alumnos del Taller de Interpretación de Música Clásica Contemporánea do Conservatorio Superior de Música da Coruña. El IXOR ha sido creado en el presente curso académico 2010-11 por iniciativa de Pablo Coello, profesor de saxofón y una de las personalidades más importantes de la música actual en Galicia, en su papel de solista, miembro de agrupaciones como el S@X21 o el Taller Atlántico Contemporáneo, o docente; actividad ésta última desde la que coordina el IXOR.

Precisamente la tutela de Pablo Coello al frente de este proyecto deja su impronta ya en el planteamiento mismo del concierto, caracterizado por el sentido orgánico que habitualmente vertebra las puestas en escena de Fonos 21 y S@X21. Con un continuo de electrónica que ha unificado el concierto, sin interrupciones ni tampoco aplausos intermedios, se han ido sucediendo las intervenciones de los jóvenes músicos, que atacaron en primer lugar la obra de Morton Feldman (New York, 1926 - Buffalo, 1987), en concreto The Viola in my Life III (1970), para piano y viola, un dúo a priori complejo para un intérprete en formación, habida cuenta el manejo del tempo, la respiración interna, el color y la afinación que demanda. Casi antitética resulta la propuesta del francés Pierre Jodlowski (Toulouse, 1971) con su Série blanche (2007), para piano y electrónica, parte del ciclo Séries (2005, en progreso), en el que busca analizar a través del piano la relación entre la imagen, sea mental o fotográfica, y el sonido. La Série blanche se asienta en el principio de la escritura acumulativa, en la cual la electrónica multiplica y amplía el trabajo del pianista en el teclado, creando una superposición de capas que funciona a modo de gran y abigarrado crescendo con un carácter netamente mecánico. Este proceso musical desarrollado por Jodlowski con el pianista y la electrónica, que es volcado a la sala a través de dos altavoces, tiene sus bases conceptuales en referentes Roi sans divertissement, de Jean Giono y François Leterrier en la versión cinematográfica, o el mismísimo L’Étranger, de Albert Camus. Todo ello no hace sino dotar de complejidad a esta Série blanche en la que la coordinación con la electrónica debe reflejar ese proceso de toma de conciencia progresiva hacia un clímax cargado de polirritmos en tensiones discrepantes. Como en el caso de Feldman, los requerimientos musicales, artísticos y conceptuales no son precisamente sencillos, y el reto para un joven intérprete se sitúa alto, tanto a nivel técnico como humanístico.

Otra presencia realmente sustantiva esta noche ha sido la del alemán Karlheinz Stockhausen (Mödrath, 1928 - Kürten, 2007), a través de cuatro piezas procedentes del ciclo Tierkreis (1974-77): Wassermann (Acuario), Fische (Piscis), Stier (Tauro) y Zwillinge (Géminis), en versiones para trompa y violín en las que Pablo Coello juega con la disposición espacial de los músicos, emplazándolos en la parte trasera izquierda de este bello paraninfo compostelano para activar la escucha vía deslocalización de los focos sonoros, proceso de espacialización tan crucial en la música de Stockhausen. De nuevo, la pieza aporta retos a los jóvenes músicos, como el trabajo con las series y simbolismo de las alturas stockhauseanas, así como la peculiar síntesis tímbrica de este dúo de cuerda y cobre. Síntesis sonora es también la que plantea Giacinto Scelsi (La Spezia, 1905 - Roma, 1988) en sus Suites I & IV (1953), ejecutadas por un dúo de clarinete y flauta.

También para viento son las Tre Pezzi (1956), interpretadas esta noche por saxofón soprano, y en las cuales asoman nuevamente los códigos estéticos que hacen de Scelsi uno de los compositores más enigmáticos y desconocidos de la música del siglo XX, portador de unos valores que los miembros del IXOR han puesto de relieve con una madurez digna de destacar. Tanto Manuel Piñeiro al saxofón, como Pablo Díaz en la flauta y Alejandro Peiteado al clarinete, me han parecido de lo más logrado entre lo escuchado esta noche, sin duda tomando buena nota de los consejos de un Pablo Coello que es quizás el mayor especialista en la obra de Scelsi en Galicia, y que ha transmitido a sus alumnos no sólo un exquisito cuidado técnico en articulación y proyección sonora, sino el carácter de la música del italiano; ese arcano que sus obras aquilatan entre lo primitivo y lo moderno, entre los ecos orientales y bizantinos de la Suite I y la recreación del clasicismo en la Suite IV; todo ello presente también, de algún modo, en las Tre Pezzi. Punto álgido, así pues en lo interpretativo, y versiones dignas de toda alabanza por parte de músicos tan jóvenes.

