Castilla y León

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Batutas y Varillas

Burgos, 02/03/2002. Teatro Principal. Orquesta Sinfónica de Castilla y León. Director invitado: José Luis Novo. Obras: Alegrías de Roberto Gerhard; Iberia (selección) de Isaac Albéniz; Sinfonía en Si menor, nº 6, op. 54, de Dimitri Shostacovich. Organiza: Sociedad Filarmónica de Burgos. Ocupación: 85 %.
imagen A las puertas de nuevos acontecimientos musicales de interés, como es la intensa Semana de Música Religiosa de Burgos, peregrina por los templos capitalinos, nos visitó la Orquesta Sinfónica de Castilla y León con su suma y sigue de batutas de quita y pon. Una orquesta que en aras de un malentendido servicio cultural a esta invertebrada y elefantiásica Comunidad Autónoma parece tener gran actividad, que ni es tanta ni tanto, ni tanto… Y sobre todo desnortada, decapitada, ya se sabe: sin director titular. Hay cosas que el paso del tiempo parece resolver, pero son las menos, la mayor parte se enquistan o agravan. Es cierto que con respecto a otras ocasiones se notó en este concierto unas secciones orquestales más homogéneas en sus sonidos, más hechas, pero también -como sucede al caballo sin bocado-, más resabiadas, "demasiado sueltos", como afirmó un atinado oyente.El programa se organizó, cabe decir, en torno a dos circunstancias: estilística, la primera, tomando como base el nacionalismo musical español -Gerhard y Albéniz-, y la segunda, la cronológica-contrastiva, pues las obras de inicio y fin -Alegrías y Sinfonía nº 6- se separaban por el breve lapso de un año: 1942 y 1941, respectivamente.Roberto Gerhard (1896-1970), el músico que se nos perdió por el que debía haber sido el camino de la antihistoria, representa una de las obras cumbres del siglo XX hispano, por mucho que desde 1939 su ámbito fuera propiamente el anglosajón. Bien podría ser ese eslabón que nos falta de Falla a la Generación del 51, descontando el personalísimo Rodrigo. Sus Alegrías son una muestra de aquel cierto tipismo español iniciado a principios de siglo, con músicas de raigambre popular en tonadas y ritmos, con elegantes guiños y recordatorios. Ciertamente, a juicio de este oidor, fue ésta la mejor interpretada de las obras, donde cuerdas y viento-madera aún se entendieron, y donde el piano y el metal, leves protagonistas, respondieron acertadamente.La selección de Iberia de Isaac Albéniz (1860-1090) fue más accidentada. Del primer cuaderno se interpretaron El Puerto y Evocación, ambas magníficamente orquestadas por Enrique Fernández Arbós (1863-1939): El Puerto con toda la intensidad y vitalidad del original para piano, con su mar azulísimo y un impoluto sol de cal; Evocación, muy limpia y clara en manos de la cuerda y madera, desde donde fluye su leve nostalgia. La orquestación de Rondeña -segundo cuaderno-, Málaga y Eritaña -tercer cuaderno-, se debía a Carlos Suriñach (1915-1997), con lógicas diferencias con los planteamientos de Arbós -más próximo éste a los de Albéniz, compañero de memorable cuarteto-. Suriñach fuerza más la partitura, trata de buscar elementos más efectistas, como así muestran los desbordantes afanes sonoros de Eritaña, que producen la sensación de cierta sobreabundancia instrumental. Pero esto es una cuestión más personal, no así la rebelión de la orquesta a la ineficaz batuta del joven José Luis Novo, en Eritaña y especialmente en Rondeña, donde metal y cuerda compitieron entre sí con suma deslealtad.Tras la pausa, la Sinfonía número 6 en Si menorc, de Dmitri Shostacovich (1906-1975) una obra -como tantas del genio ruso- hecha para pensar y meditar. A ello parece inducir el anómalo primer Largo, intenso y grave, auténticamente mahleriano. El Allegro, vital y fluido, con síncopas anunciantes de la potencia en camino, abre nuevas vías que culminan en el Presto final, báquico y orgiástico, desencadenante de todas las fuerzas hasta entonces contenidas, entre las cuales no brilló la conjunción orquestal, revuelta y al borde del motín. Tal vez porque éste no se consumó hay que entender las felicitaciones del director a los respectivos jefes de cuerda. Ver para creer.Item missa est.

Este artículo fue publicado el 07/03/2002

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