Mundoclasico.com » Criticas »

Dicotomías sonoras

Santiago de Compostela, 12/04/2011. Centro Galego de Arte Contemporánea. Anne Schlossmacher, viola. Quarteto de Cordas de Matosinhos. S@X21. Xacobe Gaspar: Metamorfoses da luz. Thierry De Mey: Musique de Tables. Helmut Oehring: Love In. Georges Aperghis: Crosswind. Ocupación: 10%
imagen Cuando hace una década comenzaba a dar sus primeros pasos ese gigante vieiriforme que es la Cidade da Cultura de Galicia, muchos fuimos los que pensamos que tal proyecto de tintes megalómanos y escasa conexión con la sociedad gallega resultaba una seria amenaza para la dotación presupuestaria de toda una serie de instituciones dependientes, de un modo u otro, del erario público. Eran, en todo caso, tiempos de mayor bonanza económica (para algunos), previos a esta crisis generalizada (para casi todos), y pocos podían intuir el oscuro panorama que se cernía sobre unas administraciones que en apenas dos lustros claudicarían a los dictámenes del mercado financiero y la banca más antisocial. A estos aspectos se suma la llegada a la Xunta de Galicia de un gobierno de signo neoliberal, que unido a la inauguración parcial de la Cidade da Cultura ha generado una reordenación del gasto cultural gallego, desviado en ingentes cantidades a festivales y actividades de carácter populista, mientras que a las orquestas, museos y centros culturales que venían sosteniendo la vida artística en Galicia se les ha efectuado un drástico ajuste presupuestario sin parangón en los últimos años. Una de estas víctimas ha sido el Centro Galego de Arte Contemporánea, que ha experimentado un recorte de en torno al 50%; algo que ya se está dejando sentir en sus programaciones. En el terreno de la música, el portugués Miguel von Hafe, hombre ecuánime y sereno gestor del cGac compostelano, ha optado por aplicar una sencilla regla de tres, y lo que el año pasado era un doble ciclo de seis conciertos cada uno, ha quedado reducido a dos ciclos de tres conciertos: uno a cargo del Taller Atlántico Contemporáneo y otro que continúa el ciclo ‘Música e arte. Correspondencias sonoras’, que tan gratas veladas nos había deparado el pasado curso.


Unos cuantos kilómetros más al sur, hace apenas unos meses se proyectaba en Vigo un festival de música contemporánea, ‘Vertixe Sonora’, que prometía ser la verdadera referencia en Galicia en cuanto a música actual. Pocas semanas antes de su celebración, y con numerosos compromisos ya apalabrados, el gobierno bipartito de la ciudad olívica decide retirar el presupuesto inicialmente asignado a dicho festival, privándonos de unos conciertos de suma trascendencia en el erial gallego de las músicas de vanguardia. Cambian los colores políticos, pero los damnificados siguen siendo los mismos: aquellas propuestas culturales más alejadas del populismo reclutavotos, las formas de arte comprometido que exigen al espectador un mayor esfuerzo y la comprensión de la música como forma de conocimiento compleja y exigente. Vivimos tiempos en los que el pensamiento artístico no resulta un atractivo social ni político. Malos tiempos, pues.


‘Reubicando’ parte de las composiciones e intérpretes que deberían haber tomado parte en el festival vigués, Pablo Coello ha optimizado al máximo las tres citas que este año organiza desde la dirección del menguado ciclo ‘Música e arte. Correspondencias sonoras’. El primero de estos conciertos, titulado Dicotomías, tuvo lugar el pasado martes 12 de abril, y ponía en relación la exposición monográfica de la artista multimedia ítalo-brasileña Anna Maria Maiolino (Scalea, 1942) con la música de Xacobe Gaspar, Thierry De Mey, Helmut Oehring y Georges Aperghis. La muestra de Maiolino, que estará abierta hasta el 1 de mayo, permite, según Pablo Coello, diversas perspectivas definitorias para elaborar un programa musical con el que dialogar. Coello se centra en la importancia de las dicotomías en series como Desenhos / Objetos, “que se manifiesta en la elección de un orgánico instrumental con una clara dualidad: el mundo del soplo a través del cuarteto de saxofones y la naturaleza acústica de las cuerdas”. A partir de estos presupuestos de partida, las obras cobrarán, a lo largo de su desarrollo, vida propia, no necesariamente en una misma dirección, tal como señala Coello, que habla en el caso de Maiolino de dicotomías “abocadas a reconectarse en un proceso de transformación”, mientras que en el caso de obras musicales como la de Xacobe Gaspar los objetos sonoros mudan su sustancia hasta sintetizar un material diverso.


