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De Glenn Gould al Hombre Invisible

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Tamar Beraia (Georgia, 1987) quedó fascinada por el Concierto 'Emperador' de Beethoven escuchando la interpretación de Glenn Gould y Stokowski. Ah Ruem Ahn (Corea, 1984) llegó al Concierto nº 2 de Rachmaninov a través del pop una canción pop. Y para János Palojtay (Hungría, 1987) el intérprete no debe ser importante, poner su personalidad sobre la obra, imponerse al compositor. De Glenn Gould al Hombre Invisible, pasando por ¿Céline Dion?

Porque ese fue uno de los momentos más reveladores de la rueda de prensa que esta mañana ofrecieron los protagonistas de la final del Concurso Internacional de Piano de Santander Paloma O'Shea, cuando la coreana Ah Ruem Ahn recordó que su primera aproximación al Concierto para piano nº 2 de Rachmaninov que interpretará hoy 6 de agosto en su prueba de gran orquesta con la Sinfónica de Madrid, dirigida por Jesús López Cobos, fue en su niñez cuando oyó su segundo movimiento en forma de "canción pop". Supongo que Ahn se refería a la canción All by Myself (1975) de Eric Carmen en la versión que popularizó a partir de 1996 Céline Dion (hay otras 43 versiones recogidas en wikipedia). En cualquier caso, fue la curiosidad por esta maravillosa melodía la que la llevó a investigar sobre su origen y descubrir uno de los mejores conciertos para piano de la historia de la música occidental.

Como ha escrito mi directora, Maruxa Baliñas, en contra de los dogmas y de aquellos que quieren oponer música clásica y popular, ninguna obra clásica ha sobrevivido sin hacerse popular, y ninguna obra popular ha sobrevivido sin volverse un clásico. El repertorio del canon clásico se populariza a través de la interpretación y el canon popular lo hace mediante el papel impreso (a partir del cual los intérpretes hacen el arreglo personal de este estándar), pero en todo caso el juez es siempre el público que se enamora de la pieza.

Ese enamoramiento llega desde cualquier sitio. Por ejemplo, a Tamar Beraia le llegó desde una interpretación tan heterodoxa, subjetiva, incorrecta y para un racionalista como yo altamente improbable, como la del Concierto Emperador de Beethoven que realizó Glenn Gould con Leopold Stokowski en 1966 para el sello Columbia, la obra que ha elegido para su final de esta noche. Y la 'opción Gould' no es un amor fou del que hay uno en la vida, sino un planteamiento vital. Como explicó Beraia en la rueda de prensa: otros se expresan con palabras, yo lo hago con mi instrumento y ante el compositor busco lo que me dice a mí, para que luego el público pueda ver en la obra lo que yo ví [no es una cita textual]. Para ella, como para Gould, Nina Hagen o Madonna, la interpretación es ante todo una apropiación.

Otra vez el mundo pop asoma en medio de lo que a primera vista se presenta como una tradición tan clásica, la del virtuoso del piano, el músico dedicado largas horas a su instrumento en solitario, construyendo un mundo ideal donde impera el arte. Aunque luego la tímida Ahn se refiera a su relación con el piano introduciendo un término tan significativo como "trabajo", y use job en vez de work, dejando claro que no se trata de arte, sino de empleo, de 'ganarse los garbanzos'.

Ah Ruem Ahn y Tamar Beraia son dos muchachas criadas en un mundo posterior al de la caída del Muro de Berlín, al fin de la Guerra Fría y la política de bloques, en el nacimiento del siglo XXI y en la crisis de la posmodernidad, movimiento que entraba en los anaqueles de la historia de la filosofía del mismo modo que en música los movimientos de autenticidad histórica empezaban a hacer el equipaje para su ingreso en los sótanos del museo de la historia. Dos décadas más tarde, un jurado con una media de edad de más de 65 años las evalúa, a ellas y János Palojtay, con unos criterios propios de la modernidad, la época más dura de la Guerra Fría, correspondiente con el mesianismo de las vanguardias y los historicismos. Esto ha marcado tradicionalmente el perfil del Concurso Internacional de Piano de Santander, el cual ha mantenido coherentemente su personalidad a pesar de que en las últimas convocatorias ha generado obvias disfunciones entre los criterios del jurado y la personalidad de los premiados, como ha quedado reflejado en las crónicas de nuestra directora Maruxa Baliñas. Esta discrepancia me parece de enorme relevancia informativa por lo inusual y un valor añadido a la importancia de este concurso en tanto en cuanto mantiene su impronta pero creo que carece de cualquier significado moral, estético o mercantil.

A mi pregunta sobre el mantenimiento de la identidad de Concurso de Santander, Paloma O'Shea me respondió que efectivamente ella cree en esa coherencia, que es la base del dinamismo y la renovación constante de todos los elementos del concurso cuya única constante visible -casi emblemática- es la obligación de tocar Albéniz-Granados-Falla como signo identitario de un concurso español. Con lo cual enlazaba con el delicado y cariñoso recuerdo con el que el primer día el concurso dedicaba esta edición a la memoria de esa pequeña/gran mujer que fue Alicia de Larrocha, una pianista que se caracterizó precisamente por su independencia y heterodoxia, unidas a un seny y personalidad únicos.

Aparentemente János Palojtay sería por tradición centroeuropea y por personalidad -parece una persona más  reflexiva- el más próximo de los concursantes a la perspectiva del jurado. sobre todo cuando declara que le preocupa la no-inmediatez entre el compositor y el público, que él como intérprete no quiere poner su personalidad sobre la obra, que él no es importante. Pero inmediatamente matiza que "Gustar es agradable" y que se siente estresado por la rapidez con que transcurre el concurso. Su reivindicación de la invisibilidad no se refiere al papel de medium reservado al intérprete romántico sino a una concepción totalmente actual de trasmisor de información, de conectividad, que está íntimamente relacionada con nuestras nuevas vivencias y experiencias cotidianas, y que necesariamente han de afectar a la interpretación musical. Que haya elegido el Concierto de Schumann no es casualidad.



Este artículo fue publicado el 06/08/2012

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