Sin duda alguna el ítalo-norteamericano Gian Carlo Menotti (1911-2007) fue uno de los pocos compositores de ópera contemporáneos que logró restaurar la tríada autor-obra-público que en algún momento de los primeros años del siglo XX, por motivos que no viene analizar aquí y que merecerían mayor atención de los especialistas, se desintegró. Como diría nuestro editor, Xoán Carreira, “si nadie desea escuchar una música, esa música no puede ser calificada como ‘buena’ o ‘bella’ en tanto no es deseada por nadie”. Y precisamente Menotti escribió música buena y bella y a la vez deseada por gran cantidad de público.
Seguramente porque sin renunciar a la modernidad no adscribió a ninguno de los ‘istmos’ del siglo XX y usando sus propias palabras del libreto de
Amelia nunca compuso música pesada, aburrida y nadie quiere oír.
La Asociación Juventus Lyrica ofreció dos de las primeras obras de Menotti en un doble programa:
Amelia al ballo y
La solterona y el ladrón. Ambas tienen como punto en común la presencia de mujeres que logran lo que desean: Amelia concurrir al baile y Laetitia tener a Bob como amante.
Este hilo conductor fue reforzado por las directoras escénicas haciendo aparecer a Amelia y al Comisario bailando en una de las escenas de
La solterona y el ladrón.
Amelia al ballo
©2009 by Liliana Morsia
Además la importancia en ambos elencos de los personajes femeninos, que la vestuarista fuera mujer y las dos directoras escénicas también, reforzaron la idea del talento femenino y del logro de objetivos por parte de las mujeres. A lo que podríamos sumar que la deliciosa idea de Juventus Lyrica de brindar oportunidades a jóvenes valores es comandada desde su inicio, hace diez años, por Ana D’Anna -a quien el medio local debe mucho más que las 59 producciones que la entidad tiene en su haber- precisamente una mujer que ha podido alcanzar y superar los objetivos planeados.
Amelia al ballo
©2009 by Liliana Morsia
Amelia al balloDentro de un exquisito interior de mitad del siglo XX se desarrolló la acción bien planteada por Florencia Sanguinetti.
La protagonista fue encarnada con buenos recursos canoros, desenvoltura escénica y bella estampa por Laura Polverini. A su lado no desentonó el marido de Fernando Santiago y los personajes menores que encarnaron Mario De Salvo (Comisario), Lídice Robinson (amiga), Débora Maccarone y Marcela Marina (camareras).
Lamentablemente los requerimientos de la parte del Amante superaron las posibilidades actuales de Marcos Padilla.
Con buena escuela Leandro Valiente condujo a los profesores que integraron la orquesta de Juventus Lyrica.
La solterona y el ladrón
©2009 by Liliana Morsia
La solterona y el ladrónMusicalmente más interesante que la obra anterior
La solterona y el ladrón fue vertida con mayor enjundia por parte de la orquesta y el elenco lució más solvente y homogéneo.
Eugenia Fuente encarnó una Miss Todd impecable desde la compenetración actoral y el desempeño vocal.
De excelencia resultó la Laetitia de Sonia Stelman, muy bien acompañada por el Bob de Mirko Tomas. Por su parte Vanesa Tomas se lució en los momentos confiados a Miss Pinkerton.
La solterona y el ladrón
©2009 by Liliana Morsia
Funcional y bella la escenografía y muy hábil el movimiento escénico planeado por Ana D’Anna. En perfecto estilo el vestuario, firmado en ambas obras por María Jaunarena.
Leandro Valiente fue responsable de una versión musical sutil y homogénea que coadyuvó al muy buen desempeño general del espectáculo.
En suma: dentro del repertorio que más se aviene al objetivo de ser plataforma de lanzamiento de jóvenes valores nos encontramos con un muy sólido espectáculo con la siempre interesante música de Menotti y con mujeres que consiguen lo que desean.