Precisamente, fue la música del gallego Xacobe Gaspar (Pontevedra, 1975) la que abrió el programa, con el estreno absoluto de su obra para saxofón alto y cuarteto de cuerda Metamorfoses da luz (2010), encargo de S@X21. No es la primera presencia de Gaspar en el auditorio del cGac, donde el año pasado el TAC realizó el estreno gallego de la soberbia Ámbar, pieza para ensemble ganadora del premio de jóvenes compositores de la SGAE y el CDMC. Si Ámbar es una composición sobre la que gravita de forma notable la impronta de uno de los maestros de Xacobe Gaspar, José María Sánchez-Verdú, Metamorfoses da luz adquiere un carácter más personal y abstracto. El propio compositor nos dice sobre su obra que ésta «emplea la metamorfosis como proceso asociado a diferentes niveles formales, hecho que se observa tanto en la naturaleza de los materiales como en el modo en que estos se yuxtaponen. Así, la evolución del discurso musical se fundamenta en objetos sonoros que se metamorfosean para generar otros de diferente naturaleza. Categorías contrapuestas como saturación-no saturación, sonido continuo-granulado, estabilidad-inestabilidad, caracterizan las fases opuestas de los procesos de cambio, que en todos los casos desembocan en estados de elevada saturación tímbrica. De este modo, se establecen diferentes relaciones entre los diferentes instrumentos que forman el conjunto; en ocasiones el cuarteto de cuerda funciona como un instrumento transformador del material del saxofón, en el caso extremo se produce un contrapunto de líneas que se metamorfosean a sí mismas. En todo caso, el timbre, de un modo más preciso, y sus diferentes gradaciones de luminosidad se convierten en el eje del discurso».


Metamorfoses da luz presenta un carácter más ‘tradicional’ en su arquitectura y técnicas instrumentales que Ámbar. En todo caso, hablamos de una exploración del material que apuesta por una tímbrica audaz y realmente lograda, especialmente en la escritura para cuerda, con diversos recursos que extraen sonidos con un sentido muy moderno a través de pizzicati entre el cordal y el puente, glissandi con pizzicati, diversos glissandi con el puño, llaveteos y proyecciones variadas en el saxofón, y numerosas técnicas en el entorno de la ‘música concreta instrumental’; todo ello aliado con una musicalidad de enorme firmeza y un trabajo métrico encomiable, capaz de dotar de una individualidad a los instrumentistas asombrosa, sin quebrar la sensación de unidad, de discurso coherente para quinteto, en sus diversos procesos de interacción, que son continuos y de una riqueza en la síntesis sonora asombrosa. A lo largo de sus diez minutos, sobrevuelan ciertos ecos del mejor Sciarrino sobre la escritura para saxofón y cuarteto, especialmente en los pasajes más transparentes, agudos y etéreos, nutriendo estilísticamente una obra, Metamorfoses da luz, fuertemente conectada con la música actual europea más sobresaliente, y que no dudaría en situar entre las mejores piezas de cámara escritas por un creador gallego en las últimas décadas. Una auténtica revelación de un compositor llamado a ocupar un puesto muy destacado en nuestra música.


La segunda obra escuchada fue Musique de Tables (1987), del compositor y cineasta belga Thierry De Mey (Bruselas, 1956). Para Pablo Coello, “Musique de Tables tiene una componente visual muy clara, al mismo nivel que la componente musical: movimientos de manos en el espacio (aquí la conexión con las obras de Maiolino Ad Hoc o & - (More and Less), incluso Por um Fio es muy evidente) crean una coreografía visual en correspondencia con diferentes sonidos producidos por los golpes o rozaduras de las manos sobre una tabla de madera, con una concepción minimalista y repetitiva”. No sólo ecos del minimalismo convocaron hoy los miembros de S@X21 en su apabullante, rítmica y coordinadísima interpretación de esta Musique de Tables, sino reminiscencias del último Ligeti, de cierto Cage, así como de un mundo a ambos muy afín, como el de lo ancestral, el de los ritmos primigenios; unos procedimientos en el terreno de lo atávico que no eximen a esta obra de arquitecturas que adquirieron todo su desarrollo en la música culta, como la propia fuga, ampliamente explorada aquí por Thierry De Mey. Resulta asombrosa la variedad de timbres extraídos a través del golpeo, el roce, el rascado, el palmeo, etc., a tres tablas y seis manos trabajando en combinación de posibilidades para crear un orgánico que va de pasajes de delicada sincronización ‘monódica’ a arborescencias de rica polifonía. Siempre fresca, siempre impactante y sorprendente, esta Musique de Tables, especialmente si es interpretada de forma tan magistral.


