Publicado en Mundoclasico.com (ISSN 1886-0605) el 15/06/2007

Irregular Caserío

Por Raúl González Arévalo
Málaga, 10/06/2007. Teatro Municipal Miguel de Cervantes, Jesús Guridi: El caserío, comedia lírica en tres actos (1926) sobre libreto de Federico Romero y Guillermo Fernández Shaw. Rocío Ignacio (Ana Mari), Jon Plazaola (José Miguel), Juan Jesús Rodríguez (Santi), Mikeldi Atxalandabaso (Txomin), Amalia Barrio (Inocencia), Lander Iglesias (Manu), Loli Astoreka (Eustasia), Antonio Rupérez (Don Leoncio), David Pinilla (Don Jesusito), José Salas (Polcaperes). ARGIA Euskal Dantzari Taldea. Orquesta Filarmónica de Málaga. Coro de Ópera de Málaga. Juan de Udaeta, director.
El caserío cierra la 18º temporada lírica malagueña. Es sin duda alguna la obra más importante de su autor, Jesús Guridi, y goza de justificada popularidad entre las zarzuelas del siglo XX. Sin embargo, viendo el resultado de la segunda función del Teatro Cervantes, me vienen serias dudas de que pueda realmente ser calificada de comedia.

La producción del Teatro Arriaga de Bilbao es funcional, cómoda, y permite recrear fácilmente el mundo vasco que representa la partitura. A ello contribuyó de manera decisiva la estupenda participación de la agrupación Argia Euskal Dantzari Taldea para los bailes del segundo acto, que tuvieron un sabor de autenticidad apreciado por el público malagueño.

En el plano musical el resultado fue más irregular, y no por falta de méritos de la partitura, como muestra el preludio del segundo acto, justamente famoso también como pieza de concierto, el momento más alto de la Orquesta Sinfónica de Málaga y de la dirección de Juan de Udaeta, que incidió en los tonos melancólicos de las romanzas, siendo menos conseguidas las situaciones cómicas. Hubiera debido contener más el volumen -problema recurrente con este director- que tendía a tapar a los cantantes en determinadas ocasiones. Por su parte, el Coro de Ópera tuvo un comienzo francamente malo (¿qué ocurría entre bastidores? Parecía que cada cual fuera por su lado…), aunque se fue creciendo hasta ofrecer un buen último acto.



Entre el trío solista destacó sin rival el estupendo ‘Santi’ de Juan Jesús Rodríguez, por la clase y la calidad del canto y la composición del personaje, será interesante escucharle cambiar de registro y abordar el ‘Jago’ verdiano en Málaga la próxima temporada. Tuvo la presencia escénica que su papel requería y se lució en la romanza ‘Sasibill’. Un peldaño por debajo situaría el ‘José Miguel’ de Jon Plazaola, voz pequeña y canto excesivamente nasal, mejor la construcción del personaje. Por último, Rocío Ignacio (¡lástima que no viniera María José Moreno como estaba previsto!) compuso una ‘Ana Mari’ sosa en las partes habladas; mejoraba en las cantadas -no siempre inteligible la dicción- aunque la voz, apenas comenzaba a subir, se volvía estridente, con un agudo gritado que barrió la agradable impresión de un centro más controlado: se debió ahorrar el sobreagudo no escrito al final de su romanza.



Las partes secundarias estuvieron bien servidas: la pareja formada por Mikeldi Atxalandabaso (‘Txomin’) y Amalia Barrio (‘Inocencia’), más complicada de hacer funcionar de lo que se supone a primera vista, hizo las delicias del público, equilibrada, con una actuación simpática y un canto intrínsecamente cómico. Igualmente conseguida la pareja de actores que encarnaban a los padres de ella, Lander Iglesias (‘Manu’) y especialmente Loli Astoreka (‘Eustasia’), que llenó el escenario con autoridad y simpatía. Destacó asimismo la buena labor de Jesús Pinilla como ‘Don Jesusito’. La larga lista de secundarios contribuyó simpáticamente al desarrollo de la obra.

Se cierra pues la temporada lírica hasta otoño, cuando retomaremos el curso con Otello (parece ser que debuta Fabio Armiliato en el papel), Andrea Chénier con la presencia de Carlos Álvarez como ‘Gerard’ y el recital de la soprano chilena Cristina Gallardo-Domâs (no sé cuál será la zarzuela).