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Brahms y las buenas intenciones

Santiago de Compostela, 11/10/2001. Auditorio de Galicia. Real Filharmonía de Galicia. Gerard Claret, Violín. Lluis Claret, Violonchelo. Antoni Ros Marbà, director. Obras: Doble Concierto en la menor para violín y violonchelo, op. 102 y Sinfonía nº3 en Fa mayor, op. 90 de J. Brahms. Aforo: 900 localidades. Asistencia: 75%
imagen La Real Filharmonía de Galicia dio inicio a una nueva temporada de abono con un concierto dedicado en su integridad a los sonidos del compositor Johannes Brahms.Fue la batuta de Ros Marbà la encargada de esclarecer el camino a una orquesta que si bien comenzó temblorosa, poco a poco fue afianzando su paso y terminó por ofrecer un concierto considerablemente equilibrado.El Doble concierto para violín y violonchelo ocupó la primera parte en la que la orquesta se mostró excesivamente cauta ante las acciones de los solistas. Fría en el Allegro, muy bien empastada en el Andante, donde planteó una inteligente perspectiva de los planos sonoros – destacando la labor de las cuerdas y la madera- para concluir con un tercer movimiento, Rondó, en el que Marbà sacrificó la precisión en beneficio de la fuerza, sin mostrar una meta clara.Por su parte los hermanos Claret nos regalaron líneas en total consonancia, limpias, cristalinas y bien enhebradas. Intercambios de melodías trazadas con delicadeza y que saltaban de las cuerdas del chelo al violín y viceversa, y todo con la más aparente naturalidad.En la segunda parte se mostró una orquesta más centrada ofreciendo una 3ª Sinfonía en la que los músicos hicieron realidad su potencial en los dos movimientos intermedios, Andante y Poco Allegretto, pero que de nuevo dejo entrever ciertas inseguridades en el Allegro con brio y en el Allegro final que se materializaron en ataques imprecisos y Tuttis enturbiados.En resumen; un concierto irregular - momentos llenos de sugestiones melódicas pronunciadas sin titubeo frente a transitoria insipidez - pero prometedor ya que inaugura una temporada en la que sorprende el gran protagonismo concedido a la orquesta que ofrecerá 24 de los 33 conciertos que la componen, así como la presencia de los nombres de Schnittke, Shostakovich, Milhaud, Copland... entre otros. Compositores poco habituales, por no decir totalmente ausentes en anteriores programaciones. Es esto último un riesgo que la orquesta parece asumir como reto y que es de agradecer tras la exhaustiva presencia de Barrocos y clásicos sobre los atriles de la Real Filarmonía.

Este artículo fue publicado el 18/10/2001

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