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Excursiones a la música popular

Madrid, 17/04/2007. Auditorio Nacional. Sala de Cámara. Katia y Marielle Labèque, pianos. Mayte Martín, voz. M. Ravel, Rapsodia española (versión para dos pianos). M. de Falla, Siete canciones populares: Nana. J. Rodrigo, Pastorcillo Santo, y Adela. E. Granados, La maja dolorosa. Lluis Vidal, Escenas populares. Diversas canciones arregladas por Mayte Martín, Joan Albert Amargós y Lluis Vidal. Juventudes Musicales de Madrid. Ciclo de Jazz/Tango. Aforo: 70%
imagen Además de su ciclo de catorce conciertos y el de 'Solistas Extraordinarios', Juventudes Musicales de Madrid organiza este año otro ciclo, bajo el lema ‘Jazz/Tango’, con cuatro programas que se oirán en abril/mayo. Este primer programa no se encuadra estrictamente dentro de esa categoría -no hubo jazz y apenas un tango de Gardel- pero tampoco se trató solamente de esa música que solemos llamar clásica, si exceptuamos la primera obra con la que se presentaron, en todo su esplendor, las genuinamente talentosas hermanas pianistas francesas, y las primeras canciones a cargo de Mayte Martín. El resto pertenece más bien a la categoría de música popular, pero en versiones muy cuidadas, hasta diría sofisticadas, y por tanto en absoluto despreciables para el melómano culto.

En efecto, las hermanas Labèque iniciaron el concierto, brindándonos una espléndida versión de la célebre Rapsodia española, de Maurice Ravel, en una versión para dos pianos. Esta obra, de 1907, es muy conocida en su versión orquestal. Se sabe que el tercer movimiento, ‘Habanera’, fue escrito originalmente para dos pianos e incorporado luego a la Rapsodia para orquesta por el autor. A juzgar por lo bien hecho de los otros tres movimientos es bien posible que estas versiones para dos pianos también sea de Ravel, pero no me consta. De todos modos, esto sonó de maravilla. ¡Qué música más arrebatadora, y qué bien tocada! Solamente para escuchar esto ya valió la pena haber asistido a este concierto cuyo programa, confieso, no es estrictamente de mi especialidad. El último tiempo, ‘Feria’, tuvo tal fuerza que al terminar arrancó los primeros gritos de aprobación de la velada.

Luego hizo su entrada Mayte Martín, que se valió de un micrófono portátil, y cuya silla alta le permitió también tener a su alcance una caja para hacer percusión, cuando esto era indicado. La megafonía no me permitió entender sus tres breves intervenciones dirigiéndose al público (parece que un sector sí la entendió, a juzgar por las reacciones). Cosas de los altoparlantes. La primera canción que entonó fue la famosa ‘Nana’ de las Siete canciones populares de Manuel de Falla, acompañada por Marielle. Luego siguió Pastorcillo Santo y Adela de Joaquín Rodrigo. En esta última fue acompañada por Katia, que también participó en La maja dolorosa de Enrique Granados. En estas cuatro canciones nos apercibimos del tipo y calidad de voz de Mayte Martín, una cantante barcelonesa que está haciendo una carrera fulgurante. Es una voz característica del flamenco, que a ella le gustó cultivar desde siempre, y que cuaja muy bien para estas cuatro canciones típicamente españolas, porque sabe expresar de manera muy natural los diferentes estados de ánimo de las mismas.

La primera parte del concierto terminó con Escenas populares del compositor catalán Lluis Vidal, una suite escrita para dos pianos y voz sobre canciones tradicionales españolas. Los títulos de los tres movimientos, ‘Nana de Sevilla’, ‘Café de Chinitas’ y ‘Zorongo’, lo dicen todo. Obra muy lograda, probablemente escrita con este conjunto de músicos en mente, tuvo una esplendorosa versión, y arrancó largos y nutridos aplausos del público.

La segunda parte del concierto estaba dedicada a la canción popular, que podría clasificarse bajo las siglas “Flamenco hecho en Cataluña”. Porque, con una sola excepción, todas las canciones eran ya sea de Mayte Martín, o de Joan Albert Amargós, de quien fueron también los arreglos para dos pianos. De los nueve títulos, uno -Canción de amor- de Paco de Lucía/Joan Albert Amargós era para los dos pianos, sin voz, y sonó de forma muy convincente. Otro número que se apartaba algo del resto fue Sus ojos se cerraron de Carlos Gardel/Alfredo Le Pera, al tratarse evidentemente de una canción inspirada en el tango. También me gustó mucho Vidalita de Juan Valderrama/Mayte Martín, en arreglo de Lluis Vidal. Y para terminar brillantemente, se interpretó Capricho por bulerías de Joan Albert Amargós, con breves intervenciones típicas de la cantante: mucha marcha y brillante virtuosismo de las pianistas.

Esta versión levantó los ánimos del público aún más: bravos, olés, y aclamaciones premiaron la labor de los intérpretes que finalmente nos ofrecieron una propina, tocada esta vez por las dos pianistas en un solo piano a cuatro manos, con la cantante detrás de ellas, micrófono en mano.

Estas excursiones a la música popular por artistas internacionalmente consagrados se hace cada vez más frecuente, y están por supuesto muy bien venidas. Este ciclo promete otras nuevas sorpresas agradables, como ésta. Será todo un reto igualar el alto nivel artístico alcanzado en esta primera entrega.


Este artículo fue publicado el 23/04/2007

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