S@X21 interpreta Musique de Tables

Regresa S@X21 a la música del alemán Helmut Oehring (Berlín, 1961), del cual ya habían realizado el estreno mundial de Papelera, en el festival Via Stellae 2009. Justifica Coello la presencia de Oehring en estas Dicotomías por su análisis sobre el concepto del lenguaje, aspecto crucial en el pensamiento de Anna Maria Maiolino, como también lo es en un compositor que a menudo ha explorado las dificultades del habla; territorio, el de la dicción fonética, en el que se adentra el cuarteto de saxofones en ‘Locked’, primer movimiento de Love In (2006). Love In utiliza en sus primeras secciones los cuartetos de cuerda y saxofones de forma separada, en una suerte de diálogo alterno que sólo culminará en el segundo movimiento, ‘Passion’. Destaca una escritura muy virtuosa para cuerda, repleta de efectos y técnicas complejas, de gran heterogeneidad y proliferación de motivos. Por su parte, el cuarteto de saxofones desarrolla un sonido más empastado y unísono, que tanto se basa en soplidos desgarrados sin tono, de carácter gutural -en línea con esa exploración de un lenguaje dificultado que antes veíamos-, como en arborescencias polifónicas que juegan con la dicotomía unidad-discrepancia. Sólo en un tercer bloque, dos saxofones apoyan como una suerte de telón de fondo el discurso del cuarteto de cuerda, que despliega un ambiente delicado, con un carácter moderno que no exime las reminiscencias de la tradición centroeuropea para cuarteto de cuerda, aquí actualizada con un discurso de gran belleza y un refinamiento técnico muy destacable. También en cuanto a escritura armónica demuestra Oehring su talento en densos compases para cuarteto de saxofón de carácter oscuro, base histórica y trasfondo nebuloso desde el que, como un recuerdo del pasado, se materializa a través del cuarteto de cuerda en pizzicato la cita que capitaliza el tramo final de Love In, extraída de The Fairy Queen (1692), de Henry Purcell. El tema del acto tercero If love’s a sweet passion adquiere su carácter dual y dicotómico gracias a la escritura conjunta para saxofones y cuerdas, los primeros en una suerte de siniestro legatissimo que, poco a poco, irá adquiriendo perfiles y relieves, yendo y viniendo de la escena acústica como si de un amenazador y extemporáneo bajo continuo se tratara; los segundos alternando el pizzicato y el arco, portando ecos de un concerto grosso actualizado que va deconstruyendo el tema purcelliano hacia un ambiente que fluctúa entre la afirmación amorosa y los negros recuerdos (al tiempo presagios) del dolor, especialmente presentes en los últimos compases para saxofón, que parecen imponerse al tema en pizzicato y devolver esta música a las sombras en sus compases finales, ahogados por una oscuridad en morendo.


Por último, de Georges Aperghis (Atenas, 1945) escuchamos su obra para viola y cuarteto de saxofones Crosswind (1997). Señala Pablo Coello que, de nuevo, el vínculo entre Maiolino y Aperghis es su común reflexión sobre el lenguaje. Para el saxofonista gallego, «la instalación sonora É tiene su conexión con Crosswind, donde los instrumentos se utilizan como si estuviesen hablando (la indicación parlando aparece en la partitura como un indicativo del sentido en el modo de tocar el instrumento), y muy claramente en la sección final de la obra, donde el lenguaje, el habla, toma el protagonismo de un modo muy original». Sin ser Aperghis un compositor que me entusiasme demasiado, sí considero Crosswind una obra realmente lograda, de muy variados recursos y poder sonoro, marcado por la búsqueda de la expresividad y un timbre en el que destacan los recursos desplegados en los saxofones, con o sin boquillas, además de la apuesta final por esos recitados fonéticos que portan ecos de los universos descubiertos por el genial Ligeti en las excelsas Aventures y Nouvelles Aventures (1962-65). Abrumadora conclusión, por lo tanto, para un concierto marcado por la alta calidad de las composiciones seleccionadas, así como por su inteligente diálogo con la exposición de Anna Maria Maiolino, lo cual constituye el sentido fundamental de este ciclo de correspondencias artístico-sonoras.


