Publicado en Mundoclasico.com (ISSN 1886-0605) el 05/04/2012

Magníficat veneciano

Por Xoán M. Carreira
Cuenca, 02/04/2012. Iglesia de la Merced. Venecia 1612-2012. Choeur l’Échelle. Caroline Marçot y Charles Barbier, dirección. Giacinto Scelsi, Three latin prayers monodias: Pater noster y Ave Maria. Giovanni Gabrieli, Domine exaudit (a 8 voces mixtas), Magnificat (a 12 voces mixtas) y Omnes gentes (a 16 voces mixtas). Bruno Maderna, Psalm (extracto de Hyperion an der het). Luigi Nono, ¿Dónde estás hermano (a 4 voces femeninas). Goffredo Petrassi, Tre core sacri: Et incarnatus; Crucifixus; Resurexit. Ildebrando Pizzetti, De profundis (coro mixto a 7 partes). Eduardo Soutullo, Aut Caesar Aut nihil. Luigi Dallapiccola, Tempus destruendi-Tempus aedificandi: 1. Ploratus, 2. Exhortatio. 51 Semana de Música Religiosa de Cuenca. Concierto 3

Bajo el título Venecia 1612-2012 el conjunto Choeur l’Échelle presentó su segundo programa en la 51 Semana de Música Religiosa de Cuenca: una adaptación para Cuenca 2012 de su proyecto paroles gélees (palabras heladas), desarrollado por Caroline Marçot sobre obras corales italianas del siglo XX. En su versión conquense, este repertorio está interpolado por tres obras a 8, 12 y 16 voces mixtas de Giovanni Gabrieli y el estreno absoluto de Aut Caesar Aut nihil del compositor español Eduardo Soutullo, que es un encargo de la 51 Semana de Música Religiosa.

El programa de mano incluía unas atinadas notas del compositor conquense Manuel Millán de las Heras redactadas con el expreso fin de servir de guía para el asistente al concierto. Quede aquí constancia de las numerosas felicitaciones que Manuel Millán recibió al final del concierto por la utilidad de su trabajo. Como dice Manuel Millán en Italia: la innovación permanente, “desde Guido de Arezzo hasta Luigi Nono, Italia ha sido referente en toda la evolución de la música occidental […] Los autores de hoy fueron naturales o vivieron en Venecia o alrededores […] y este programa ofrece dos épocas de esplendor en la música coral italiana: el último renacimiento veneciano y la música no escénica y variablemente vanguardista de la segunda mitad del siglo XX”.

Vanguardia que en este programa viene articulada en torno a dos de las Three latin prayers monodias -Pater noster y Ave Maria- de Scelsi que fueron dirigidas por Charles Barbier con la suma simplicidad y extrema naturalidad que requiere una música en la cual, como dice Millán de las Heras, "no hay espacio para el nervio o la explosión de afectos", y sólo queda la contemplación de la Belleza. Recorrer la coralidad italiana del siglo XX bajo la lúcida guía de Caroline Marçot nos permitió descubrir facetas que nos habían pasado desapercibidas de autores que respetábamos y que gracias a ella empezamos a admirar, como Pizzetti, nos rendimos aún más si cabe ante el magisterio de Petrassi, mi discrepancia sobre la interpretación de Dallapiccola me invita a revisar mi propia manera de entenderlo, Bruno Maderna me sigue pareciendo un maestro museístico tan sólido como old-fashioned, y el repertorio para voces femeninas de Luigi Nono mantiene la frescura y aroma del momento de su composición como una fruta fresca siciliana cuando se abre con las manos.

Aut Caesar Aut nihil es una breve pieza -ocho minutos- en la cual Eduardo Soutullo alude a César Borgia como modelo de político y como juego retórico sobre el secreto de su estética personal. a la vez que de libre apropiación de algunos estilemas de los grandes maestros y las grandes tradiciones de la música religiosa. Consciente de la enorme capacidad técnica del Choeur l’Échelle, Soutullo escribió con toda libertad sin dejar de tener presente en todo momento -como acostumbra- su objetivo de comunicar con el público. Aut Caesar Aut nihil nació como una digna representante en el siglo XXI de sus veteranas compañeras de programa, y fue generosamente recibida por el público, y los intérpretes decidieron repetirla tras el concierto con la plena aquiescencia del respetable que redobló los aplausos.

Las tres obras de Giovanni Gabrieli fueron interpretadas utilizando la peculiar estructura de la Iglesia de la Merced para reproducir, en la medida de lo posible, los efectos policorales originales. Aún reconociendo que Caroline Marçot tiene un alto conocimiento del estilo, un esmerado cuidado de los detalles y dirige con gracia y elegancia este repertorio, mi sensación es que su Gabrieli no soporta la comparación con el resto del programa. Parece como si le faltara contundencia, esplendor, brillantez. Caroline Marçot no es la directora mayestática que Gabrieli necesita, y que posiblemente Scelsi, Pizzetti, Petrassi o Dallapiccola repudien.