The Ice House´s Tales

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Un agradable sopor

Alicante, 03/10/2003. Casino de Alicante. Laboratorio de Informática y Electrónica Musical (LIEM). Pilar Ossorio: ‘Será tu luz’, Belén Gutiérrez, actriz; Albert Llanas: ‘Sun reflections’, Josep Sancho, clarinete; Gabriel Fernández Álvez: ‘Concierto para acordeón y cinta’, Esteban Algora, acordeón; José Manrique: ‘Ad nilo’; Gabriel Brncic: Sonruidos’, Josep Sancho, clarinete y Esteban Algora, acordeón. Producción del Centro de difusión de la música contemporánea. XIX Festival Internacional de Música Contemporánea. Aforo: 170 localidades. Asistencia: 60%
imagen Al igual que en anteriores ediciones, el Festival de Alicante ha dedicado una sesión a la presentación de obras compuestas en el Laboratorio de Informática y Electrónica Musical del Centro de Difusión de la Música Contemporánea (LIEM-CDMC), con sede en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid. El LIEM-CDMC, según el programa de mano del Festival, "está a disposición de los compositores que soliciten sus servicios y precisen utilizar la tecnología actual en sus obras. También colabora con instituciones o personas para el desarrollo de aplicaciones informáticas para la composición."En esta oportunidad, los compositores invitados eran, en buena medida, debutantes en el uso de esta tecnología, lo cual no es el caso de Gabriel Brncic (1942), el creador cuya obra cerró el concierto, quien usa la tecnología como un instrumento más, casi su instrumento predilecto, desde 1960, cuando era alumno de Gustavo Becerra en la Universidad de Chile. Son(ru)idos es descrita por su autor como una "música sobre tre dimensioni. Una parte instrumental, guiada por la amistad con los intérpretes, y dos partes acusmáticas: una sintetizada, que sirve de guía a los instrumentos en el escenario, y una concreta, envolvente, que es la proyección instantánea de diminutos quantums de sonidos."Significativamente, las partes acusmáticas de Son(ru)idos fueron las más sencillas de todo el concierto. Al contrario que sus compañeros en el programa, Brncic no se deja seducir por "los cantos de sirena" de la tecnología, antes bien busca -y consigue- controlarla con la misma pericia de un honesto pianista que lleve cuatro décadas haciendo sus ejercicios diarios. Incluso no se deja tentar más allá del guiño erudito por las peculiares cualidades sonoras del acordeón, que nadie mejor que un creador acusmático sabe apreciar. En Son(ru)idos muestra Brncic, una vez más, su habilidad para el patchwork musical y, en la mejor tradición de estas colchas, la llamativa heterogeneidad del material sonoro no consigue despistar de la racionalización del discurso. Componiendo con estas fórmulas tan haydnianas es de lamentar que Brncic no posea un mayor sentido del humor que daría a su música un más agradable bouquet; tras la escucha de Son(ru)idos nos sentimos como si hubiésemos catado un vino de buena presencia, excelente aroma y grato sabor pero con un retronasal decepcionante.Seríamos injustos de no advertir al lector que, al igual que buena parte del público, escuchamos Son(ru)idos dominados por un agradable sopor, consecuencia de la combinación de la hora, la temperatura, la humedad, el hermoso salón y, por último más no lo último, el aburrimiento producido por las cuatro obras precedentes, que tenían en común la saturación tímbrica y la contención -cuando no la ausencia- retórica. La modorra se apoderó de la sala, se reflejó en los espejos y anegó el ser de los asistentes. Nos pareció reveladora la intención de Gabriel Fernández Álvez de convertir su Concierto para acordeón y cinta en un Concierto para acordeón y orquesta, sin duda alguna, y como ocurre habitualmente en la música de Fernández Álvez, en la orquesta lucirá el "discurso con juegos contrapuntísticos, armónicos donde los materiales pasan del instrumento a la cinta o viceversa", que en la presente versión se disuelve entre las excesivas capas de pintura sonora. Lo que pudimos apreciar del 'Tempo de tango' así parece anunciarlo, y Esteban Algora, además de buen ejecutante, es un intérprete a tener en cuenta.Sun Reflections es el primer trabajo de Albert Llanas "en el ámbito del procesador de sonido en tiempo real" y el propio autor escribe que "puede considerarse versión 1.0". Es lástima que no haya considerado la improcedencia de presentar una demo en un Festival Internacional. Utilizar para esto a un clarinetista de la talla de Josep Sancho ha sido un desperdicio.Según Jorge Manrique, en Ad nilo "se dan cita materiales e ideas diversas que ocupan al autor desde hace tiempo. El objetivo: obtener la antigüedad suficiente para armar un discurso sonoro y musical por encima de todos ellos, pero sin renunciar a dejarlos hablar, dialogar, o cantar a su modo en algún momento." Obviamente, el concierto del LIEM-CDMC no fue ese momento. Habrá que esperar a que Manrique componga una obra con esos materiales.Por tercera vez, Pilar Ossorio presenta una obra en la que una actriz recita un texto con fondo musical. En Será tu luz, según Ossorio, "Luz es la eterna novia: tiene la esperanza muerta y quiere olvidar. Sin embargo, la esperanza la persigue, la acosa ..." Fue muy útil disponer de este guión para poder entender el argumento de una obra en la que el texto, la música y la dramaturgia están al mismo nivel de banalidad, realzado por una actriz mediocre en la dicción y en el gesto.

Este artículo fue publicado el 21/10/2003

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