Publicado en Mundoclasico.com (ISSN 1886-0605) el 10/09/2010

Bayreuth apunta a la nueva generación

Por Eduardo Benarroch
Bayreuth, 31/07/2010. Sala de ensayos. Tannhäuser (versión abreviada) de Richard Wagner. Dirección de escena: Reyna Bruns. Escenografía: Lea Walloschke. Iluminación: Ralf Arndt. Mario Klein (Hermann), Jeffrey Dowd (Tannhäuser), Marek Reichert (Wolfram), Edward Randall (Walther), Martin Snell (Biterolf), Florian Hoffmann (Heinrich), Daniel Eggert (Reinmar), Sonia Mühleck (Elisabeth), Alexandra Petersamer (Venus), Christine Kohl (Eir junger Hirt). Coro Erster Deutscher Freier Opernchor (director del coro, Christian Jeub). Orquesta: Brandenburgisches Staatsorchester Frankfurt. Director de orquesta: Hartmut Keil. Festival de Bayreuth 2010. Aforo : 120% !!!
La idea original fue de Katharina Wagner y el concepto fue desarrollado para estas funciones por Alexander Busche y Reyna Bruns, quien también fue la directora de escena. Ópera para niños no es un tema fácil de entender. ¿Qué es la ópera para niños?, ¿una función de ópera a la que asisten niños solamente con sus padres? Hay de esas también, pero el verdadero significado de “ópera para niños” es ópera compuesta (o adaptada como en este caso) para niños.

Hace unos cuantos años uno de los teatros mas avanzados de Europa, la Ópera de Stuttgart, me invitó al estreno de una obra recién compuesta. El tema me fascinó siempre y acepté la invitación de ir a ver la première mundial de Expedition zur Erde (Expedición a la Tierra), una obra en dos actos que se presentaba en una sala del Museo de Arte Moderno, edificio que se encuentra del lado opuesto de la avenida donde se sitúa la Ópera de Stuttgart. La impresión que me causó fue la de asombro, del asombro pasé a la admiración y de la admiración a la búsqueda de ejemplos similares para un género que me fascinó siempre y mucho más desde entonces. Encontré programas similares y también muy diferentes y excelentes en la Ópera de Finlandia, teatro que cuenta con un muy avanzado programa para niños de varias edades y también para jóvenes que ya no son niños.

He visto muchas veces, con éxito variable, Hansel y Gretel presentado para niños, pero siempre se usó la aclaración (una contradicción total) de que había escenas que podían llegar a asustarlos y que podían no ser apropiadas...., ¿entonces?, ¿es para niños o no es para niños? La respuesta es un NO rotundo. Hansel y Gretel es una ópera para gente adulta, los personajes son niños pero eso no tiene nada que ver.

También se toma como ejemplo La Flauta Mágica, y se la presenta a niños de edad escolar quienes pasada la media hora se aburren soberanamente. La Flauta Mágica es otra ópera para adultos y Mozart usa niños para profundizar el drama. ¿Entonces? ¿No se puede poner óperas que nos gustan a todos para hacérselas llegar a los niños y así despertar su interés en un género que nos apasiona tanto?

Pues a falta de nuevas ideas y de nuevos compositores (la solución ideal) se puede hacer un programa con sensibilidad y con cuidado, un programa que atraiga a los niños y los divierta sin hacerlos pensar mucho. Este programa en Bayreuth esta auspiciado por Audi, Wöhrl y la Fundación Herbert Hillmann y Margot Müller. Quizás haya alguien que piense que Audi regala un auto a cada niño que participa como soborno..., no sería una mala idea...., y quizás podrían regalar autos a quienes actúan más que a los niños, puesto que este espectáculo fue realmente algo de mucho valor.



¿Cómo presentar un tema tan difícil y escabroso como Tannhäuser a los niños? Aquí se ha logrado con facilidad lo que parecía tan difícil. La historia del joven Tannhäuser comienza en un asilo, cuando Tannhäuser prefiere componer canciones de noche en lugar de obedecer las reglas es expulsado, y poco después se encuentra con su amiga Venus. La amistad es el punto central de esta producción y no la sexualidad, y así se resuelve la posible incompatibilidad con los niños. Hasta se podría citar a una película muy famosa en los años 60 llamada Bob and Carol and Ted and Alice; en este caso podría ser Venus y Tannhäuser y Elisabeth y Wolfram.... pero no habría en este caso la oportunidad dorada de citar las palabras pupu titi kuku (en el film, Carol al hablar con su psiquiatra no se anima a decir “vagina” y usa un substituto). Una vez resuelto el problema, la historia de este Tannhäuser gira alrededor del tema de la amistad, cómo podría Tannhäuser acercarse a Elisabeth sin ofender al director del asilo. Pero con la ayuda de Wolfram puede lograrlo, aunque durante el concurso de canto se las arregla para hacer enojar a todos ¡y es enviado a Roma! En fin..., no hay tanto para desviarse de la idea original pero hay oportunidades para que los cantantes actúen con convicción e interactúen con los niños haciéndoles preguntas o llamándolos a participar con ellos de la acción. Todo está hecho con respeto por los niños y por la obra. Al fin Venus y Elisabeth y Tannhäuser y Wolfram quedan hechos buenos amigos y todo termina tan bien como es posible, dejando un sabor placentero en la boca.

Del elenco solo hubo una voz realmente buena, la de Alexandra Petersamer quien encarnó a Venus con soltura y excelente y seductora presencia. Sonia Mühleck fué una Elisabeth joven y dulce e voz liviana, Mario Klein un autoritario y caricaturesco Hermann, y Jeffrey Dowd lució bien como el joven Tannhäuser que prefiere componer música a dormir.



Hubo una excelente escenografía por parte de Lea Walloschke y también una orquesta de verdad que sonó muy bien. La Brandeburgisches Staatsorchester Frankfurt proviene del otro Frankfurt (an der Oder), en la frontera con Polonia, y tuvieron la oportunidad de tocar en este festival bajo la dirección del joven Hartmut Keil, si bien en uno de los enormes recintos que sirven para ensayar. Debo decir que la total capacidad del galpón fue colmada y hasta hubo más público que asientos, debiéndose parte del público (incluso este crítico) sentarse en parte del escenario, participando de la acción periférica. El espectáculo duró poco más de una hora, y los niños salieron totalmente convencidos que habían visto una ópera de Wagner y tuvieron razón. En pocos años podrán comparar con la versión original sobre una base sólida.

Cabe mencionar que el programa (gratis) fue simplemente un lujo asiático; veinte y ocho páginas llenas de detalles interesantes, por ejemplo cómo recortar un flamenco, o pequeñas notas acerca del significado de la palabra Tannhäuser, breves notas acerca de la ópera y de Richard Wagner, dibujos recreando la historia de la ópera (Elisabeth se parecía mucho a Katharina misma.....); en general un entretenimiento aparte.

Diez puntos para Bayreuth con este programa inusual y creativo.