Publicado en Mundoclasico.com (ISSN 1886-0605) el 16/04/2012

Cualquier tiempo pasado...

Por Paco Yáñez
Kaija Saariaho: Lichtbogen; Grammaire des Rêves; Du cristal; ...à la fumée; Caliban’s Dream; Solar; Graal Théâtre; Miranda’s Lament; Oltra mar; Nymphéa Reflection; Cinq reflets de L’Amour de loin; Orion; Notes on Light; Mirage. Anu Komsi y Karita Mattila, sopranos. Riikka Rantanen, contralto. Petteri Salomaa, barítono. Petri Alanko, flauta. John Storgårds, violín. Anssi Karttunen, violonchelo. Tapiola Chamber Choir. Avanti! Chamber Orchestra. Finnish Radio Symphony Orchestra. Los Angeles Philharmonic Orchestra. Orchestre de Paris. Christoph Eschenbach, Hannu Lintu, Esa-Pekka Salonen y Jukka-Pekka Saraste, directores. Reijo Kiilunen, productor ejecutivo. Pierre Hopf, Raffi Kevorkian, Enno Mäemets, Joseph Magee, Pentti Männikkö y Fred Vogler, ingenieros de sonido. Cuatro CDs DDD de 261:21 minutos de duración grabados en el Studio 2 de la YLE, en la Järvenpää Hall y en la Kultuuritalo de Helsinki (Finlandia), en la Royce Hall de la University of Califonia, Los Angeles (Estados Unidos), y en la Salle Pleyel de París (Francia), entre noviembre de 1992 y marzo de 2008. Ondine ODE 1113-2Q. Distribuidor en España: Diverdi.
En estos tiempos de crisis inducida por el capital especulativo, con el más que evidente objeto de depauperar las clases trabajadoras y minimizar la presencia del Estado como agente económico (tras cuyo sacrificio y despiece usurpar cuantas atribuciones gestionaba), algunos de los países del centro y norte de Europa realizan, si cabe más que en tiempos de bonanza, una fuerte inversión en investigación y desarrollo como forma de superación de los ciclos regresivos coyunturales al capitalismo. Los menos, protegen su cultura; y algunos de ellos, iluminados en un continente sumido en la penumbra, tratan con especial consideración a sus compositores de música contemporánea. Finlandia es una de esas raras avis que sobrevuelan el continente cual aves miríficas o alucinaciones incomprensibles para nosotros, los meridionales, empecinados en lograr la imposible alquimia del crecimiento a través del recorte: trasunto económico de una moral basada tanto en la represión como en el latinajo aquél del Per aspera ad astra...

Conocidos son los frutos del mimo finlandés (proteccionismo, dirán algunos) hacia sus compositores de música actual. Un mimo que tanto se basa en una formación envidiable, como en un amplio tejido interpretativo que potencia la música como ente vivo, o en su distribución en óptimas condiciones a través de la edición musical. Más allá de la labor de los sucesivos gobiernos finlandeses, de la cultura de respeto que se haya conformado como vector transversal a las puntuales decisiones políticas del Estado escandinavo, sellos discográficos como Ondine o Finlandia desarrollan un trabajo que para la mayoría de culturas musicales periféricas se aparece en lontananza como utopía, habida cuenta lo limitado de sus (nuestras) industrias fonográficas (por no hablar de la edición de partituras, ámbito este en situación crítica en tantos países de Europa).

Compositora finlandesa por antonomasia y una de las creadoras más exitosas en la escena musical internacional, Kaija Saariaho (Helsinki, 1952) ha tenido una presencia discográfica creciente a lo largo de los últimos años en diversos sellos europeos y norteamericanos: Deutsche Grammophon, Sony, Mode, Wergo, Montaigne, BIS, Kairos, Harmonia Mundi, etc., cuyos primeros capítulos se escribieron, precisamente, en el marco de esos altavoces de la composición escandinava al mundo que son los antes mencionados Ondine y Finlandia. Para celebrar los sesenta años de Kaija Saariaho, es Ondine el sello que reúne en un cofre de cuatro discos compactos varios de sus lanzamientos previos, ofreciéndonos la posibilidad de revisitar de forma cronológica su obra orquestal entre los años 1986 y 2007, que son los que separan la composición de Lichtbogen y Mirage. Recorrer estos cuatro discos nos permitirá analizar la evolución estilística del lenguaje de Kaija Saariaho, compositora de gran dominio técnico y progresivo encuentro con el público a medida que su expresión estética se ha tornado menos convulsa y virulenta, menos abstracta y arriesgada; y, a la par, más amable, refinada y sensible(ra).

