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Las aventuras de Serpina en el Círculo

Madrid, 02/03/2002. Círculo de Bellas Artes. La Serva Padrona de Giovanni Battista Pergolesi. Intérpretes: Compañía Etcétera & Cuarteto de Cuerda Barcelona Collage. Dirección: Enrique Lanz
imagen En el ciclo "Teatralia", el 6º Festival de Artes Escénicas para Niños, la Consejería de las Artes de la Comunidad de Madrid ha incluido con excelente criterio una breve ópera, o mejor dicho un "intermezzo" en dos actos de Pergolesi, en una sencilla pero muy efectiva producción de la compañía Etcétera.Una mezcla de realismo y fantasía tornan los 50 minutos de duración en un "divertimento" muy ameno. En el salón de baile del Círculo de Bellas Artes, sumamente apropiado para el fin, se halla un podio tras una amplia escalinata. Sobre ese podio se encuentra el clavecín, y detrás del clavecín se ubican los cinco (sic) músicos, de los cuales uno solamente hace como si tocara el violín, porque luego le tocan otros menesteres. Pero, oh sorpresa, entre clavecín y músicos aparecen luego tres preciosas marionetas, casi del tamaño de personas adultas, encarnando respectivamente a la "serva" Serpina, al patrón Uberto, y al fámulo Vespone, este último rol mudo (salvo algunos ruidos oportunos).Hay pues dos cantantes, una soprano (Ana Nebot) y un barítono (Manel Esteve Madrid) vestidas con ropas modernas de color negro, que cantan a la vista del público, pero que lo hacen paralelamente a los títeres con vestidura de la época barroca, toda blanca, y se mueven casi siempre de la misma forma que éstos. Así se establece una complicidad entre el cantante y su alter ego, un juego muy divertido, que se presta a toda clase de gags. El barítono también hace las veces de maestro de ceremonias, explicando brevemente la acción antes de cada acto. Este cuento sencillo de la sirvienta que asume las veces de patrona ante un amo un tanto senil y un fámulo un tanto inútil (por viejo y decrépito), con ulteriores planes de boda incluidos, es puesto en música por Pergolesi con 4 o 5 trozos musicales en cada acto, y "secco recitativos" entre los mismos. El clavista (Enrique R. Veda) también dirige a la orquesta, el Cuarteto de Cuerda Barcelona Collage, que toca en estilo barroco, sin vibrato, con una sonoridad muy agradable que ya nos saludó desde el trasfondo del escenario al entrar en la sala, con música de Haydn.Ya dije que entre los músicos se hallaba un personaje violinista que solo aparentaba tocar. Pues a él le toca prestar su peluca a uno de los títeres para disfrazarse mejor de novio de la sirvienta, también utiliza su arco de violín para llamar la atención a un u otro títere, conversa con ellos, y participa en la cacería de una rata que demuestra un poco la terrestre realidad en el ambiente palaciego decaído.Como se darán cuenta, esto se presta a mil pequeños incidentes, todos producidos de forma feliz. Los cantantes, excelentes, muy compenetrados en sus respectivos papeles. Y el equipo de titiriteros (me pareció que fueron cinco encabezados por el propio director del espectáculo, Enrique Lanz) cumplieron con eficacia su función, articulando bocas (en correspondencia con el canto), brazos, cabezas y haciendo bailar a los muñecos de forma graciosa y rítmica. Había pues mucho para ver y oír. La música de Pergolesi es intranscendental, pero como fondo a un espectáculo de este cariz totalmente adecuada y funcional. Muchos niños presentes estaban calladitos, festejando las ocurrencias cómicas. Una excelente introducción para los jovencitos al mundo del espectáculo operístico. Hay que felicitar a organizadores y realizadores. Esta producción, de origen andaluz/catalán, demuestra que en España se pueden hacer cosas muy buenas, si existe la voluntad y la escuela necesaria. En Madrid, aún debemos "importar" este tipo de espectáculo. En materias artísticas, historicistas, parece que la provincia le va a ganar a la capital, si se sigue así. Pues eso. ¿Por qué no?El mismo espectáculo comenzará ahora una breve gira que terminará en El Escorial el día 9 de Marzo. ¡No se lo pierdan!

Este artículo fue publicado el 06/03/2002

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