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Belisario: un esfuerzo vano

Buenos Aires, 16/07/2010. Teatro Avenida. Gaetano Donizetti: Belisario. Ópera en tres actos. Libreto de Salvatore Cammarano. Marcelo Perusso, dirección escénica, escenografía y vestuario. Rubén Conde, iluminación. Omar Carrión (Belisario), María Luz Martínez (Antonina), Vanina Guilledo (Irene), Christian Peregrino (Giustiniano), Santiago Bürgi (Alamiro), Gabriela Ceaglio (Eudora), Gustavo De Gennaro (Eutropio), Walter Schwarz (Eusebio), Julián Zambó (Ottario), Lucas Somoza (un centurión). Orquesta y Coro de Buenos Aires Lírica. Director del Coro: Juan Casasbellas. Dirección Musical: Javier Logioia Orbe. Espectáculo presentado y producido por la Asociación Buenos Aires Lírica.
imagen No es fácil para una entidad lírica estructurar una temporada de ópera. Se puede caer en la tentación de programar infinitamente los diez títulos más populares del repertorio o presentar sólo novedades o buscar un equilibrio entre los títulos ofrecidos o miles de soluciones posibles. Buenos Aires Lírica, institución que a todas luces se ubica un paso adelante de las otras asociaciones locales que ofrecen ópera fuera de los teatros y subsidios estatales, ha sido, en general, muy razonable en la elección de sus títulos.

Quizás la mayor fortaleza de Buenos Aires Lírica sea con las óperas anteriores al clasicismo que salen del repertorio habitual de Buenos Aires sin desmedro de las muy buenas producciones de las óperas más conocidas del siglo XIX y hasta del XX. Cuando la Asociación ha buscado no atarse a estas grandes vertientes perece encorsetada en repetir títulos del pasado reciente del Teatro Colón (La carrera del libertino, El Cónsul, Attila, etc.) y ésta parecería ser la razón de la vuelta a la escena de Belisario que el teatro de la calle Libertad exhumó en 1981.


Momento de la representación
Fotografía © 2010 by Liliana Morsia, gentileza de Buenos Aires Lírica.


Buscando a Belisario

Belisario, estrenada el 4 de febrero de 1837, gozó de una gran popularidad en los primeros veinte años de trayectoria para luego caer en el olvido. La obra fue exhumada recién en 1969 en La Fenice y son escasos los lugares en las que se ofreció luego de ese año como informan las excelentes notas del programa de mano que firma Claudio Ratier: Bergamo (Teatro Comunale Donizetti, 1970), Londres (Sadler's Wells Theatre, 1972), Buenos Aires (Teatro Colón, 1981), Graz (Ópera, 1997), Winston-Salem (North Carolina School of Arts-Fletcher Opera Institute, 2005) y Estambul (Ópera del Estado, 2005). Habiendo tantas obras que merecen una revancha frente al público la lectura de la lista anterior hace dudar de la necesidad del experimento.

En principio la idea de volverla a presentar en la Argentina no pareció ser muy feliz ya que entre los más de setenta títulos de Donizetti hay sólo unos veinte -de los cuales se repiten frecuentemente tres- que fueron ofrecidos en la Buenos Aires contemporánea y Belisario es uno de ellos. Si la intención era acercar un título poco frecuentado del compositor bergamasco lo mejor hubiera sido encontrar una ópera que fuera desconocida en la Argentina.

Ante la atenta escucha de la obra se puede discernir que Belisario tiene todos los clichés por los cuales los que abjuran de la ópera se burlan del género: musicalmente pobre y desigual, dramáticamente nula y con un texto lleno de expresiones esteriotipadas, sin demasiada relación entre texto, canto, melodía y acompañamiento orquestal y con todas las fórmulas que ya en 1836 estaban gastadas. Sólo en algunos momentos se disfruta de la extraordinaria melodía vocal doninzettiana y quizás el final del primer acto sea dramáticamente lo más logrado.

Lamentablemente para llegar a esta versión la Asociación debió hacer un gran esfuerzo de producción que a la vista de la obra y de la recepción del público resultó vano.

La obtención de una partitura orquestal fue imposible ya que no existía ninguna edición comercial moderna de la obra; la producción del Teatro Colón de 1981 se había hecho con material orquestal prestado por el teatro La Fenice de Venecia, y ese material se perdió junto con el teatro en el incendio que lo destruyó por completo en 1996. La moderna tecnología acudió en ayuda de Buenos Aires Lírica: en internet se encontró la reproducción completa de un manuscrito que, si bien apócrifo, proviene de la época de Donizetti. Con ese manuscrito, la reducción para piano a la vista, el auxilio de las grabaciones comerciales existentes y por supuesto con la ayuda de su computadora y de los más modernos softwares, el maestro Juan Casasbellas reconstruyó la partitura y las partes orquestales de Belisario. Un esfuerzo terrible para una obra que no lo justifica.

En el año del Bicentenario de la Argentina el esfuerzo de reconstruir una partitura podría haberse orientado hacia alguna obra de Arturo Berutti, Pascual de Rogatis o cualquier otro compositor nacional y hacer un aporte valedero y perdurable para la cultura nacional.


Momento de la representación
Fotografía © 2010 by Liliana Morsia, gentileza de Buenos Aires Lírica.


La versión

La producción escénica de Marcelo Perusso lució con gran belleza y la idea de buscar texturas que simulen los mosaicos bizantinos resultó excelente. Los trajes fueron de una factura inmejorable y la iluminación acompañó adecuadamente la propuesta. La marcación actoral fue razonable para lo endeble del texto dramático.

El maestro Javier Logioia Orbe condujo la orquesta con pulcritud logrando buena respuesta y adecuado balance sonoro.

Omar Carrión compuso un muy buen Belisario con sutilezas vocales y buena emisión. La soprano chilena María Luz Martínez resultó irregular como Antonina.

De buena factura el Giustiniano de Christian Peregrino y demasiado exigida Vanina Guilledo como Irene.

Correctos Santiago Bürgi (Alamiro) y Gustavo De Gennaro (Eutropio) así como el resto del elenco y el coro.

En suma: una adecuada versión de una obra rescatada con mucho esfuerzo, lamentablemente vano.


Este artículo fue publicado el 22/07/2010

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