Publicado en Mundoclasico.com (ISSN 1886-0605) el 10/04/2008

Marcelo Alvarez: primer acercamiento a Don José

Por Horacio Tomalino
Nueva York, 27/02/2008. Metropolitan Opera House. Lincoln Center for the Performing Arts. Carmen. Ópera en cuatro actos, con música de Georges Bizet (1838-1875), basada en una breve historia de Prosper Mérimée, con libreto de Henry Meilhac y Ludovic Halévy. Estreno: Opera Cómica de París, el 3 de marzo de 1875. Franco Zeffirelli, dirección escénica. Elenco: Nancy Fabiola Herrera (Carmen), Marcelo Alvarez (Don José), Krassimira Stoyanova (Micaela), Lucio Gallo (Escamillo), Rachelle Durkin (Frasquita), Edyta Kulczak (Mercedes), Jean-Paul Fouchecourt (Remendado), John Hancock (Dancaire), Hao Jiang Tian (Zuniga), Stephen Gaertner (Morales). Emmanuel Villaume, director musical. Temporada 2007-8
Esta nueva reposición de Carmen en el MET surgió tras la decisión del tenor Marcelo Alvarez de retirar de su repertorio el rol de Hoffmann y los deseos de la dirección del Met por retenerlo a todo precio en la temporada 2007-8. Esta situación implicó el levantamiento de la ópera de Offenbach y su reemplazo por la ópera de Bizet. Sustitución que contaría con el atractivo adicional de presentar al tenor argentino en un rol que no había interpretado con anterioridad en ninguna otra casa de ópera en EEUU.

En este esperado debut, el tenor argentino Marcelo Alvarez corroboró por qué ocupa un lugar tan destacado en la escena lírica internacional y el momento de transición en el que se encuentra su voz, que busca evolucionar hacia un repertorio más pesado y menos lírico.

Su primer acercamiento a Don José estuvo innegablemente bien cantado. El timbre aterciopelado y la seguridad en los agudos, sumados a una cuidadísima técnica hicieron que esta nueva incursión resulte un buen acierto en términos generales. Aunque, claro está, el rol debe seguir evolucionando. La voz deberá ganar en consistencia y peso, y por ende el personaje en rotundidad dramática para poder hacerse más creíble. En este momento de su carrera, Alvarez puede ofrecer estas cosas sólo a medias. Su Don José resultó de un refinamiento supremo en el dúo con Micaela ‘Parle-moi de ma mere?’ y conmovió en el aria de la flor del segundo acto tanto por la expresividad en el tratamiento de la frase, como por las ricas medias voces y el buen gusto en su interpretación. En el tercer y cuarto acto, las exigencias de la parte si bien no llegan a desbordarlo lo colocan al límite de sus posibilidades. No obstante Alvarez nunca fuerza su canto, ni recurre a artilugio alguno que pueda poner en riesgo su línea. Lo que hace aun más meritoria su labor.

Impresionante la Carmen de la soprano canaria Nancy Fabiola Herrera, quien terminó llevándose todos los laureles de la noche con un composición modélica del personaje de Mérimée, un rol que se ha convertido en su carta de presentación y una de sus interpretaciones más logradas. Su Carmen fue elegante, violenta, impetuosa y salvajemente seductora pero nunca vulgar. En cuanto Herrera puso un pie sobre el escenario no fue difícil preveer cómo terminaría enloqueciendo al ingenuo Don José, del mismo modo que a esas alturas ya lo había hecho con cada uno los asistentes masculinos de la sala. Su caracterización no pararía de crecer ningún momento hasta alcanzar en su dúo final ‘C’est toi, c’est moi!’ un autentico éxito personal tanto por la calidad de su matizado canto como por la batería de recursos dramáticos puestos al servicio del personaje.

A pesar de su correcta adecuación al personaje, Krassimira Stoyanova no le hizo toda la justicia que se merece al rol de Micaela. Artista de exquisita vocalidad, la soprano búlgara dibujo una Micaela bien plantada y vibrante en un repertorio que no es el suyo y donde le cuesta moverse.



Por su parte, el barítono italiano Lucio Gallo resolvió con oficio y resolvió en un rol con el cual no pasara a la historia. Tanto la Frasquita de Rachelle Durkin, como la Mercedes de Edyta Kulczak y el Remendado de Jean-Paul Fouchecourt aportaron musicalidad y simpatía en sus intervenciones. Sobre el Zuniga de Hao Jiang Tian es mejor correr un tupido velo. Mientras que mereció una mención especial el Morales del interesante barítono americano Stephen Gaertner. Un nombre a retener.

El Coro del Met, dirigido por el Mtro. Donald Palumbo, lució una sólida preparación y volvió a realizar un magnifico trabajo en la línea de excelencia habitual.

Desde el podio, el director francés Emmanuel Villaume dirigió con buen pulso y mucha pasión una orquesta particularmente inspirada y aseguró con oficio la continuidad dramática de la ópera.

Quien escribe, y a viva cuenta de las aberraciones escénicas a las cuales nos someten muchos de los registas de la actualidad, no se atreve siquiera a poner en tela de juicio la bellísima y ultra-conservadora producción del registra italiano Franco Zeffirelli, a la que muchos tildan de demasiado recargada.