Publicado en Mundoclasico.com (ISSN 1886-0605) el 28/02/2012

Una producción popular y taquillera

Por Horacio Tomalino
Nueva York, 06/01/2012. Metropolitan Opera House. Lincoln Center for the Performing Arts. La Fille du Regiment. Ópera cómica en dos actos con música del compositor italiano Gaetano Donizetti (1797-1848) y libreto de Jules-Henri Vernoy de Saint-Georges (1799-1875) y Jean-François-Alfred Bayard (1796-1853) basado en una pieza de Gollmick. Estreno: Opera Cómica de Paris el 11 de febrero de 1840. Laurent Pelly, dirección escénica. Elenco: Nino Machaidze (Marie), Lawrence Brownlee (Tonio), Maurizio Muraro (Sulpice), Ann Murray (La Marquesa de Berkenfield), Kiri Te Kanawa (La Duquesa de Krakenthorp). Coro y Orquesta del Met. Yves Abel, director musical. Temporada 2011-12

Desde que en 2008 se estrenó la producción escénica de Laurent Pelly de la ópera La Fille du Regiment, este título se ha convertido en una de las propuestas más populares y taquilleras del MET. Y con justa razón. Ambientada en medio de la Primera Guerra Mundial, la producción creada por el director de escena francés desborda de creatividad, inteligencia y posee algunos gags que hacen morir de risa al público. La entrada de los invitados a la boda o la llegada de Tonio en un tanque de guerra para impedir el matrimonio de Marie son sólo dos de los muchos momentos de hilarante comicidad que esta divertida producción le regala al público y que dan claro ejemplo del talento indiscutible de Pelly.

A cargo del rol protagónico, resultó muy grato escuchar a la ascendente soprano Nino Machaidze quien -además de resultar una excelente actriz- supo estar vocalmente a la altura de las exigencias de la parte de Marie. De voz generosa, ágil e incisiva, la soprano georgiana fue una intérprete refinada y sensible que logró hacer crecer en todo momento su personaje dándole una impronta propia y resaltando el lado más belcantista de la parte.

Momento de la representación

© 2012 by Metropolitan Opera House

Pletórico de vocalidad y en perfecta sintonía con su partenaire, Lawrence Brownlee electrizo a la audiencia no sólo por la seguridad técnica con la cual encaró los nueve Do de la endiablada aria ‘Ah, mes amis…’, sino también por la calidad de una voz fresca, homogénea, bien timbrada que le permitió abordar la temible parte de Tonio sin ninguna dificultad aparente. Como si ya no fuesen suficientes todas estas virtudes, el tenor americano hizo una composición de gran histrionismo y muy merecidamente se ganó una standing ovation con la cual el público premió su labor una vez terminada la ópera.

Momento de la representación

© 2012 by Metropolitan Opera House

De gran autoridad vocal, el bajo barítono italiano Maurizio Muraro revistió de mil y un detalles al rol buffo del sargento Sulpice siempre con gran musicalidad, cuidada afinación y estilo de canto. A cargo del otro personaje buffo de la ópera, la veterana mezzosoprano inglesa Ann Murray cumplió en lo vocal y le dio una gran soltura escénica a su Marquesa de Berkenfield. Sin haber perdido ni un ápice del glamor de antaño, la veterana soprano Kiri Te Kanawa paseó sobre la escena una Duquesa de Krakenthorp que distribuyó clase y refinamiento a los cuatro vientos y que resultó particularmente emotiva para aquellos melancólicos miembros del público que pintan canas en su cabello.

Momento de la representación

© 2012 by Metropolitan Opera House

El coro de la casa no sólo fue solvente en lo vocal sino que además respondió con oficio a todas las muchas marcaciones escénicas que le impuso la producción de Pelly.

Desde el foso, el director canadiense Yves Abel hizo una lectura musical plena de energía, buen pulso y cuidada concertación que contribuyó en buena medida al óptimo resultado general de la representación.