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Lo auténtico y lo espurio

San José de Costa Rica, 28/10/2006. Auditorio Nacional. IV Concurso Internacional de Piano María Clara Cullel 2006. Concierto de gala. Premiados: Marcos Madrigal Soto (Cuba); Alfredo Ovalles Páez (Venezuela); Mario El Fakih Hernández (Cuba); Juan Sebastián Ávila Martínez (Colombia)
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Con el acto de premiación y el concierto de gala de los ganadores finalizó el IV Concurso Internacional de Piano María Clara Cullell, el sábado, en el Auditorio Nacional, ante una asistencia que abarrotó la sala.

Instituido en el 2000, como homenaje bienal para honrar la memoria de la pianista y profesora que, durante tres décadas, se dedicó a la enseñanza del instrumento en la Escuela de Artes Musicales de la Universidad de Costa Rica, el certamen inicialmente se circunscribió al istmo centroamericano. En siguientes ediciones, el ámbito geográfico se amplió y ahora incluye, además, el Caribe, México, Colombia y Venezuela.

Desde el inicio, los organizadores dieron énfasis especial a la selección del jurado: sus miembros deben ser profesionales reconocidos de amplia trayectoria internacional y, para conferir mayor credibilidad a las premiaciones, se escogen de países fuera del área de competencia. Asimismo, el certamen busca establecerse como punto de encuentro para concursantes, profesores y estudiantes de música, y público en general y, por lo tanto, la competencia se complementa mediante talleres, clases magistrales, conferencias, y convivios.

El concurso cuenta con dos categorías, determinadas por la edad: intermedia, de los 12 a los 18 años, y avanzada, de los 16 hasta los 25 años. En esta cuarta edición concursaron 26 jóvenes pianistas, provenientes de México, Honduras, Nicaragua, Panamá, Cuba, Colombia, Venezuela y Costa Rica.

Marcos Madrigal. Fotografía © 2006 by Adrián Arias

En la categoría avanzada, el primer premio recayó en el cubano Marcos Madrigal (n. 1984); en la intermedia, en Mario El Fakih (n. 1989), también cubano. Por igual, ambos obtuvieron el premio a la mejor interpretación de la obra costarricense obligatoria en su categoría. En el mismo orden, los segundos premios se adjudicaron al venezolano Alfredo Ovalles (n. 1986) y al colombiano Juan Sebastián Ávila (n. 1988). Para esta reseña me ocuparé solo de los primeros premios que, a juzgar por las interpretaciones que los jóvenes ganadores ofrecieron, se concedieron merecidamente.

Mario El Fakih modeló una versión alerta, corrida y grácil de La danza de los gnomos, pieza de carácter del compositor costarricense Julio Fonseca (1885-1950), escrita en el lenguaje armónico posromántico corriente en el país durante la primera mitad del siglo XX, que luego contrastó marcadamente con la ejecución punzante, si bien no menos ágil y fluida, que el pianista plasmó de 'Sugestiones diabólicas', última de las modernistas y disonantes Cuatro piezas opus 4, del ruso Serguei Procofiev (1891-1953).

El compositor costarricense Eddie Mora (n. 1963) retomó en parte ese lenguaje en su percutido y abrupto Retrato para piano, que recibió una interpretación inexorable y exacta de parte de Marcos Madrigal. A continuación, Madrigal forjó lecturas lúcidas en fraseo, sutiles en ritmo y acariciantes en sonido de Tres danzas argentinas, de Alberto Ginastera (1916-1963), y respondió a los aplausos prolongados, fuera de programa, con Pan con timba, del cubano Aldo López-Gavilán.

Es de notar que los cuatro ganadores obtuvieron timbres pulimentados del Yamaha media cola puesto a disposición y evitaron forzar el sonido, contrario a la práctica de una espuria escuela pianística activa en el país, cuyo rasgo distintivo es maleducar a los alumnos a aporrear el piano de manera inclemente.



Este artículo fue publicado el 13/11/2006

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Esta crítica y fotografía interior se publican por cortesía del diario 'La Nación' de Costa Rica

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