Navarra

Mundoclasico.com » Criticas » Navarra

Tose morena, tose con garbo ...

Pamplona, 28/01/2004. Baluarte. Recital de Isabel Rey con la orquesta de Cadaqués dirigida por Sir Neville Marriner. Rossini: Obertura de La italiana en Argel; Mozart: Giunse al fin il momemto de Las bodas de Fígaro; Ach! Ich fül`s de La flauta mágica. Rossini: Obertura del El señor Bruschino; Mozart: Non mi dir de Don Juan; Mozart: In uomini, in soldati de Così fan tutte. (propina) II.- Beethoven: Sinfonía nº 3 en Mi bemol mayor. Op, 55. Heroica. 95 % del aforo.
imagen En este recital estaba previsto que cantara Ainhoa Arteta pero por lo visto aún no está repuesta. Cantó Isabel Rey y lo hizo como quien tiene la soltura y las tablas suficientes para que esto fuera una diversión. No quiero decir que se lo tomara como tal porque puso entrega, gana y gusto pero que ante las óperas y los papeles que canta esto debe parecerle un juego de niños. De todas formas, la parte lírica se nos hizo corta.Pero antes de seguir quiero hacer unas consideraciones previas. El ser ignorante no es ningún desdoro puesto que todos lo somos en una o en otra materia ya que es imposible saber todos de todo (salvo que seas tertuliano de radio, esos son la excepción). Quiero decir que ignorante no es sinónimo de tonto. Lo que puede ser grave es tener ocasión de enseñar y no hacerlo, eso roza con el delito.Me explico: A este Balu-Arte está yendo gente que acude casi por primera vez a un recital o concierto y confiesa sin pudor (y no tienen por qué tenerlo) su ignorancia. Así nos encontramos con que todos los finales de los tres movimientos de la Heroica fueron aplaudidos por estos enfervorizados oyentes, fastidiando a los que nos gusta el silencio entre movimientos. La culpa no es suya sino del que sabe y no enseña. Y me estoy dirigiendo a los responsables del Auditorio que no les costaría mucho añadir en el escrito, que lee la buena voz que nos recuerda que debemos apagar los móviles, que tal obra tiene tantos movimientos y que no es costumbre aplaudir al acabar los mismos sino al final de la obra, cosa que el director suele indicar bajando los brazos.Además de eso podían añadir que no es obligatorio toser entre movimientos, que algunos parece que se esfuerzan y no paran hasta que lo consiguen. Si además explican que con un pañuelo se amortiguan las molestias que causan la toses nos hubiéramos evitado el recital de toses que hubo que soportar en los momentos más inoportunos. Este concierto fue un maravilloso concierto … de toses. Parecía que estábamos en un campo de fútbol, donde toser no molesta a nadie, en este caso los que con tanto garbo tosían tienen más delito. Por la falta de respeto a la música y a los oyentes.Me gustaría que algún responsable de algún teatro, auditorio o sala de conciertos tomara nota y lo llevara a la práctica porque, de no ser así, sería espacio y tiempo perdidos ya que los que leen esto, se lo saben.Vamos a lo que íbamos. Nos encontramos con una “orquestica” (35 componentes) cuya juventud ilusiona (la edad media no pasaría de los 30 años) dirigida por un joven de 80 abriles el próximo abril de este año de gracia. Fue un espectáculo, y grande, ver aparecer a Sir Neville Marriner llevando con mucha dignidad sus próximos 80 años a pesar de que sus andares ya no son aquellos. Verlo dirigir es otro espectáculo: está hasta en los más mínimos detalles, sus entradas son claras y es capaz de dirigir durmiendo. Si hubo algún fallo bien se puede perdonar ante su grandeza. Su paciencia ante los aplausos intermovimentales nos dice que las tablas no son bagaje inútil.Indudablemente que tanto la Heroica como el resto de Oberturas y arias cantadas hubieran sonado mejor con una orquesta con el doble de componentes, pero el caso es que llenó, si no tanto si casi tanto, como si lo hubieran sido. Todos estuvieron a buena altura y, particularmente, me quedé con Julia Gállego, la de la travesera negra. Se le nota algo especial.Isabel Rey que es una de las tantas alumnas de Ana Luisa Chova que andan triunfado por el mundo, me confesaba después que algo no le había caído bien en la comida anterior al concierto pero su profesionalidad hizo que no se notara. El aria Giunse al fin il momento, que canta ‘Susana’ en el jardín después de pasarse casi dos horas danzando de un lado para otro sin parar tiene más mérito dentro de la ópera. Aquí tuvo una frescura propia de la entrada del concierto y sus pianos fueron dignos de recordar.‘Pamina' es un personaje soso como él solo, según mi opinión, pero aquí, en versión concierto y como segunda del programa, Ach, Ich fühl´s, fue un “adagio” mozartiano que estuvo muy bien cantado con un centro claro y muy conseguido, con una aparente facilidad propia de un trabajo serio y bien hecho y unos agudos bien colocados.‘Doña Ana’ no es precisamente el personaje de la alegría porque ‘Don Juan’ no le da motivos y ‘Don Octavio’ no es el galán más apropiado para ponerse a cascabelear. El Non mi dir tuvo la transparencia que tenia que tener y la difícil facilidad de coger una nota y estrujarla hasta sacarle todo el partido posible yendo del piano hasta el agudo. Estos son méritos de Mozart que supo escribirlo así y de Isabel que lo supo interpretar como está escrito.‘Despina’, a lo largo de todo el Così fan tutte, es otro tipo más alegre que en el momento del aria In uomini, in sodati sperare fedeltá? les está diciendo a sus amas que están apañadas. Estuvo muy bien cantada técnicamente pero se debió contagiar de la sosez de ‘Pamina’ y de ‘Doña Ana’. Puedo decir que Isabel Rey da la talla interpretativa en cualquier ópera pero, si algún pero hay que poner, es la uniformidad con que cantó el repertorio escogido a pesar de las variantes descritas. Se ve que con desarreglos estomacales, la cosa no está para muchas alegrías.

Este artículo fue publicado el 05/02/2004

Compartir


Bookmark and Share