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El Cacuy, música para una leyenda

imagen Mi obra sinfonía concertante para violín y orquesta de cuerdas El Cacuy está inspirada en la leyenda del Cacuy, un pájaro del norte argentino que tiene un canto nostálgico, algo lúgubre y que llena de tal manera el silencio del anochecer que se escucha a una gran distancia. Fue dedicada, además, a una hermana de mi padre, de quien recibí la tradición oral de esta leyenda. La dedicatoria tiene toda una intención específica de respeto por las tradiciones culturales: quiero dejar bien claro con esta obra la importancia de las tradiciones y la cultura transmitidas oralmente. Es lo que mantiene viva la cultura de un pueblo.La Sinfonía Concertante es un género que deriva directamente del Concerto Grosso barroco y que también está ligada al concierto clásico. Más que un rol puramente solista hay una gran interrelación entre el instrumento solista y la orquesta y hasta podríamos decir que la parte del solista es como que sale de la propia orquestación. La obra tiene dos movimientos claramente diferenciados:.-El primer movimiento es un Lento que hace las veces de introducción. Tanto en el comienzo de la obra, como en el final, lo que se escucha es el canto solitario del pájaro, en realidad, haciendo un arco entre el principio y el fin.Acá aparecen dos temas: uno es el canto del pájaro y el otro es un monólogo (una especie de relator), y el ambiente orquestal nos transporta a un lugar selvático..-Sin solución de continuidad comienza el segundo movimiento, un Allegro Rústico con forma sonata. Como es habitual a esta forma, primero hay una exposición, donde se presentan dos temas bien diferenciados y contrastantes, luego viene un desarrollo, donde se da una especie de lucha temática entre los dos temas ya expuestos, y finalmente una reexposición, que es cuando vuelven a oírse los dos temas de la exposición separadamente.El primer tema tiene en el violín solista la anotación 'rústico', que indica claramente cuál es el carácter de la música. Está tomado directamente del canto del pájaro en la introducción y está íntimamente relacionado con él, puesto que ambos corresponden a la parte femenina de la leyenda.Completamente opuesto y claramente nostálgico, aparece el segundo tema. El Tempo es más calmo y también el ambiente es más sutil y sumiso. En determinado momento el tema pasa para el violoncello solista y el violín solista trae un nuevo tema que es en realidad el contrapunto a la línea que está en el violoncello.Después de una especie de suspensión en el tiempo viene el desarrollo en donde los dos temas expuestos anteriormente comienzan a desfigurarse. Hay momentos de grotesco y todo acaba con una gran tensión entre los puntos extremos de ambos temas.La reexposición del primer tema es, en realidad, la Cadenza del violín solo. La Cadenza del instrumento solista es un elemento que viene del concierto clásico; en este caso particular los I, II, III y IV violines repiten constantemente, mientras dura la cadenza del solista, un dibujo melódico con la indicación: 'estático, como un diabólico murmullo'.Luego tenemos la reexposición del segundo tema pero completamente transformado: esta vez es enérgico, muy masculino y hasta agresivo, y culmina en una especie de gritos desesperados del solista y golpes secos de la orquesta..-Finalmente el ritmo vuelve a la calma, es la Koda o epílogo; vuelve el ambiente selvático y en medio del canto indígena muy sutilmente presentado por violas I y II, violoncellos I y II y contrabajos I, va tomando forma el canto del pájaro en el violín solista, primero en octavas y , finalmente, en su forma original como fue presentado en el primer movimiento.La leyenda del CacuyEs un ave de rapiña, nocturna, denominada Cacuy por los quichuas, Urutaú por los guaraníes, la Vieja y Mae da luna por los brasileños.Cuenta la historia que dos hermanos vivían en el monte. La hermana era mala y el hermano era bueno. Él le traía frutos silvestres y regalos, pero ella le correspondía con desaires y maldades. Un día él regresó de la selva cansado y hambriento, y pidió a su hermana que le alcanzara un poco de miel. La mala hermana trajo el fresco líquido, pero antes de dárselo lo derramó en su presencia. Lo mismo hizo al siguiente día con la comida. El hermano decidió castigar su maldad. La invitó una tarde a recoger miel de un árbol que estaba en la selva. Fueron allí y el hermano logró que ella trepara a lo más alto de la copa de un quebracho enorme (para algunos mistol, para otros algarrobo). Él, que subió por detrás, descendió desgajando el árbol de modo tal que su hermana no pudiera bajar. El hombre se alejó. Allí quedó la mujer, en lo alto, llena de miedo. Cuando llegó la noche, su miedo se convirtió en terror. A medida que pasaban las horas, comenzó a ver, horrorizada, que sus pies se transformaban en garras, sus manos en alas y su cuerpo todo se cubría de plumas. Desde entonces, un pájaro de vuelo aplomado, que sólo sale de noche, estraga el silencio con su grito desgarrador -¡"Cacuy-cuy-cuy" !- : ¡"Hermano", "Hermano" !.

Este artículo fue publicado el 14/03/2002

Más información


El Cacuy (1994), sinfonía concertante para violín y orquesta de cuerdas de Fernando Altube, ganó el premio en el III Concurso de composición Andrés Gaos y fue estrenada el 7 de marzo de 2002 en el Palacio de la Ópera de La Coruña por Vladimir Prjevalski y la Orquesta Sinfónica de Galicia, bajo la dirección de Josep Pons.

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