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Alexis Cárdenas, notable violinista

Salta, 20/10/2005. Casa de la Cultura. Alexis Cárdenas, violín. Orquesta Sinfónica de Salta. Felipe Izcaray, director de orquesta. George Bizet, Sinfonía nº 1 en Do mayor. Johannes Brahms, Concierto para violín y orquesta en Re mayor op.77
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Se conoció en Salta una página poco transitada: la Sinfonía nº 1 de Bizet, de poco mas de media hora de duración, armada sobre la base de los tradicionales cuatro movimientos de las sinfonias de la época. Es un trabajo del Bizet jóven, apenas diecisete años, por tanto su lenguaje es juvenil sin perder su carácter delicioso. La partitura estuvo sin ser conocida casi ochenta años hasta que la estrenó Felix Weingartner en 1935. La instrumentación no supera los límites normales de la época.

Por supuesto, en el joven compositor francés juegan algunas influencias como por ejemplo de Haydn y Rossini, aunque su mentor principal fuera su compatriota Charles Gounod. Otro detalle es la existencia de cuatro o cinco temas que luego fueron usados por Bizet en su proudcion operística como Don Procopio, Los pescadores de perlas y su obra maestra Carmen.

La traducción del maestro Felipe Izcaray tuvo frescura, chispa y un sutil manejo de los planos sonoros hechos a los que nos tiene acostumbrados con su capacidad.

La segunda parte nos permitió conocer un notable solista. Alexis Cárdenas es un joven violinista venezolano de apenas 29 años de edad, que está radicado desde hace cerca de una década en París. Cargado de premios, honores y una trayectoria envidiable dada su juventud, no solo no defraudó en lo absoluto sino todo lo contrario, deslumbró con su técnica irreprochable, su talento musical, su seguridad apabullante, la soltura de su expresión. Su romanticismo no es estudiado sino que surge de su alma, su dominio de las doble cuerdas, de la articulación empleada, su bravura, en resúmen, su sensacional dominio instrumental, hacen de Alexis Cardenas, un violinista realmente de elevado rango.

El concierto abre lento y majestuoso con un primer tema construido sobre una tríada del acorde de tónica. Luego, sobre timbales y trompa entra el violín y a partir de allí el arte musical invade la sala. Cárdenas usó la bellisima cadenza que escribió el destinatario del concierto, el gran violinista Joseph Joachim, amigo de Brahms, que por otra parte aportó no pocas indicaciones al autor en procura de un gran concierto para el violín. Luego el 'Adagio', un momento de respiro, de descanso de las tensiones del extenso primer movimiento que sin embargo ofrece una variedad rítimica y temática. Finalmente el último movimiento, con ritmos cambiantes pero exigentes para terminar en un 'Vivace' que con sus repetitivos tresillos aparece como si fuera una marcha.

El virtuoso Cárdenas y el seguro Izcaray mostraron sin disimulos un grado de coincidencia estética y comprensión mutua que sirvieron para una producción de vuelo casi superadora de las tres anteriores veces en que la orquesta abordó este hermoso concierto, literatura casi obligada para un violinista que se precie, junto al de Beethoven y al de Chaicovsqui.

El público reclamó la aparición de Alexis Cárdenas que entregó generosamente, primero, el tercer movimiento de la Sonata nº 3 de Juan Sebastian Bach. En este bis, Cárdenas rozó la perfección. Y finalmente dos joropos venezolanos, Un Pajarillo y Un San Rafael, en el primero de los cuales se dió el lujo de aprovechar la tonalidad para insertar una breve improvisación del Libertango de Astor Piazzolla.

Gran acierto entonces del maestro Felipe Izcaray de traer a este notable comprovinciano suyo que vino a enriquecer el repertorio de nuestra orquesta, a cerrar la temporada del Mozarteum de Jujuy y a brindar su arte en la ciudad cuyana de San Juan, siempre acompañado de la sinfónica local.



Este artículo fue publicado el 27/10/2005

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