Es por ello que el primero de los discos me parece el más interesante y potente, con Lichtbogen (1985-86), Grammaire des Rêves (1988-89), Du cristal (1990) y ...à la fumée (1990) en manos de Hannu Lintu y Esa-Pekka Salonen, quizás el director que mejor ha calado en el lenguaje de Kaija Saariaho, que con mayor acierto ha traducido tanto el momento de transición estilística que suponen estas partituras de la década de los ochenta, como el estadio de serena contemplación que suponen sus dos últimas décadas, más marcadas por las texturas armónicas, por un cromatismo de tendencias postespectrales aliado con una profusa teatralidad en muchas de sus partituras, y un melodismo creciente, especialmente en lo referido a la voz. La formación con compositores como Brian Ferneyhough o Klaus Huber parece ya lejana a las obras recogidas en estos discos (improntas que resonaban en piezas como Verblendungen (1982-84), de lo mejor de la finlandesa), y sí se perciben los ecos parisinos de los Gérard Grisey o Tristan Murail, de su vinculación al IRCAM; todo ello aliado con auras netamente nórdicas, con espectros sinestésicos que caracterizan su producción reciente, más personal y refinada, aunque más anodina.

Si partituras como Graal Théâtre (1997) resultan interesantes por el virtuosismo del que es capaz Saariaho; otras, como Caliban’s Dream (1992) o Miranda’s Lament (1997), con gran preponderancia de la voz, se muestran recurrentes en modelos poco imaginativos; por no hablar de obras como Oltra mar (1999), que une los ecos de cierto Messiaen a un arcaicismo melódico desolador por su previsibilidad. Si al comentar el cofre de cuatro discos que igualmente dedicó el sello Ondine (ODE 1110-2Q) al también finlandés Magnus Lindberg (Helsinki, 1958) hablábamos de progresivo conformismo en su producción musical (por no hablar de convencionalismo o conservadurismo), algo similar ocurre con parte del catálogo de Saariaho cuando su producción se adentra en el siglo XXI. En todo caso, la habilidad técnica de la finlandesa, el ágora de reverberaciones que su música representa, hacen de ésta una encrucijada que tanto llega a obras tan irrelevantes como la citada Oltra mar, como devuelve visos interesantes en la monetiana Nymphéa Reflection (2001), que desarrolla materiales de una obra para cuarteto y electrónica previa: Nymphéa (1987). Los Cinq reflets de L’Amour de loin (2001), que se derivan de la ópera homónima a modo de ciclo de canciones, son perfecto ejemplo de las estéticas que concurren en la última Saariaho; en mi opinión, frustrante en lo vocal y muy irregular en lo instrumental.

Cierra el cofre de Ondine un compacto en manos de otro gran defensor actual de la música de Kaija Saariaho: Christoph Eschenbach, que con la Orchestre de Paris da cuenta de Orion (2002), Notes on Light (2006) y Mirage (2007). Ni las soberbias prestaciones de Anssi Karttunen salvan las dos últimas partituras, de las cuales Notes on Light es la más lograda, aunque no consiga escapar a una presencia tan convencional y efectista en sus planteamientos, tan vacía de cualquier asomo de riesgo artístico, que llega a aburrir de un modo soberano.

Por lo que a las versiones se refiere, son todas ellas muy notables y afines a los diversos estadios evolutivos de la compositora; muchas, incluso, inmediatamente subsiguientes a su proceso de gestación, y por ello, documentos con valor histórico. Aun siendo, por lo general, referenciales las interpretaciones, en algunos casos recomendaría lecturas alternativas para llegar a cotas más profundas de comprensión; por ejemplo, en el caso de Graal Théâtre en la versión del binomio que brindó su estreno: Gidon Kremer & Esa-Pekka Salonen, que en Sony (SK 60817) desmenuzan la partitura, especialmente por lo que al violín se refiere, con mayor modernidad y refinamiento, proliferando en detalles y en una sonoridad más amplia. Para Lichtbogen también tendría que recomendar una lectura que creo llega más lejos que la de Hannu Lintu: la de Jukka-Pekka Saraste, igualmente al frente de la excepcional Avanti! Chamber Orchestra, para Finlandia (3984-23407-2). Pero, como antes decía, el nivel medio es muy alto, tanto técnica como expresivamente, siendo, en cuanto a las voces, versiones preferibles a otras con una presencia menos convincente, como el caso de Grammaire des Rêves, más lograda en este registro de Ondine que en la versión del sello Mode (91).

Esta reedición de Kaija Saariaho, como con anterioridad la de Magnus Lindberg (o la audición de los sucesivos estrenos de los Salonen, Rautavaara, Segerstam, Sallinen, etc.), nos llevan a la conclusión de que quizás sea necesario por parte de estos sellos fineses el abrir nuevas rutas estéticas que desvelen algunas de las jóvenes voces de la composición escandinava en clave no tan (des)gastada como la que estos creadores de gran proyección internacional hoy representan. Esperemos que ellos sean capaces de encontrar un lugar en la definición de la significatividad artística tanto presente como futura, pues, aun con unas condiciones estructurales envidiables para tantos otros compositores no finlandeses, el genio y la trascendencia musical son algo que depende de factores mucho más incognoscibles y ajenos a cuanto podamos determinar con nuestras mejores intenciones. Como afirma Luis Goytisolo, en su recientemente reeditada Antagonía: «tinieblas ante las que nada valen el tópico ni el sentido común ni mucho menos la evidencia»... Siendo muy revelador el recorrido que estos cuatro compactos orquestales propician, lo que muestran es que la genialidad musical es algo de lo que Kaija Saariaho está cada vez más lejos.

Este álbum de Kaija Saariaho ha sido enviado a nuestra redacción para su recensión por www.diverdi.com