Publicado en Mundoclasico.com (ISSN 1886-0605) el 08/07/2011

Un nuevo enigma

Por Sergio Corral
Las Palmas de Gran Canaria, 19/06/2011. Teatro Pérez Galdós. Turandot, drama lírico en tres actos y cinco cuadros. Libreto de Giuseppe Adami y Renato Simoni basado en la traducción italiana de Andrea Maffei (1863) de la adaptación alemana de Friedrich von Schiller (1802) de Turandot de Carlo Gozzi (1762). Música de Giacomo Puccini. Final completado por Franco Alfano. Estreno en el Teatro alla Scala de Milán, el 25 de abril de 1926. Mario Pontiggia, dirección escénica y escenografía. Claudio Martín, diseño de vestuario y coreografía. Antonella Conte, diseño de imágenes digitales. Alfonso Malanda, diseño de iluminación. Elenco: Elisabete Matos (Princesa Turandot), Francesco Hong (Príncipe Desconocido, Calaf), Yolanda Auyanet (Liù), Elia Todisco (Timur), Luis Cansino (Ping / Un Mandarín), Josep Ruiz (Pong / El Emperador Altoum), Francisco Navarro (Pang / La Voz del Príncipe de Persia), Carmen Esteve y Rosa Delia Martín (Doncellas de Turandot). Coro de la Ópera de Las Palmas (Olga Santana Correa, dirección). Coro Infantil de la OFGC (Marcela Garrón Velarde, dirección). Orquesta Filarmónica de Gran Canaria. Pier Giorgio Morandi, dirección musical. Nueva producción ACO
Muy pocas óperas cómo esta se acercan, casi rozan, el calificativo de perfectas. Obras en las que todos los elementos del género -arias, coros, vestuario, libreto, escenografía, música...- adquieren un elevado nivel artístico, convirtiéndose cada uno en paradigma de sus respectivas parcelas. Muy pocas veces la música ha servido tan bien al desarrollo dramático, siendo imposible evitar sucumbir al estremecimiento que producen en el alma la conjunción de este binomio permitiendo que las más de dos horas que dura la representación sean mucho más que una simple experiencia estética.

La producción ofrecida por ACO para este título, con el que cierran su 44 temporada, funcionó porque sirvió para rubricar las cualidades anteriormente dichas. Todo ello a pesar de los momentos puntuales en que el coro se mostraba mal conjuntado, con el protagonismo de las voces femeninas fuera de lugar. A pesar, también, del poco comedimiento mostrado por Giorgio Morandi, cuya apasionada vena latina le jugó en más de una ocasión una mala pasada haciendo irreconocible -por estridente- la voz de la OFGC. Detalles que ante una obra maestra suelen pasar desapercibido porque precisamente la calidad de estas creaciones lo toleran.

Las voces solistas cumplieron lo que de ellas se esperaba en esta ópera, aunque con variados matices. El tenor Francesco Hong hizo de su Calaf un personaje bien asentado sobre las tablas, aunque también es cierto que en muchas ocasiones se echó en falta mayor brío y carácter.

Elisabete Matos afrontó con valentía y mucha entrega el que quizás sea el papel para soprano más temerario y difícil de interpretar de todo el repertorio. Salvado -con requiebros- el gran salto al vacío que supone ya su primera aparición, la potencia de su voz encaró con éxito la vigorosa tensión a la que se ve sometida en todas sus intervenciones. Esfuerzo que supo compensar el público durante el acto dedicado a las ovaciones.

Sin embargo, mucho más cálidos y sentidos fueron los aplausos y vítores ofrecidos a la soprano grancanaria Yolanda Auyanet por su interpretación de Liú. Las cualidades de su hermosa voz dieron cuerpo y forma a la joven esclava, con un fiato y mezza voce exquisitos, que no dejan indiferentes, y que pueden ser tan estremecedores como la titánica demostración de fuerza de la prima donna de esta ópera.

Calaf contestó los tres enigmas propuestos por Turandot. Pero, una vez concluida la representación y el festival, se planteó otro para ACO y los seguidores de la ópera de estas tierras. En el hall del Teatro Pérez Galdós -a diferencia de otros años- no habían papeletas con el adelanto de los títulos de la próxima edición. A día de hoy tampoco podemos encontrar información en la web de la asociación. La solución a este enigma está vinculada inevitablemente a la crisis económica y a la voluntad política de los nuevos dirigentes locales surgidos tras las pasadas elecciones. ¡Nessun dorma!