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El papel de la prensa en una sociedad abierta

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Un año más se convoca el Festival Internacional de Música Contemporánea de Alicante [ver enlace]. Desaparece sin explicaciones la Feria de editores musicales -el llamado "Encuentro Profesional de Música Contemporánea de Alicante"- creada por Félix Palomero en 2010 y que obtuvo un éxito más que razonable en su objetivo de servir de escaparate comercial de la música contemporánea española. Su lugar es ocupado por unas jornadas en torno a la "Promoción de la Música Contemporánea" que se celebrarán los dos primeros días del Festival, con un formato totalmente teorico y de espaldas al mercado. De esta manera se ha perdido lo que fue definido acertadamente por su director en 2010 como "un espacio privilegiado de intercambio de experiencias profesionales, así como la tribuna de las necesidades comerciales de la industria musical en un sector que resurge también en el plano económico".

La primera jornada, de tipo institucional, contará con la participación de los directores de la JONDE, José Luis Turina, y del Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM), Antonio Moral. Resulta significativo que la participación institucional en la sesión se limite a los gestores y no se anuncie la intervención de ningún político, es decir, alguien con capacidad para tomar decisiones.

Más decepcionante aún es el contenido de la segunda jornada que pretende "analizar el papel de los medios de comunicación" en la promoción de la música contemporánea. Para ello se ha convidado a lo que la nota de prensa define como "periodistas especializados": Luis Suñén, director de Scherzo, Jorge de Persia, crítico del diario La Vanguardia, y el organista Luis Mazorra.

¡Vivan las cadenas! [que decían los españoles anticonstitucionalistas pidiendo la vuelta de Fernando VII]

En primer lugar, la función de un medio de prensa es informar a sus lectores. En ningún caso "promocionar" un determinado producto cultural o mercantil. No es la primera vez que esta cuestión es planteada pública y abiertamente por el gobierno de España. En 2008, precisamente en el Festival de Alicante, la Subdirectora General del INAEM, Marta Cureses, en un discurso institucional dirigido a los periodistas nos requirió nuestra "obligación de colaborar con el gobierno" en la promoción de la música contemporánea. En el turno de respuesta le repliqué que estaba equivocada, que un periodista sólo tiene una obligación, y es la de informar. Marta Cureses contestó secamente que esa era mi opinión y yo le refuté alegando que no es cuestión de opiniones sino de ética profesional.

Que semejante cuestión deontológica se pueda plantear abierta y públicamente sin que nadie exija el inmediato cese del responsable por incompetente, merece un análisis. La explicación más probable es siempre la más sencilla, y por lo tanto tiene que haber un motivo fundado para que en el INAEM estén convencidos de que el papel de la prensa musical es promocionar los productos que produce el INAEM. Y efectivamente existe un motivo derivado de la dependencia clientelar de la inmensa mayoría de la prensa musical española de las subvenciones del Ministerio de Cultura, porque esas revistas españolas de música clásica no han sido capaces de sobrevivir a lo largo de todos estos años de su trabajo periodístico: lo han hecho gracias a las subvenciones políticas. Ese tipo de subvenciones están prohibidas por la Constitución, según se acaba de enterar el actual gobierno, coincidiendo con la crisis económica. Y desde enero de 2012 la mayoría de esas revistas han cerrado o atraviesan graves dificultades económicas.

Sólo cabe lamentar que esta retirada de las subvenciones haya sido atribuida a la crisis, y nunca se haya llegado a hacer un análisis del coste ético. Porque cuando a un instrumentista o a un bailarín se le subvenciona, a cambio este entrega al público una interpretación. Cuando se subvenciona a un creador, este entrega a la comunidad una obra. Pero cuando se subvenciona a un periodista, este no tiene nada tangible que entregar salvo su propia opinión, su libertad de expresión.

Y volvemos al Festival de Alicante

A ese Festival que en el 2010 entendió claramente que la salvación de la música contemporánea española está en convertirla en un sector económico en auge, no sé si importante para la economía española pero que en cualquier caso se debe marcar este objetivo de reestructuración del sector y priorización del mercado, le sucede en el 2012 un Festival que vuelve a las perspectivas de 1985, cuando se fundaron el INAEM y el Festival de Alicante, consistentes en reunir en torno a la mesa a un grupo de tertulianos afines al poder. O sea, una perspectiva indigna del siglo XXI, de una sociedad democrática y abierta, de una Europa en crisis de valores pero que atisba bastante claramente cómo se puede recuperar la dignidad.

En resumen, ¿qué nos anuncia la edición de 2012?, ¿quiénes son los especialistas en música contemporánea que van a participar en la mesa de medios de comunicación del Festival de Alicante?

Dejemos aparte a Luis Mazorra, un organista dedicado al repertorio ibérico histórico y a los compositores de Cantabria, su tierra natal, y concertista habitual del Auditorio Nacional de Música. Dejemos también aparte a Jorge de Persia, al cual sólo se le puede reprochar que como musicólogo su especialidad es Falla y la sociedad musical española de comienzos del siglo XX, no la música actual, si bien es unos de los pocos periodistas musicales españoles que puede vivir exclusivamente de su ejercicio profesional en un diario generalista, dentro del cual refleja regularmente la actividad musical de Barcelona y de otras partes de España y Europa.

Pero plantea serios problemas éticos la elección de Luis Suñén, director de Scherzo, una revista de baja tirada en la cual tiene intereses directos Antonio Moral, motivo por el cual se le debería excluir automáticamente a no ser que se demostrara una especial motivación para su presencia en estas jornadas y siempre que en su elección y contratación no hubiera intervenido directa o indirectamente Antonio Moral.

Pero no es así. Scherzo no se interesa por la música contemporánea, el peso de la misma es mínimo dentro del contenido de la revista y tiende a estar desplazado hacia las secciones marginales, y las noticias sobre estrenos suelen ser meramente publicitarias e inducidas por las subvenciones que recibe esta revista. Por su parte, el curriculum personal de Luis Suñén es totalmente ajeno a la música contemporánea. Sólo una especialización se le puede reconocer para este puesto y es su cercanía a Antonio Moral.

Post Scriptum

A las 11:09 del 23 de julio recibí un mensaje de Gema Parra, responsable de prensa del Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM) del INAEM, en el cual rectifica algunas de mis apreciaciones sobres las competencias y decisiones del director del CNDM, Antonio Moral. Presento mis disculpas a Antonio Moral y al personal del CNDM por las inexactitudes reflejadas en mi artículo, así como por los perjuicios que este les haya podido causar. Copio a continuación el mensaje remitido por Gema Parra

He leído tu artículo sobre el Festival de Música de Alicante y en el mismo indicas que el CNDM es el encargado de programarlo y gestionarlo. Desgraciadamente, como bien sabes, desde que desapareció el CDMC en 2010 dicho Festival lo coordina directamente el INAEM, y ninguna de las decisiones tomadas al respecto del mismo tienen que ver con el CNDM o con su director Antonio Moral.

Gema Parra Píriz



Este artículo fue publicado el 20/07/2012

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