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Sincera y con una frescura irresistible. Barbara Bonney en Santander.

Santander, 15/12/2007. Sala Pereda del Palacio de festivales de Cantabria. Recital lírico. Barbara Bonney, soprano. Malcolm Martineau, piano. Programa: Robert Schumann: Widmung op.25 nº1, Der Nussbaum op.25 nº3, Die lotosblume op.25 nº7, Lied der Suleika op.25 nº9, Waldesgespräch op.39 nº3, Kennst Du das Laud op.98ª nº1, Mein schöner Stern op.101 nº4. Clara Schumann: Er ist gekommen in Sturm und Regen op.12 nº2, Liebst du um Schönheit op.12 nº2, Sie liebten sich beide, Liebeszauber op.13 nº3, Ein Veilchen, Die Lorelei. Edvard Grieg: Fra Monte Pincio op.39 nº1, Med en vandlilje op.25 nº4, En svane op.25 nº2, Varen op.333 nº2, En drom op.48 nº6. Richard Strauss: Cuatro últimos lieder: Im Frühling, September, Beim Schlafengehen, Im Abendrot. XII Temporada Lírica de Cantabria. Aforo: 800 localidades. Ocupación: 60%
imagen Una lástima que no se llenara la sala Pereda del Palacio de Festivales de Cantabria para escuchar a la elegante Barbara Bonney en un programa de lieder bien escogidos y relativamente poco frecuentados. La soprano norteamericana utilizó sus recursos a la perfección: voz bien proyectada, emisión franca y sin problemas de fiato en sus bellísimos piani, a la vez que habilidad para timbrar un registro central ligeramente velado, aunque su clara dicción y el hermoso color de su voz lo compensaron por completo.

Su acercamiento al mundo de Robert y Clara Schumann fue sincero y con una frescura irresistible, planteando una visión directamente ligada al sentimiento. Intimistas unas y románticamente apasionadas otras, la audición de estas canciones resultó un auténtico placer.

Muy maduras también, tanto vocal como expresivamente, fueron las interpretaciones de las bellas páginas de Edvard Grieg: A las posibilidades que Bonney obtiene de su instrumento se une su extraordinaria recreación de los textos, con admirable sentimiento y templado dramatismo escénico.

Y como conclusión, los Cuatro últimos lieder de Richard Strauss, esa joya musical crepuscular con la que se despidió el compositor alemán. Sobre el precioso fraseo pianístico de Malcolm Martineau, la voz de de Bonney se expandió fresca y límpida, cincelando cada frase con auténtica maestría de liederista. Tras la compleja ‘Frühling’, el canto se relajó y alcanzó niveles conmovedores hasta llegar al cuarto lied (‘Im Abendrot’) con su última y lacerante frase: “¿Es esto quizás la muerte?”.

Malcolm Martineau al piano actuó en todo momento como un acompañante sensible y extremadamente pendiente de la voz, a la que también supo aportar los apropiados colores desde el teclado.

Este artículo fue publicado el 21/12/2007

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