Dos presencias femeninas tenía el programa coordinado por Coello, una de ellas la de Kaija Saariaho (Helsinki, 1952), de quien escuchamos Mirrors (1997), para flauta y violonchelo; una pieza que permite muy diversas posibilidades combinatorias en cuanto a instrumentación, pero que debe seguir las ideas generales de Saariaho al respecto del trabajo ‘en espejo’ de ambos instrumentistas en cuanto a ritmo, alturas, gesto o timbre. De este modo, la compositora finlandesa determina reflejos en horizontal y vertical, que afectan al instrumento que realiza el efecto espejo, así como al parámetro musical expuesto y reflejado. Como buena parte del trabajo de Saariaho en las últimas décadas, la obra destila sensibilidad y refinamiento, un carácter etéreo de marcada espiritualidad y sutilezas técnicas, algo en lo que ha destacado especialmente Alexandre Llano al violonchelo, con una exquisitez técnica y estilística digna de destacar.

Un tanto en los antípodas de Mirrors se sitúa, al menos en su primera parte, Snapdragon (2003), obra de la neozelandesa Miriama Young (Christchurch, 1975), que también desde los antípodas -en este caso geográficos- de Galicia nos brinda esta obra para saxo barítono y percusión que según figuraba en la información suministrada por el Ensemble IXOR constituía un estreno español; estreno que, según consta en la página web de Young, ya fue efectuado en Alicante el 29 de noviembre de 2008 por el Vibeslap Duo. Sea como fuere, los músicos del IXOR se adentran en la música de esta joven compositora y en su doble ambiente de carácter primero muy rítmico y posteriormente más estático, en una pieza con ciertas improntas de la música pop actual.

Para finalizar el programa, se interpretó quizás la pieza más compleja de este concierto, la composición de Jean Claude Risset (Le Puy, 1938) para clarinete bajo y electrónica Voilements (1987). Supone esta obra todo un tour de force para un clarinetista en formación, habida cuenta los requerimientos no sólo de coordinación con el entramado electrónico desplegado por Risset, sino técnicos a la hora de tocar el propio instrumento, con endiablados fraseos, pasajes de sonidos sin tono ejecutados sin la boquilla del clarinete, juegos rítmicos con las llaves, exploración de técnicas extendidas en el instrumento, etc. Lo abigarrado de la obra, sus fases de saturación y despojamiento, precisan una concepción muy madura de los planos sonoros, así como una musicalidad netamente enfocada hacia los lenguajes contemporáneos, lo cual habla de forma muy positiva del trabajo desarrollado por Coello con sus jóvenes músicos, dados los resultados obtenidos en Voilements por el clarinetista José Luis Fraga, así como por el mero hecho de haberlos motivado para asumir semejantes retos en público.

Que sepan todos ellos que, así como habrá quien se pregunte qué tipo de rutas estéticas y ‘rarezas’ interpretan (pues la ralea carpetovetónica siempre estará al acecho presta a cercenar cualquier desviación de la tradición más ortodoxa), serán/seremos asimismo muchos los que felicitemos su esfuerzo, ilusión y entrega a la hora de mantener viva y desarrollar la música de su tiempo, algo que debería figurar entre los retos artísticos mayores de cualquier músico con responsabilidad y conciencia histórica (desgraciadamente, los menos habituales, pero aquellos que permiten que la música no se detenga ya en este siglo XXI).

Es por ello que con esta reseña uno pretende, fundamentalmente, dejar constancia del trabajo por los miembros del Ensemble IXOR realizado, así como por su profesor, Pablo Coello, que nos han brindado esta noche un programa infrecuente y motivador; un punto de encuentro con la música contemporánea, tan necesitada de la presencia de grandes compositores, obras e intérpretes en una Galicia entregada, ya sea en sus orquestas, ya sea en alguno de sus festivales más subvencionados, a la rutina acomodaticia, a la tautología más burda y al divismo de salón más rancio y carente de trascendencia artística. Esperemos que con este trabajo de base, poco a poco, vayamos recuperando las muchísimas décadas que llevamos de retraso en la música gallega en cuanto a conexión con las corrientes más avanzadas de la música contemporánea.