S@X21 interpreta Oehring

Por lo que se refiere a las interpretaciones, destacar el altísimo nivel de todas ellas, realmente sobresaliente, de una excelencia técnica y musical poco frecuente en Galicia en cuanto a música contemporánea. Toda una sorpresa ha sido descubrir al Quarteto de Cordas de Matosinhos, un conjunto de un refinamiento apabullante, capaz de dominar las numerosas dificultades que hoy los retaban desde las partituras, al tiempo que extraer una musicalidad llena de sentido y belleza con un sesgo y lenguaje plenamente actuales. S@X21 vuelve a dar muestras de estar a la cabeza de nuestros grupos de música contemporánea, y su trabajo con los saxofones, ya sea de forma solista o en sus diversas combinaciones, es encomiable, una auténtica lección de estilo. Muy de agradecer es, igualmente, la presencia de Anne Schlossmacher, viola de la apolillada y carcárea Real Filarmonía de Galicia, en músicas tan alejadas a la rutinaria programación de su orquesta. Cierto es que el carácter de su interpretación es un tanto más delicado y convencional que el moderno lenguaje de los S@X21, pero la fiabilidad técnica de la alemana asegura el desarrollo de Crosswind, aunque el balance global no resulte tan homogéneo como en las piezas abordadas con el soberbio cuarteto portugués. También en la pieza de Aperghis se podría pedir un grado más de convicción en los pasajes recitados del final de la obra, de un expresionismo ‘ligetiano’ más exacerbado, pero ello no son sino matices en el conjunto de una velada marcada, a todos los niveles, por unas interpretaciones muy convincentes, como el escaso público supo reconocer.


Emplazados quedamos, así pues, para las próximas citas musicales con el cGac, tanto a cargo del Taller Atlántico Contemporáneo -que promete este año apuestas dignas de ser conocidas-, como en los restantes conciertos del ciclo ‘Correspondencias sonoras’, que tendrán lugar el 28 de junio, con el título Sound TV / TV sos (propaganda), y 29 de noviembre, Jeff Wall: retrato sonoro. Cierto es que resulta complejo el seguimiento de ciclos con semejante dispersión en el calendario, algo que, como se ha visto hoy, dificulta en grado extremo el afianzamiento de un incipiente público que se llegara a consolidar el año pasado, cuando los doce eventos programados permitían una mayor regularidad. Aun conociendo los motivos del recorte aplicado por Miguel von Hafe en la programación musical del cGac, quizás debería ser consciente de que, como director del centro, vuelve a tener en sus manos los ciclos más sólidos y relevantes de la música contemporánea en Galicia. Viniendo como viene de Portugal, es posible que esto le parezca a von Hafe una minucia en comparación con una ciudad, Porto, muchas décadas por delante de Galicia en cuanto a música actual, pero créanme que ahora mismo es prácticamente el único asidero para el melómano con inquietudes más allá de las rutinas más acomodaticias (que son casi todas en lo musical) en Galicia.


Este artículo fue publicado el 22/04/2011

Compartir


Bookmark and Share

Comentarios:


Teresa 01/08/2011 22:25:00
Me alegra mucho leer una referencia al trabajo [y a la extraordinaria calidad] del Cuarteto de Cuerdas Matosinhos. Hace mucho tiempo que no lo escucho, pero está formado por músicos mágníficos, así que no me extraña el elogio.

Pedro 24/04/2011 20:36:26
Lo que puede verse es que el camino de este tipo de música está más que muerto. No hay más que fijarse en la cantidad de público asistente. En síntesis, abulta más el artículo que la gente que asistió al concierto.

De hecho, la línea actual ya no es la herencia de la Segunda Escuela de Viena.

No sé si debe dar pena o pensar que es tiempo de renovarse.



Envía un mensaje
Nombre:
Comentario:
Control:
Arrastra el nombre de MOZART hasta el contenedor naranja
  • Mozart
  • Brahms
  • Beethoven
  • Wagner