Publicado en Mundoclasico.com (ISSN 1886-0605) el 22/12/2010

Emil Nolde y la danza moderna

Por Juan Carlos Tellechea

La danza, las bailarinas, los artistas de teatro y los bailes populares del siglo XX han quedado inmortalizados por el pintor Emil Nolde (1867-1956), uno de los mayores representantes del expresionismo alemán, en lienzos y grabados que se exponen en estos meses en la sede de la fundación que lleva su nombre en Berlín.

La muestra, titulada Emil Nolde: los grabados del pintor - arbitrariedad y capricho, fue abierta este viernes 12 de noviembre al público, reúne 116 obras entre grabados y óleos, y se extenderá hasta el próximo 30 de enero de 2011.

Hans Emil Hansen, su verdadero nombre, nació en Nolde (Schleswig del norte, región septentrional de Alemania) el 7 de agosto de 1867 y falleció el 13 de abril de 1956 en Seebüll (Frisia del norte), donde tiene su sede central la Fundación Nolde, con una dependencia en Berlín.

Temática

"La danza ocupa un lugar importante a lo largo de toda la obra de Nolde", afirma el historiador de arte Manfred Reuther, director de la fundación. Casado en primeras nupcias con la actriz de teatro danesa Ada Vilstrup en 1902, el pintor expresionista alemán conectó rápidamente con los círculos artísticos europeos de la época.

Gran parte de su obra gráfica fue realizada en Berlín, donde pasaba cada año los meses invernales a partir de 1905. Aquí integró entre 1906 y 1907 el grupo expresionista alemán "Die Brücke" (El puente) y conoció al pintor noruego Edvard Munch (1863-1944).

"Arbitrariedad y capricho", se subtitula la exhibición, porque Nolde consideraba que el arte de ninguna manera podía quedar sometido a normas fijas e inamovibles, como las academicistas, que estrangularan el vigor de la creatividad y la inspiración.

Nolde mantuvo estrecha amistad, entre otras figuras, con la coreógrafa y bailarina alemana Mary Wigman (Hannover 1886 - Berlín 1973), representante de la danza expresionista ("Ausdruckstanz"), corriente con la cual Martha Graham (1894-1991) quedó conectada en la década de 1930 en Estados Unidos a través Hanya Holm (asistente de Wigman, quien fundó una escuela de su mentora en Nueva York).

Danza expresionista alemana

Fue por consejo de Nolde que Wigman, acudio en 1913 a la Escuela de Rudolph Laban, en Monte Verità (Ascona, Suiza), centro de formación que contribuyó así decisivamente al desarrollo de la danza expresionista moderna (Labanotation). Nolde, quien se formó primero en Flensburgo en tallado en madera y dibujo, conocía Suiza, donde había dictado cursos de diseño en 1892 en St. Gallen, antes de continuar estudiando pintura en Múnich y en París.

Dresde (capital de Sajonia), donde Nolde conoció asimismo a Gret Palucca, quien bailó en el grupo de Wigman, se convirtió en las décadas de 1920 y 1930 en la meca de esta nueva tendencia en la danza, un movimiento que buscaba --contrariamente a las formas rígidas y preestablecidas del ballet clásico-- un retorno al movimiento natural del cuerpo, así como a la expresión artística y emocional de los bailarines.

Bailes populares

De sus visitas a Dresde y a una casa de bailes en Weissig --una localidad en los alrededores donde Nolde vivió transitoriamente-- son las litografías de su serie "Tingel-Tangel" (cabaret, café-teatro, café-danzante, teatro de variedades) de 1907 expuestas en esta muestra, en las que el pintor plasma sus impresiones de los bailes populares de comienzos del siglo XX.

"Durante muchas veladas dibujé en la sala de baile. La primera vez me salió mal, no es facil, ahora sin embargo tengo muchas hojas, con muchas personas bailando realmente y me parece como si estuviera percibiendo el polvo que levantan del suelo y oír como suena la música", escribía Nolde a un amigo suyo, el jurista suizo Hans Fehr (1874-1961).

Emil Nolde, Tingel-Tangel (Café danzante) III, 1907, Nolde Stiftung Seebüll

El color

En 1912 Nolde, quien se destacó principalmente por la fuerte expresión del color en sus obras pictóricas, realizó "Bailarinas entre candelas", un óleo en el que daba rienda suelta a su fantasía en la creación libre de figuras, con una escena dionisíaca, y mostraba su fascinación por la danza moderna.

La inspiración original de este cuadro parece haber sido "Dance de Feu" (1896), de Loie Fuller, a la que el pintor alemán vió, al igual que a Saharet (la australiana Clarissa Rose Campell), en el Folies Bergère de París a finales del siglo XIX.

En la capital francesa Nolde no sólo conoció la creatividad de Fuller, sino también el arte de Isadora Duncan, quien en 1904 fundó en el distrito residencial berlinés de Grunewald, junto con su hermana Elizabeth, una escuela de danza e internado para niñas que más tarde trasladó a Darmstadt (oeste de Alemania) y a Salzburgo (Austria).

Cinco años más tarde, en 1917, Nolde retoma el tema de las "Bailarinas entre candelas" en un grabado en madera, para el cual el pintor trabajó largo tiempo antes de alcanzar el efecto que quería lograr, y en el que la fuerza volcánica de las intérpretes se ve sometida a más crasos contrastes con esta imagen en blanco y negro sin colorear.

Pero la temática no sólo se concentra en la danza, también temas bíblicos y evangélicos, la mujer, la maternidad, los niños, los jóvenes, los paisajes septentrionales de Alemania (su tierra natal, el norte de Schleswig, cerca de la frontera con Dinamarca) y sus molinos de viento o simplemente las flores en su jardín, son algunos de los motivos a los que recurre una y otra vez Nolde con esa fuerza en la expresión que lo caracteriza, muchos de los cuales son recogidos en las piezas exhibidas en esta exposición.