Publicado en Mundoclasico.com (ISSN 1886-0605) el 30/06/2011

Brillante Leila, opaco espectáculo

Por Gustavo Gabriel Otero
Buenos Aires, 26/06/2011. Teatro Avenida. Georges Bizet, Los pescadores de perlas. Ópera en tres actos con libreto de Michel Carré y Eugène Cormon. Florencia Sanguinetti, dirección escénica. Florentino Sanguinetti, diseño de escenografía. María Jaunarena, vestuario. Julián Ignacio Garcés, coreografía. Rubén Conde, iluminación. Sebastián Russo (Nadir), Laura Polverini (Leïla), Mirko Tomas (Zurga) y Román Modzelewski (Nourabad). Orquesta y Coro de Juventus Lyrica. Dirección Musical: Antonio María Russo. Espectáculo presentado y producido por la Asociación Juventus Lyrica
El 24 de junio de 1888 llegó Les Pêcheurs de Perles de Georges Bizet, en la versión italiana de A. Zanardini, al Politeama de Buenos Aires. Entre esa fecha y 1931 la obra se cantó, siempre en italiano, en aproximadamente diez temporadas en diversos teatros tales como el Colón (1913), Coliseo (1921 y 1927) y Marconi (1920, 1921, 1925/26 y 1931) para caer, luego, en el olvido.

Hace unos 20 años se produjo el estreno argentino de la versión en francés en el Teatro Argentino de La Plata, cuando este ente artístico deambulaba por salas prestadas y sus direcciones no pasaban el par de meses. Por ello la interpretación pasó casi desapercibida para el gran público.

El año pasado volvió a la vida en el escenario del Teatro Roma de Avellaneda, en su francés original, en una versión -como casi todo lo que se hace en ese teatro- voluntariosa y que fue reseñada oportunamente para MundoClásico por Carlos Singer [leer reseña].

Le cupo a la Asociación Juventus Lyrica el privilegio de ofrecer el estreno en francés de Les Pêcheurs de Perles para la ciudad de Buenos Aires y la gloria de la vuelta a la escena de la exquisita partitura de Georges Bizet luego de 80 años de faltar en las carteleras porteñas.

De los finales posibles se optó por la revisión de 1885 -no realizada por Bizet- en la cual los amantes huyen y Zurga es ejecutado por cuatro de los jefes por orden de Nourabad.

El maestro Antonio Russo condujo con mano firme y algunos tiempos lentos a la orquesta logrando una fina versión musical.




Momento de la representación
© 2011 by Liliana Morsia


Laura Polverini fue una Leïla exquisita y su sola presencia vocal y escénica justifica la versión. Evidentemente está en un plano de superioridad artística respecto del resto del elenco. Su timbre es grato, su proyección perfecta, sus agudos seguros, su afinación exacta y su fraseo elegante.

Sebastián Russo cumplió con lo justo en el rol de Nadir. Evidentemente no está aún preparado para desafíos de esta envergadura y no resulta conveniente para el artista la asunción de estas riesgosas faenas.

Mirko Tomas resultó un irregular Zurga con notables deficiencias en el registro agudo y falta de cuerpo en el centro. Mientras que en el pequeño rol de Nourabad se lució Román Modzelewski.




Momento de la representación
© 2011 by Liliana Morsia

Florencia Sanguinetti ideó un movimiento actoral adecuado, sin ideas destacables o para recordar pero sin fallos notables, y con buen uso del pequeño escenario.

Correcto el vestuario de María Jaunarena -aunque se notó la precariedad de medios económicos disponibles- así como la iluminación de Rubén Conde.

El marco escenográfico creado por Florentino Sanguinetti remeda cierto arte que hace cincuenta años se consideró moderno y hoy -salvo apreciando la obra de algún gran artista de la época- se ve como obsoleto. Los tres telones mostraron abstracciones y juegos de colores con una factura precaria.

El voluntarioso coro resultó adecuado al nivel de la representación y la pequeña danza, creada por Julián Ignacio Garcés, pueril.

En suma: un gran mérito al hacer oír una ópera infrecuente de exquisitas melodías, con una versión despareja en la que sólo brilló la Leïla de Laura Polverini.