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Enrico Caruso y el mito del tenor

Milán, 22/09/2002. Teatro Dal Verme. ‘Le voci nuove della lirica’ Concurso ‘Premio Caruso’ 2002. Premio con beca: Maria José Lo Monaco (Contralto, 21 anos, Italia), Saimir Pirgu (Tenor, 21 anos, Albania), Certificado de merito: Sanja Anastasilevic (Mezzosoprano, 26 anos, Serbia), Carmen Claure (Soprano, 26 anos, Espana), Alessandro Liberatore (Tenor, 24 anos, Italia), Elena Serra (Mezzosoprano, 23 anos, Italia), Francesco Verna (Bajo-baritono, 22 anos, Italia). I Pagliacci. Drama en dos actos, libreto y música: Ruggero Leoncavallo. 1892. Versión en forma de concierto. Nicola Mertinucci (Canio), Franco Giovine (Tonio), Irina Muratbecova (Nedda), Danilo Formaggia (Peppe), Paolo Secchi (Silvio). Orquesta ‘I Pomeriggi Musicali’. Director: Gian Paolo Sanzogno. Coro San Gregorio de Trecate: Maestro del coro: Mauro Trombetta. Aforo: Localidades, 1800. Ocupación: 80%
imagen La Asociación Museo Enrico Caruso de Milán, presidida por el infatigable Luciano Pituello, ha cumplido sus primeros 25 años y, coincidiendo con el concurso de canto para jóvenes talentos, que inicialmente se había dirigido exclusivamente a los tenores y que ahora –a falta también de materia prima- se ha extendido a todas las voces, ha querido festejar el evento con un homenaje a Caruso y a Leoncavallo en la sala del resurgido Teatro Dal Verme, donde precisamente el 21 de mayo de 1892, bajo la batuta de un joven director de orquesta de nombre Arturo Toscanini, se representó por primera vez la ópera más representativa del Verismo italiano y la que, sin duda alguna, se reveló como la obra maestra de Ruggero Leoncavallo: I Pagliacci.El Teatro Dal Verme, glorioso edificio y segundo tan solo alla Scala, fue destruido en 1943 por el terrible bombardeo de los aliados que azotó la capital lombarda. Reconstruido como cine –teatro, manteniendo la cáscara pero sin respeto de la original arquitectura a forma de herradura, ha sido recuperado tras más de veinte anos de restauraciones (una costumbre muy italiana) como auditorium, pues se ha sacrificado, muy estúpidamente, la fosa de la orquestra, pero conserva su viejo apodo de teatro sin serlo ya.Sin embargo es un edificio muy bonito, funcional si bien de acústica discutible (dicen que mala en las ultimas filas) y, sobre todo, se asoma en Largo Maria Callas, la calle que Milán ha querido dedicar a la celebre soprano. Pero Caruso fue, también, uno de sus máximos protagonistas, pues precisamente con dos funciones gratuitas de I Pagliacci en ocasión de una recaudación de fondos para la Cruz Roja durante la Primera Guerra Mundial, en 1915, cerró su carrera en Italia, trasladándose luego, definitivamente, en los Estados Unidos de América del Norte.El domingo día 22, a la tarde, con un concierto se presentaron los cantantes que se calificaron en la final del concurso Caruso: con una beca la contralto italiana de 21 anos Maria José Lo Monaco de 21 anos, cantando Rossini, y el tenor albanés Saimir Pirgu, ejecutando a Donizetti; con certificados de participación las mezzos Sania Anastasijevic de Belgrado y la italiana Elena Serra, el tenor y el bajo-barítono italianos Alessandro Liberatore y Francesco Verna, y, finalmente, la soprano madrileña de 26 anos Carmen Cluore, acompañados al piano por el Maestro Roberto Negri.La comisión, además de los mencionados señores Pituello y Negri, comprendía el tenor Luis Alva, las sopranos Maria Luisa Cioni y Marcella De Osma y el Maestro Giacomo Zani.Finalmente se ejecutó en forma de concierto la ópera de Leoncavallo, que volvió así por primera vez en el reconstruido teatro. Cantaron, con grande éxito de publico, el tenor Nicola Martinucci, en pleno estado de gracia vocal, que supo inflamar el respetable con una muy valiente ejecución del desgraciado payaso; el barítono Franco Giovine, muy vehemente y verista –acertadamente- cual Tonio y luego Taddeo en la comedia, con la soprano rusa Irina Marutbekova, lírica Nedda y luego Colombina de lindo color de voz, con el agradable tenor Danilo Formaggia, cual Peppe y Arlequín y, por fin, con el puntual Silvio del barítono Paolo Stecchi.La preparada orquesta ‘I Pomeriggi Musicali’ de Milán y el Coro San Gregorio di Trecate –que se ganó una ovación tras su actuación en abertura del segundo acto- dirigido por Mauro Trombetta, obedecieron a la batuta de Gian Paolo Sanzogno que dio una lectura sin sobresaltos en una óptica muy convencional.La fiesta terminó con aplausos interminables señal de que este repertorio sigue siendo muy querido por el publico, sobretodo cuando tiene tan pocas ocasiones de escucharlo en directo y en vivo. En Milán no se ejecutaba, en la Scala, desde 1993.

Este artículo fue publicado el 02/10/2002

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