Publicado en Mundoclasico.com (ISSN 1886-0605) el 27/02/2012

Música contra barbarie

Por Rafael Díaz Gómez
Valencia, 21/02/2012. Carrer Xàtiva, voltants de l’Estació del Nord. Ricardo Dorado Janeiro: Mater mea, marxa de processó. Músics de les bandes de la Comunitat Valenciana

El cel com una mar amunt, espill en l’aire, / un eco de sirenes pertorba el grat silenci. / D’un blau inoblidable, / la ferida en el cor de la ciutat. (Final del último y recientísimo poema, titulado Dels meus carrers, de mi admirado compañero Rafael Casanova)

Se escapó de los palaus. Quizá porque allí sólo estaba de prestado. Música en la calle. Espontánea. Libre. Música contra ruidos. Contra sirenas, cargas, carreras, golpes, gritos, sinrazón, brutalidad, manipulación, ignorancia. Contra recortes, injusticias, desmantelamientos, saqueos. Música por la dignidad. Mater mea. ¡Madre mía! Madre. Tú me lo contaste. Tú lo viviste. Tú me lo advertiste. Y ya hemos vuelto aquí. ¿Quién nos defiende ahora?

Los jóvenes. Protestan los jóvenes. Tienen que protestar. No es una cuestión de hormonas descontroladas. Es pura vitalidad (vitalidad: cualidad de tener vida, según la RAE). Y de luces. Y de inconformismo, que es lo contrario de la resignación. No porque les falte calefacción en sus aulas, que también. Y no porque intuyan un futuro oscuro, que también. Les falta ya el presente. Porque ellos mejor que nadie saben que su día a día se forja en un sistema educativo que quienes gobiernan, vía desprestigio, injurias y reducciones, quieren segregado, sedado, desigual.

La crisis. La gran excusa para desmontar el estado de bienestar, que no es una condición inevitable ni de la naturaleza ni de la historia: se consigue y se defiende. Y unos jóvenes valencianos han luchado, pacíficamente, por ello. La respuesta ha dado la vuelta al mundo. Chicas y chicos pendientes de otra cosa que adquirir la última tecnología en telefonía móvil: ¡intolerable! Las imágenes hablan por sí solas.

 

Músics de les bandes de la Comunitat Valenciana

En fin. Entre los apaleados, uno de los integrantes de la banda del Centro Instructivo Musical de Benimaclet. Y los músicos, enemigos donde los haya, han replicado de la mejor forma que saben. Naturalmente, se han reunido y han tocado. Justo enfrente del instituto de secundaria donde artificialmente se hizo nacer el conflicto. La interpretación, tres veces repetida, fue soberbia porque así lo sintieron todos los corazones de los que a su alrededor estaban.

La música vibrando y haciendo vibrar en la calle. Sumándose a las frases que se corean por las avenidas de Valencia. Todos los días. En un coro entonado. Y los músicos, ya recuperados y conscientes de su poder, serán capaces de interpretar en vez de marchas de carácter fúnebre, himnos de esperanza y renovación. Ánimo, jóvenes. Contra las porras, libros y música. ¡Mucha mierda!