Publicado en Mundoclasico.com (ISSN 1886-0605) el 08/03/2012

Interesante idea, discretos resultados

Por Maruxa Baliñas
Ánima. Ópera catalana. Joan Martín-Royo, barítono. Orquestra Simfònica i Cor del Gran Teatre del Liceu. Josep Vicent, director. D. Terradellas, La Merope (1743): Sarò de’cenni tuoi. X. Montsalvatge, Babel 46 (1967): Moçambique onde nascí …Sou cego. F. Pedrell, El Pirineus (1902): Ai Tolosa i ai, Provença; y Quasimodo (1875): Al santo studio, al cielo. F. Sor, Telemaco nell’isola di Calipso (1797): Mia dolce speranza. J. Pahissa, Galla Placídia (1913): Des de la infancia. R. Carnicer, Adele di Lusignano (1819): Sopra il tuo capo altero (con la participación del tenor Albert Casals). R. Gerhard, The Duenna (1949): Could I her faults remember. J. Manén, Nerói Acte (1928): Volia de llur aclaparament veure’n la traça. N. Guanyabens, Arnaldo d’Erill (1859): Nell’aprile della vita. J. Guinjoan, Gaudí (2003): Commé samunt aspira l’esperit. E. Morera, La Santa Espina (1907): És la cançómés sentida. Un disco de 60 minutos grabado los días 8, 9 y 10 de septiembre de 2009 en la sala orquestal del Gran Teatre del Liceu de Barcelona. Producción de Columna Música, 2009. Col.lecció Liceu vol. I. 1CM0232
Con este disco se inicia una nueva serie de grabaciones vinculadas al Liceu de Barcelona, que pretende hacer “una antología de la música operística catalana basada en grabaciones de obras líricas del repertorio de los compositores catalanes”. Este primer volumen resulta ciertamente atractivo por la variedad de obras incluidas, que van desde la Merope de Tarradellas de 1743 a Gaudí de Guinjoan de 2003. La carpetilla que acompaña al disco, escrita por el musicólogo catalán Francesc Bonastre, refuerza aún más la idea de la amplia historia que tiene la ópera catalana -que no en lengua catalana- a lo largo de la historia de la ópera resaltando que [a partir de 1750] “Barcelona ha podido gozar casi ininterrumpidamente del arte de la lírica y reafirmarse como uno de los centros  operísticos internacionales de mayor prestigio.” No es este el momento de discutir sobre este prestigio de la ópera en Barcelona, pero sin duda el Liceu ha sido un importante centro que ha dado lugar a la composición de numerosas óperas sobre todo -y las grabaciones recogidas lo dejan claro- en las primeras décadas del siglo XX, con algunos interesantes antecedentes -especialmente Terradellas- en el siglo XVIII y apenas ningún compositor en el siglo XIX cuando la ópera italiana domina totalmente el panorama barcelonés (la excepción es Quasimodo, una ópera casi juvenil de Felipe Pedrell, que data de 1875).

Con tanta variedad de obras, evidentemente la calidad musical varía bastante. Terradellas y Montsalvatge -con quienes se abre el disco- se reafirman como compositores muy interesantes. Me llamó la atención especialmente la cantabilidad de Could I her faults remember y de Moçambique onde nascí, sin que por ello renuncien ni Gerhard ni Montsalvatge a la modernidad del lenguaje. No se puede decir lo mismo del interés musical de Els Pirineus de Pedrell -que no acaba de 'correr' ni en lo instrumental ni en lo vocal- o Gaudí de Joan Guinjoan, que no alcanza el equilibrio entre expresión y línea melódica. Personalmente me parece que el fragmento de Gal.la Placídia de Pahissa seleccionado no le hace justicia, a juzgar por otras obras del mismo compositor que conozco, al igual que el coro inicial de 'Sopra il tuo capo altero' de Adele di Lusignano de Carnicer. Nada puedo decir de Guanyabens (1826-1889), un compositor a quien desconocía totalmente, y que me ha interesado muy relativamente en su Arnaldo d'Erill de 1859. En cambio Neró i Acté de Manén fue una agradable sorpresa: sin ser un compositor de primera línea su 'Volia de llur aclaparament' se escucha muy fácilmente.

La interpretación de Joan Martín-Royo es algo irregular, ya que se trata de un cantante aún joven y lo que aquí se le pide es que aborde estilos variadísimos e incluso tipos de vocalidad distintos. Asi en los compositores dieciochescos tiene a veces unos molestos cambios de registro y se queda algo corto de fiato, mientras en Montsalvatge o Guinjoan cumple perfectamente. Los principales problemas se presentan en una ópera tan belcantista y virtuosa como Adele di Lusignano de Carnicer donde hacía falta la agilidad de un Flórez o una voz semejante para un aria que es realmente difícil y que a Martín-Royo le queda muy grande. Es una pena que el Liceu no se haya arriesgado con un cantante de más fuste y sobre todo experiencia, o la opción más apropiada, seleccionar distintos cantantes para la realización del disco, puesto que el repertorio también varía tanto.

La Orquesta del Liceu lo hace bastante bien, no hay grandes problemas y en algunos momentos muestra una vivacidad muy agradable. Josep Vicent es un director que cada vez me convence más y aquí consigue que una orquesta de calidad discreta como es la del Liceu interprete muy bien e incluso se adapte a diferentes estilos musicales. Le agradezco especialmente la ligereza que logra en Terradellas o Sor y el modo en que apoya a los cantantes y el coro en el difícil Carnicer. El Coro, preparado por José Luis Basso, funciona bien en sus dos breves intervenciones.

En resumen, un disco más interesante por el repertorio seleccionado y la posibilidad que propone de descubrir óperas casi desconocidas que por los resultados alcanzados. En todo caso, un prometedor comienzo para esta serie 'Col.lecció Liceu' que espero que no se quede en agua de borrajas con los actuales recortes del presupuesto y consecuentemente de las propuestas que se puede permitir llevar a cabo el Liceu.